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La participación ciudadana en mitad de la desafección hacia el sistema democrático

Necesidad de habituar al ciudadano a ser partícipe del proceso de administración de lo público.

Los efectos de la prolongada crisis económica han empujado al conjunto de la ciudadanía a estrechar el cerco sobre las instituciones y partidos políticos. Tras más de una legislatura sumergida en un proceso de involución político-económica que ha acabado por afectar el bienestar de casi la totalidad de las capas sociales, se han sucedido los actos de exteriorización y manifestación pública de este descontento en forma de concentraciones multitudinarias e incluso de organización ciudadana en forma de partidos, como es el caso de Podemos, con el objetivo de acceder a las tan cuestionadas instituciones. ¿Pero qué es exactamente lo que demanda el ciudadano? ¿Capacidad censora, mayor justicia social, potestad para tomar parte en las decisiones de carácter público?

Los ratios de abstención registrados en recientes procesos electorales constituyen el primer indicador de esta erosión ciudadana con respecto al sistema de democracia representativa, unas cifras que se han ido agudizando de manera cíclica en el transcurso de los años, rebasando ampliamente el tercio del total de la población en los últimos comicios.

“Un tasa de abstención del 35-40% es la que se produjo en las últimas generales da qué pensar también sobre  lo que el proceso y el sistema debería reflexionar en términos de adscripción hacia la ciudadanía. que el hecho de que sea normal y se haya mantenido no significa  que no tenga que hacer reflexionar hacia mayores cotas de participación ciudadana.” valora el politólogo y docente en la Universidad de Deusto Felix Arrieta.eurocamara

Sin embargo, estas cifras no han suscitado la necesidad de realizar ninguna reflexión en uno de los actores principales de la llamada vieja política, como es el Partido Popular. En palabras del popular vasco Fernando Lecumberri, la abstención “Es un tema que está sobredimensionado. Dicho esto un 36% y un 32% no está bien, a nosotros nos gustaría que votara todo el mundo porque somos de los que pensamos que tienes un derecho más consolidado a quejarte si participas en el proceso, que quedándote fuera o no implicarte y no verlo. Ahora está más palpable todavía la desafección que hay  del ciudadano con la política en general, los partidos en particular […] Pero bueno no son unas cifras realmente alarmantes.” Una formación política de reciente desembarco en las instituciones como es EH Bildu valora el actual nivel de abstención como un indicador claro de que “Por el nivel de abstención que hay, por la afinidad o afectividad que hay hacia la clase política, es absolutamente insuficiente el ámbito de la democracia representativa”.

Conviene entonces retrotraerse y ahondar en las bases de la democracia representativa. Al contrato social que se establece entre representantes -la clase política que ocupa el parlamento- y representados -el conjunto de la ciudadanía que, elecciones mediante, legitima ese mapa parlamentario y las decisiones referentes a la gestión de lo público que se toman en él-. El ciudadano delega un amalgama de poderes y derechos para que, en contraprestación, esa minoría que compone la clase política tome las decisiones que mayor beneficio le pueden reportar al conjunto de sus representados. Pero, ¿Y si esto solo trae pérdida del poder adquisitivo, aumento del índice de pobreza y desmantelamiento del sistema de ayudas sociales? lo que le lleva a cuestionar la efectividad del sistema y a adoptar una postura más fiscalizadora con respecto a la clase política.

Aquí si se produce un encuentro de posturas de las tres partes. Arrieta y Lecumberri, de la misma manera que anteriormente Jaka, convienen en diagnosticar esta desafección popular contra el sistema representativo y la clase política.

“El ciudadano está quejándose de otra cosa que es la esencia del propio sistema, la democracia , la representación parlamentaria, bueno una democracia representativa. Que yo, que él, que el alcalde, que el presidente del gobierno, que los diputados, los senadores no han sido capaces de encontrar fórmulas que solucionen sus problemas. Entonces, tú confías en un médico porque vas con una dolencia y te la cura.” Admite el teniente alcalde de Ermua.

“No sé hasta qué punto la crisis del sistema político se corresponde a una petición de más participación o se corresponde simplemente a un hastío con los partidos políticos tradicionales y a una querencia e cambio en el mapa” explica por su parte el politólogo.

Los entrevistados:

fernando lecumberri                     M1                          felix

Fernando Lecumberri                                Axier Jaka                                               Félix Arrieta

La participación ciudadana en la coyun tura

En mitad de este contexto de transición en el que, como comentamos, el despertar ciudadano y su rol en el juego político absorben gran parte de las reflexiones y cuestionamientos, emerge la participación ciudadana como posible vía hacia la catarsis dentro del sistema de democracia representativa. Partiendo del axioma democrático de que cuantas más personas intervengan en la toma de una determinada decisión pública, más representativa va a ser esta y, por tanto, más democrática y justa, la implantación de esta cultura integradora pasa por dos imprescindibles:

Primero, la apertura de procesos de deliberación y decisión al margen de elecciones. Es decir; que, como reclama Felix Arrieta, “podamos como ciudadanía  organizar nuestros colectivos y nuestras decisiones en base a espacios que las propias administraciones abran y que sean los representantes lo que faciliten también que la ciudadanía de manera directa pueda ejercer su papel en esas decisiones”.  Y segundo, una labor pedagógica para con el ciudadano para hacer de la participación en la política una práctica habitual. Y es que, como señala el concejal donostiarra Jaka, “normalmente la gente, quiere participar cuando un problema se ha hecho presente en su vida pública con un carácter imperante. No participa por participar, como una conducta habitual.”. Del mismo modo, y a pesar de encontrarse en una línea ideológica contrapuesta, Lecumberri matiza los deseos de participación de manifiesto en la sociedad como contextuales:“La gente participa y hemos solucionado. No; porque, para que esto fuera así el ciudadano debería de ser sumamente constante, y entonces sí que se crea ahí más feed-back, pero es que esto va por impulsos”.

Culturización política de la sociedad

La vertiente participativa del modelo de democracia representativa necesita, por tanto, de ciudadanos como agentes activos del juego democrático y no como espectadores del mismo y examinadores cuatrienalmente, perfil al que se asemeja más el prototipo de ciudadano común a día de hoy.  Impera la necesidad de que éste interiorice los beneficios que la expansión del aparato participativo proporciona en términos de libertad e igualdad, los dos principales valores democráticos; y, en suma, de autodeterminación, de tener la posibilidad de decidir sobre el futuro inmediato y los asuntos que afectan a uno. “Es necesario desde todos los ámbitos de la votaciónsociedad eduquemos para la participación, y concienciemos de que la recogida de basuras, transporte público, cualquier cosa, también nos implica y tenemos una decisión que hacer. Pero eso no puede suceder si primero no tenemos información y no nos educan en la codecisión y en la participación.” advierte Felix Arrieta. El concejal abertzale, por su parte, realiza la siguiente distinción entre ambos perfiles, valorándolos en el contexto de la ciudad de San Sebastián: “Hay dos perfiles de ciudadano. Y dos perfiles de relación administración- ciudadanía: De carácter constructivo, que es el tipo de relación por la que trabajamos nosotros. Hablamos de una ciudadanía con una conciencia política  con una conciencia de ser parte de una colectividad y que tiene que aportar y trabajar por esa colectividad y luego hay otro tipo de relación que es el ciudadano paga impuestos y lo único que percibe es, de parte de la administración una relación de prestación de servicios. Es decir, es un consumidor de servicios públicos.”

Ambos coinciden en señalar a la vieja política, es decir desde los ideólogos de la Transición hasta las actuales instituciones políticas, como principales responsables del problema. A quien Jaka acusa de “desculturalizar políticamente  a la sociedad”. El politólogo y docente en la Universidad de Deusto alude a una falta de consenso en el modelo educativo. “En los 37 años de democracia ha habido 6 leyes educativas en este país. Que haya habido 6 leyes significa que no ha habido un consenso del modelo educativo que queremos. Si no existe tal consenso  al final pasa que cada generación ha vivido un modelo distinto”

Empezar desde el barrio

El participativo es un modelo de democracia representativa o tipo de cultura política cuya introducción y expansión a lo largo de la totalidad de capas y niveles sociales donde el trabajo debe comenzar a realizarse en una escala bottom-top. Es decir, desde la dimensión más local hacia arriba. Y es que, por un lado, la apertura de procesos participativos a nivel barrio o municipio entrama menor complejidad para su articulación al ser su magnitud mucho menor y, por el otro, la posibilidades para incidir sobre asuntos que afectan al ciudadano (como puede ser la construcción de una carretera o el traslado de una estación de autobús) que el ciudadano ostenta son muchos mayores.

Sin embargo, cuando acudimos a las instituciones políticas en busca de su perspectiva con respecto a la apertura de de procesos de codecisión para el ciudadano en su ámbito más próximo, encontramos disparidad de concepciones en lo que a la participación ciudadana a nivel local se refiere.   bildu hari gara

Fernando Lecumberri habla de la participación como algo indisociable de la transparencia y, a su vez, el camino hacia la recuperación de la ejemplaridad  y el prestigio de la clase política: “La gente está contenta sobre todo cuando actúas con mucha transparencia. Porque participación y transparencia es que van solapados, es lo mismo.”

Este es el tercer año consecutivo que el ayuntamiento de Ermua desarrolla un plan de presupuestos participativos, en el que habitantes del municipio vizcaíno y el propio ayuntamiento eligen conjuntamente en un acto celebrado en el cine las tres principales líneas estratégicas que se van a atacar durante el ejercicio. Al final del mismo, el ejecutivo rinde cuentas y muestra el estado de los planes de actuación y el dinero invertido en los mismos.

Por su parte, hablar de EH Bildu Donostia es hablar de una de las formaciones políticas de la Comunidad Autónoma Vasca que mayor proactividad están mostrando en lo que a participación ciudadana respecta.

“Nosotros estamos poniendo otra  manera de hacer normas, que es que las normas las haga la ciudadanía, quien luego será quien las cumplirá. Por eso ponemos procesos ciudadanos en marcha de abajo arriba que son la ciudadanía quienes empieza a hacer las normas y luego nosotros le damos el acabado final.” comenta Axier Jaka, concejal en Participación y Medio Ambiente. En la jóven formación existe una firme convicción en que  tanto el ejercicio a nivel local de democracia deliberativa (asociaciones, asambleas para hacer presión y que se les escuche) como la democracia directa (consultas municipales para que el ciudadano decida) es el camino hacia un modelo más democrático y justo. El mayor ejemplo es la reciente aprobación de una propuesta de reglamento de consultas ciudadanas elaborado conjuntamente con la ciudadanía.

“Mediante la práctica que es ir a votar, ir a participar, poco a poco  irá inculcándose esta cultura, se va a normalizar, se va a cada vez generalizar más. […] hay colectivos y asociaciones que son muy vanguardistas desde el punto de vista político y tiran y tiran para democratizar cada vez más su municipio, comunidad, etc. así iremos creando prácticas políticas  y se va a ir cambiando la cultura política. “ afirma Jaka.

reportaje en formato revista

Grupo 12

Alfredo González

Miriam Torres

Borja Mora

Oscar Guezuraga

Y después de la independencia, ¿qué?

Situémonos en un hipotético caso: después de que los nacionalistas vascos hayan estado luchando por su independencia desde hace casi siglo y medio, lo consiguen. ¿Qué pasaría? ¿Seguiría todo igual? ¿Habría cambios? ¿Las consecuencias serían positivas o negativas? ¿Qué ocurriría en los ámbitos políticos, económicos y sociales? ¿Como respondería la sociedad vasca?

Resulta paradójico pensar que hubo grandes pensadores del siglo pasado los cuales previeron que los sentimientos nacionalistas desaparecerían poco a poco hasta su fin. De hecho, hemos podido observar que la globalización ha hecho que las identidades se vayan transformando y, muchas veces unificando. Con lo que, precisamente por esto, los nacionalismos sienten miedo de perder su identidad en este contexto, y se fortalecen y radicalizan aún más. Un ejemplo de ello, es el nacionalismo vasco.

En el País Vasco existen dos posturas completamente contrapuestas: la que aclama una separación del estado español, por un lado, y la que solo ve obstáculos y desventajas en esa hipotética independencia, por otro. Además de estas ideas contrarias, también nos encontramos con otro segmento de la población vasca, la cual muestra indiferencia ante este debate social y político.

Todos aquellos que comparten el sentimiento nacionalista le deparan al hipótetico caso de la independencia un futuro positivo. Mientras tanto, aquellos que se decantan por la ideología antiseparatista, discrepan con los primeros respecto a las consecuencias de esta hipótesis.

“No se producirían cambios drásticos”

En un lado de la balanza, y con un peso importante en la sociedad vasca, están los pensamientos claramente independentistas. Son muestra de ello los resultados de las elecciones al Parlamento Vasco. En 2012, el 65,96% de la población vasca participó en las elecciones con resultados que no dejan lugar a dudas: el Partido Nacionalista Vasco (favorable a la independencia), con Iñigo Urkullu a la cabeza, logró la nada desdeñable cifra del 34,61% de los votos, mientras que EH Bildu, también un partido independentista, obtuvo el 25% de los votos. Entre estos dos partidos suman un total de 48 escaños (un 59,61% de los votos), superando, por tanto, las cifras obtenidas por partidos que no proclaman la independencia del País Vasco. En ningún caso debemos de tomar estos datos como respuesta a la voluntad de la sociedad vasca respecto al independentismo, ya que el hecho de votar a un partido político no va acompañado del hecho de que sus votantes se muestren de acuerdo en todo lo que el mismo partido apoye. Además, aún no se ha llevado a cabo un plebiscito en el que se pregunte si la ciudadanía apoyaría la independencia de Euskadi. Sin embargo, sirve como indicador para ver que una gran parte de la población tiene una identidad vasca considerablemente fuerte.

También es importante saber que otra gran parte de la ciudadanía vasca no piensa de este modo. Por tanto, un proceso de independencia del País Vasco afectaría claramente a su identidad y la sociedad se encontraría ante un nuevo problema. ¿Cómo evitar que estas personas se encuentren ante un claro sentimiento de desacuerdo con la nueva situación de Euskadi? ¿Qué hacer con aquellos que no se sienten además de vascos se sienten españoles pero ven cómo el País Vasco ya es un estado completamente independiente del estado español? Pues bien, Eneko Goia, candidato a la alcaldía por el PNV en el Ayuntamiento de San Sebastián, lo tiene claro: “Lo primero que habría que hacer es tratar de solucionar con estas personas ese nuevo problema que surgiría, ya que también son parte de la ciudadanía vasca y hay que buscar el bien de todo el pueblo”. La misma situación que se vive con aquellos que hoy en día, ‘privados’ de la independencia del País Vasco y de ver su identidad personal llevada a cabo, ocurriría a la contra. Es decir, la parte de la población cuya identidad no se corresponde única y exclusivamente con la vasca, se encontrarían ante un estado independiente fuera del territorio que antes era español.
Ese, quizás, sería el principal problema al que los políticos tendrían que hacer frente. El propio Eneko Goia asegura que “Euskadi, por lo demás, seguiría siendo lo mismo que ahora conocemos”.

Ver vídeo:

Ante las dudas que sitúan al territorio vasco fuera de la Unión Europea, no hay nada claro, pues “la UE no se ha pronunciado al respecto”. “¿Salir de la Unión Europea? No creo que así fuera. A la Unión Europea tampoco le interesaría que saliéramos, puesto que estamos situados en un punto estratégico muy importante para que pasen los medios de transporte de mercancías”. Por tanto, la postura del partido que actualmente gobierna en el País Vasco, la del PNV, no deja lugar a dudas: Euskadi seguiría formando parte de la Unión Europea. Es más, no consideran esto un problema para el futuro; no habría que empezar de cero. Asimismo, teniendo en cuenta el mundo globalizado en el que las sociedades actuales viven, parece claro, al menos para el PNV, que la sociedad no sufriría cambios drásticos. El permanecer dentro de la UE conllevaría otras ventajas como “la permanencia en el Euro”. De todas formas, Goia insiste en que la independencia es “necesaria para tomar ciertas decisiones impensables en la situación actual como son la modificación de la política lingüística así como el cambio en el sistema de pensiones”.

En el pasado, ha habido otros casos en los que un territorio perteneciente durante muchos años a un determinado estado ha conseguido lograr la independencia. Claro está, ninguna situación es equiparable a la de Euskadi. Cada proceso de independencia, cada nacionalismo, tiene sus características propias. Además, se trata de procesos cambiables. Hoy es de una forma, mañana de otra. Lo cierto es que, en muchos casos, aquellos Estados que han logrado la independencia han logrado alcanzar una mejor situación a la que se encontraban anteriormente. Los países bálticos, por ejemplo, tras un largo proceso de independencia de la Unión Soviética, hoy en día son países completamente integrados en la Unión Europea, compartiendo moneda única (Letonia desde el 1 de enero del 2014 y Lituania, aunque aún no lo tenga, está en trámites de lograrlo) y en los que se puede hablar de sistemas democráticos con el respeto de los derechos humanos garantizado. Mientras tanto, Rusia no es aún independiente y no puede presumir, precisamente, de ser un país en el que se respeten los derechos humanos. A pesar de que el caso del País Vasco poco o nada tiene que ver con la situación anterior de los países bálticos, podemos usar estos ejemplos para indicar que, incluso partiendo de un nivel incluso peor del que partiría Euskadi, en caso de que se produzca la independencia, la economía de estos países se puede ver sustentada.

“Saldríamos de la Unión Europea”

Hay posturas que así lo afirman. En un hipotético caso de independencia, Euskadi dejaría de pertenecer a la Unión Europea, trayendo consigo un gran atraso económico y social. Es el caso del Presidente del Partido Popular en Gipuzkoa y Portavoz del propio partido en el Gobierno Vasco, Borja Sémper, cuya opinión no deja lugar a dudas. El político afirma que la separación del Estado español situaría a Euskadi fuera de la Unión Europea. “Tal y como establecen los tratados fundacionales de la UE, la segregación de una parte de un Estado miembro de la misma, dejaría automáticamente fuera a ese hipotético nuevo Estado, que sería una Euskadi independiente”. Pero, según Sémper, “la independencia no solo supondría la salida inmediata de la Unión Europea y un notorio retroceso económico, sino también un problema a nivel social”.

Asimismo, el militante del PP cree que Euskadi dejaría de realizar sus actividades económicas en un mercado de relevancia a nivel mundial, como es el español, además de pertenecer a un país globalmente importante: “Para empezar creo que perderíamos un activo importantísimo que es pertenecer a una comunidad que nos da fuerza en el mundo, es decir, Euskadi es fuerte […] y eso hacía que vinieran inmigrantes del resto de España a contribuir en el proceso Euskadi. Nos hacía ser fuertes un mercado nacional donde nuestras empresas podían y pueden seguir vendiendo sus productos, nos hace ser fuertes que no haya fronteras, barreras o aranceles de ningún tipo para vender o viajar por el resto de España”.

El mundo se está transformando, hacia un mundo más globalizado. Entonces, como dice Sémper “mientras todo el mundo busca cómo derribar muros, para mí el pensar cómo construirlos es un atraso. Creo que es un anacronismo en pleno siglo XXI. Una hipotética independencia sería contraria a lo que creo que es bueno para la gente y para que esto funcione mejor, porque creo que el mundo no va por ahí; creo que el mundo va por otro camino”.

Por último, Sémper menciona que habría un debate territorial. En el caso de que el Estado español diera el visto bueno al referéndum o “derecho a decidir”, surgirían algunos interrogantes a cerca de la territorialidad de la nueva nación. ¿A los ciudadanos de qué territorios se les preguntaría? ¿Solamente a los de Comunidad Autónoma Vasca? ¿O el referéndum incluiría a la Comunidad Foral de Navarra y los territorios franceses? En el caso de que se realizase un referéndum en la Comunidad Autónoma Vasca, ¿qué condiciones tendrían que darse? Imaginemos una hipotética situación de que en Gipuzkoa y BizKaia es mayoritario el “sí”, pero en Álava una respuesta negativa. ¿Qué pasaría con la provincia alavesa? Y en el caso de incluir a Navarra, los ciudadanos navarros también tendrían que dar el visto bueno. Por no hablar de Iparralde (Lapurdi, Nafarroa Behera y Zuberoa), cuyas provincias pertenecen al estado francés. Eso sería un obstáculo aún mayor, pues se crearía también un conflicto con nuestro país vecino, Francia.

Situación controvertida 

Además del problema que puede suponer que dos ideas completamente contrapuestas convivan en el día a día, puede suponer un problema más grande aún el hecho de no saber con exactitud la proporción de ciudadanos que defienden estas ideas y en qué condiciones. Resolver esta duda, significaría, por tanto, un paso en la disolución del conflicto entre unos y otros. Con lo cual, la única vía para progresar sería aquella basada en la legitimización de los propios ciudadanos. La interpretación que el actual Gobierno ha hecho del artículo 152 de la Constitución restringe la capacidad de organizar un referéndum para conocer la opinión del pueblo sobre la independencia. De esta manera, se desfavorecería un impulso a las luchas a favor del separatismo. Muchos apoyan esta acción del Gobierno y otros tantos, en cambio, discrepan. Es decir, a pesar de que la supuesta manera más justa de ejecutar cualquier tipo de decisión fuera por medio de una vía judicial y legítima, el llevar a cabo el referéndum mencionado supondría una gran tensión. La conclusión de todo esto sería, por tanto, que realizando o dejando de lado esta votación, la división de ideas de la sociedad española y vasca se iría segmentando cada vez más.

En este link se puede leer la revista completa: Revista Independencia

 María Argomaniz, Karel López, Natalia Merino, Iñigo Peral e Iñigo Villamía

 

La confianza en los políticos, una asignatura pendiente.

“Los políticos en general, los partidos políticos y la política” es según los resultados del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) el cuarto problema en la sociedad tras el paro, los problemas de índole económica y los casos de corruptelas. Este tema para la sociedad va por delante de la violencia contra la mujer, la inmigración e, incluso, del terrorismo.

Vivimos en una sociedad democrática representativa donde resulta casi imposible imaginar una vida política o un sistema político sin partidos. . Por lo que, podría decirse que la sociedad se ve representada por un grupo de políticos. Y, de cierta manera, se nos identifica con un partido. De hecho, dejamos en sus manos tanto nuestras necesidades como nuestros intereses.

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Manifestación en Madrid del movimiento 15M

Pero, ¿qué sucede cuando esta valoración, respeto y confianza en quienes nos representan decae? En amplios sectores sociales de las sociedades políticas actuales es casi pala un partido palpable una gran desconfianza hacia la actividad política, los miembros de la clase política y los partidos. E, incluso, organizaciones en las que fácilmente se reconoce a un partido pueden no utilizar deliberadamente la palabra ´partido´ en el nombre que les identifica, a causa de las connotaciones negativas que conlleva. De esta manera, esta desconfianza nos lleva a pensar: ¿son los políticos representativos de nuestras necesidades? ¿Si los elegimos por qué dejamos de confiar o por qué seguimos confiando en ellos?

Numerosos hechos como el polémico 15-M, movimiento, el cual protestaba por el bipartidismo que existe en España, o las manifestaciones que se están haciendo para apoyar los servicios sociales y públicos imprescindibles como son la educación y sanidad. Todos estos acontecimientos es lo que reflejan los datos publicados en el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicado a finales de septiembre; donde a la pregunta de cuál consideraban, a su juicio, que era el principal problema de España actualmente, la cuarta respuesta más contestada por los encuestados ha sido “los políticos en general, los partidos políticos y la política” tras el paro, los problemas de índole económica y los casos de corruptelas. Casos de corruptelas relacionados con políticos. Este tema para la sociedad va por delante de la violencia contra la mujer, la inmigración e, incluso, del terrorismo.

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Juan Ramón Viles, concejal de EAJ-PNV

Según el concejal del Partido Nacionalista Vasco, Juan Ramón, hay dos aspectos que nos dejan en una situación de incertidumbre: “uno de ellos es la confianza la desconfianza generalizada”. Para él, “el incumplimiento de una serie de decálogos de comportamiento en base a la honradez de las personas que ocupan un cargo público” es una de las grandes críticas que se está haciendo a la política. Y, es esto lo que hace que la imagen que se tenía de un partido u otro no sea el mismo. Aunque para Juan Ramón: “debería diferenciarse las actitudes que dan pie a responsabilidades penales y las que son de responsabilidad política”. Es decir, el cobrar una ‘X’ cantidad excesiva puede no ser un delito pero resulta poco ético. Y, es esto lo que perciben los ciudadanos.

CRISIS DE CONFIANZA, CREDIBILIDAD O TRANSPARENCIA

Crisis, se produce cuando ese estado normal, usual y familiar, se derrumba. Y, las cosas se salen de su lugar. (BAUMAN, 2002)

Jürgen Haberman sugería que la percepción de cierto estado de cosas como una “crisis” era una cuestión teórica. Por lo que, si hablamos de crisis necesitaremos una teoría. Los datos reflejados por el CIS y las manifestaciones anti-partidistas son una imagen de ello.  

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Josu Mirena, concejal de EH Bildu

Lo cierto es que la confianza se ha convertido en un tema “importante” aunque “sea difícil de conseguir” como subraya Juan Ramón Viles. Es por ello, que algunos partidos como el de Bildu apuestan por “la participación ciudadana” como los Planes Especiales Urbanísticos, que se están llevando a cabo con la edificación del Polideportivo de Alza, por ejemplo. Tal y como nos explica el 2º Vicepresidente del partido EH-BILDU en San Sebastián, Josu Mirena: “Se tratan de planes especiales donde ya participan los vecinos y las instituciones, de manera conjunta”. Con esto, se pretende ser ‘transparente’. Y, es que para el representante de Bildu “al ser más transparente es ya muy difícil que les engañes”.

Sin embargo, para Susana García Chueca, la concejala del PSE-EE en San Sebastián, establece que más que transparencia es una cuestión ya de ‘credibilidad’, es decir, “cuán de creíbles se presentan los partidos ante la ciudanía”. Y, es esta ‘credibilidad’ la que más adelante generará confianza. El verdadero reto para la concejala es que nos encontramos “en una sociedad en la que siempre se ha hablado mal de los políticos.

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Vicente García, concejal del PP

Aunque para el representante del Partido Popular (PP), Vicente García, este tema de falta de confianza en los políticos le parezca que carece de importancia. Ya que según el concejal “es más importante centrarse ‘en la resolución de problemas’. En la medida que la gente ve resueltas sus necesidades y problemas, la confianza aumenta; en función de que los problemas aumentan, al confianza disminuye.”

 

 

Ya se prefiera denominar transparencia,credibilidad o confianza. O, mejor dicho la falta de ellas. Lo cierto es que nos encontramos con una situación demoledora  donde la solución sería hacer que se esta situación de “yo no creo en los políticos y no me representan” se revierta.

 

EUSKADI Y LA IDENTIDAD VASCA

Es posible que no todos piensen mal de los políticos, y que haya determinados partidos políticos en los que las personas confíen. En el caso de EH Bildu que apuesta por la identidad vasca y se intuye una mayor confianza en él, ya que si comprobamos los datos de las primeras elecciones municipales en las que participó obtuvo un 24,96% de los votos, con los que consigue gobernar en el ayuntamiento.  

Susana García Chueca, concejala del PSE-EE

Susana García Chueca, concejala del PSE-EE

Según Susana García el sentimiento de identidad que promueven algunos partidos en un lugar como Euskadi puede ser causa de una mayor confianza en el partido que promueva dichos valores. Ella afirma que muchas veces se vota con “las tripas” y el compartir un sentimiento de identidad que promueve la lengua y la cultura de un determinado territorio puede ser motivo de confianza en un partido político.

Movimientos como el 15-M son un ejemplo, una llamada o un grito de cambio del sistema, del bipartidismo político. Incluso puede pensarse que este sistema creado en la transición haya podido tocar fondo.Pero, la pregunta que nos queda es… ¿Y, cuál es la alternativa al bipartidismo?

El PNV reclama una “estructura”, ya que alega que los movimientos como el 15M no han llegado aún a estructurarse. El partido socialista, por su parte, ha estado prácticamente toda la democracia en el ejecutivo del Ayuntamiento de Donostia. Es este partido, el Socialista de Euskadi, el que se encuentra en una situación similar a la del PP. El escenario de 2009 con la crisis, no pasó por desapercibido ante los euskaldunes. Y, en última instancia, se les ‘castiga’ quitándoles el poder. Para la entrevistada, el batacazo del PSE-EE, se debe a la coyuntura económica en la que nos encontramos inmersos, es decir, el hecho de que exista la crisis, hace que refloten otros partidos con una identidad mucho más arraigada. La entrevistada afirma que avanzan en función de lo que demanda la sociedad. Y, que para ella “esas críticas y el alejamiento se traslucen como unas ganas locas de creer en la política”.

No se trata de poner en cuestión el sistema de democracia representativa, sino de encontrar los cauces del problema, de ver el nivel de percepción bidireccional entre pueblo y representante. Todos los partidos quieren ganarse la confianza del pueblo, ya que si obtienen su confianza probablemente obtendrán su voto, que es lo que persiguen. Pero, para ello, tendrán antes que dar soluciones a esta asignatura pendiente.

Autores: Cristian Chueca, Xabier Gutiérrez, Virginia Meza, Elena Ochoa y Sebastián Velasco

Para ver el reportaje en formato PDF seleccione el siguiente enlace:

La confianza en los políticos, una asignatura pendiente

Otro enlace de interés:

Entrevistas a partidos políticos, PSOE, PNV, EHBildu y PP

 

 

 

 

 

Manifestación 15 M

La política social: la gran perjudicada por la crisis

Vivimos una época en la que nos bombardean a noticias sobre corrupción, sobre desahucios, sobre desalojos y una interminable cantidad de desgracias para el común de los ciudadanos. Desde 2008 se suma además un discurso por parte de los gestores públicos que incita constantemente al ahorro, al recorte en derechos sociales y a “apretarse el cinturón”.

Este discurso ha ido acompañado en todo momento de pruebas de que en ciertas materias se aplica sin demasiadas dudas. Aspectos como la cultura, la educación, la sanidad y los servicios sociales han sido los más perjudicados con las acciones de los varios gobiernos que se han sucedido en el territorio español desde la entrada de la crisis económica en el año 2008. ¿Pero han sido los demás aspectos igual de perjudicados como estos? ¿Su discurso va acompañado de sacrificio personal o es un discurso para los demás?

La macroeconomía sobre el hombre

Desde el inicio de la crisis económica se ha impuesto en todos los gobiernos una priorización de la macroeconomía, y en este sentido las ayudas se desvían hacia bancos, empresas… mientras que los ciudadanos cada vez vemos más recortados nuestros derechos y nuestro poder adquisitivo. Los salarios disminuyen, la sanidad se privatiza, la educación y la cultura cada vez es más elitista, las ayudas sociales más restrictivas… Aunque nos prometan lo contrario está claro que los ciudadanos y sus necesidades no son lo prioritario para nuestros gobiernos viendo las líneas de actuación actuales o las medidas implementadas hasta la actualidad.

Está claro que las ayudas han disminuido y que las organizaciones no gubernamentales y las participaciones por otras vías, como voluntariado, caridad, empresas privadas… cubren las necesidades que los ciudadanos sin recursos no obtienen de las distintas administraciones. Así vemos en todos los noticiarios cómo los comedores sociales de Cáritas y otras asociaciones van llenándose cada vez más de personas sin recursos. Aunque ahora no sólo se llenan con mendigos e inmigrantes sin recursos, cada vez están más concurridas por personas que pueden ser nuestros propios vecinos, que viven a nuestro alrededor y que tienen familias que hasta ahora no se había ni planteado que les fuera a suceder esto.

Comedores Sociales

Escena típica en muchos comedores sociales en España. (ABC)

El hambre, un problema cada vez más cotidiano

Asistimos con estupor a noticias como que en España, desde que comenzó la crisis, ha aumentado en 500 mil los niños en situaciones de pobreza y hoy en día ya suman 2.5 millones, conocemos también que para un gran número de niños la comida principal es la que obtienen en el comedor escolar. Parece que esta situación se va seguir prolongando dado que vemos anuncios en televisión sobre esta temática que parece estén dirigidos a mover las conciencias de todos nosotros cara a fomentar nuestra participación en ayudas sociales, y en definitiva que seamos los ciudadanos los que suplamos las deficiencias del gobierno en cuanto a ayudas a desfavorecidos.

Sobre la falta de alimento nos hablaba Garbiñe Rodríguez. Ella ha colaborado durante años con la parroquia de su pueblo, Urnieta, y ha ayudado en Cáritas y demás organizaciones de carácter solidario. Ella se mostraba convencida de que su trabajo en organizaciones de caridad ha ayudado a muchas familias: “la mujer de una familia que ayudamos vino un día y nos dijo que si no hubiese sido por nosotras no podía imaginarse cómo hubiesen podido salir adelante”.

Garbiñe también se muestra muy crítica con las instituciones. En su experiencia de años en la parroquia afirma que no recibieron ayuda alguna de instituciones oficiales, salvo alguna recogida puntual organizada por el ayuntamiento. Ella es tajante: “creo que la labor que hacíamos nosotras en nuestra parroquia o en las parroquias de muchos pueblos, incluso la de Cáritas, estaba como dejado por los gobiernos, era como si no les interesara”.

Es aquí donde surge el problema, la propia Garbiñe es consciente de que existe en la sociedad la sensación de que la labor de una ONG es hacer aquello que los Gobiernos no son capaces de hacer o no les interesa hacer. “Al final es algo que no gusta demasiado a los políticos. Ellos no son capaces, o no saben, ayudar a la gente con sus necesidades, pero nosotros les ofrecemos eso poco que piden. Puede ser un poco frustrante para ellos, pero es así la realidad”.

Los ancianos, ¿qué hacer con ellos?

Por otra parte, en el extremo opuesto están los ancianos, los enfermos… que suponen en muchas ocasiones una carga económica y social para las familias que han de ocuparse de su cuidado. Por otro lado también se ve que familias que se han quedado sin trabajo y sin recursos han de sobrevivir con las ayudas de otros familiares e incluso sacan a los ancianos de las residencias para regresar al hogar familiar y subsistir con la pensión de estos. Los ancianos vuelven a ser un elemento esencial para el cuidado de nietos, más en este tiempo que la guardería se ha convertido en un servicio casi de lujo en muchas familias.

Con todo, aún sorprende que el gobierno siga insistiendo en que la resolución de la crisis viene porque los ciudadanos de a pie se “aprieten el cinturón” cuando con el panorama que hemos planteado, y que podemos observar a diario, ya prácticamente no existe “cinturón que apretar”. Frente a esta situación, llama la atención la falta de sensibilidad de los gobernantes, teóricamente elegidos por nosotros para que se preocupen del beneficio común. El ciudadano se ve impotente cuando el político al que le confió el voto ignora su promesa y no lucha por aquello que el votante ha dicho que debe luchar. Es aquí cuando la ciudadanía exige que las palabras y las promesas de los gobernantes pasen a ser acciones concretas que en la calle puedan sentirse.

“La gente vuelve a dar una lección a los poderosos”

Llegados a este punto necesitamos algo de luz sobre el panorama sombrío que se nos ha dibujado. Es algo con lo que muchas partes inmersas en esta situación coinciden, el ser humano común está muy por delante de sus gobernantes. Así mismo Garbiñe volvía a ser clara en su parecer: “Creo que la gente está más concienciada. Todos tenemos un familiar o un amigo que está pasándolo mal y eso no se nos escapa. Todos nos indignamos cuando echan a una familia de su casa porque han dejado de pagar la hipoteca para dar de comer a los hijos, mientras vemos que personas como Bárcenas se han llevado dinero. Pero sólo hay que ver cómo el Banco de Alimentos hace una recogida y supera por mucho lo que esperaban recoger, o que Cáritas está sin poder dar abasto de todo lo que tienen que atender. De alguna manera, la gente vuelve a dar una lección a los poderosos”.

El parecer de Garbiñe parece compartido por mucha gente y el ejemplo que ella pone de la recogida de alimentos es muy clarificador. Nos volvemos a encontrar en la dicotomía de un Gobierno, que parece más interesado en solucionar la situación de las grandes compañías, grandes multinacionales y empresas poderosas, que de solucionar la situación cotidiana de la sociedad. El Gobierno que sube impuestos a los que menos tienen y deja a muchas familias en el umbral de la pobreza o en la propia pobreza. Pero, aunque la sociedad esté viviendo con lo mínimo, nos encontramos cada día con el ejemplo de familias que donan un paquete de legumbres, de arroz o una botella de aceite para que una familia pueda comer durante unos días. De nuevo la gente de la calle da una lección a sus gobernantes, que parece que no sepan cómo actuar en tiempos de extrema necesidad.

Pocas ayudas para la mujer en tiempos revueltos

La condición de las mujeres y sus derechos también ha sido tema de lucha desde hace años, y hay organizaciones que en pleno siglo XXI aún siguen luchando por los derechos de las mujeres; ¿pero qué pasa cuando estas organizaciones no reciben ni ayudas ni subvenciones? ¿Cómo ayudarán estas organizaciones a mujeres que lo necesitan si ni siquiera las organizaciones reciben ayudas? Ayudas que teóricamente deberían recibir por parte de las instituciones.

Campaña de sensibilización de Emakunde. (Emakunde)

Campaña de sensibilización de Emakunde. (Emakunde)

Recurrimos a una de las voluntarias de Emakunde para que nos hable sobre cómo están viviendo en estos momentos, y aunque no ha accedido a desvelar su identidad, se ha mostrado muy interesada en colaborar: “La igualdad de los derechos es un factor determinante en nuestra sociedad y siempre me ha interesado. Hoy en día en nuestra sociedad es un factor de suma importancia; las mujeres siempre han estado luchando por sus derechos y me apena ver que aún en el siglo XXI haya tantas desigualdades.”

En estos tiempos las ayudas a personas que lo necesitan deberían ser prioritarias y más a organizaciones que hacen llegar esa ayuda a muchas personas necesitadas. “Siempre he podido ayudar lo más posible e involucrarse totalmente en la realidad que les rodeaba. He podido conocer mujeres que se encontraban en situaciones dificultosas y he visto su proceso de principio a fin y eso también, me ha ayudado a ser fuerte conmigo misma. Y el hecho de que las mujeres que he ayudado me hayan llamado por teléfono tiempo después de haberlas ayudado y que me digan que su situación actual ha mejorado y que ahora se sienten felices, mejor y que me den las gracias es una sensación sobrecogedora y te llena de emoción”, es por estas pequeñas cosas por las que desde Emakunde creen que deberían potenciarse las ayudas.

Nos comenta también que no entiende cómo el Gobierno, en situaciones tan desfavorables, no esté por la labor de colaborar “más con lo alardea España, del desarrollo humano y la equidad entre mujeres y hombres”. Las pocas ayudas que organizaciones como Emakunde reciben están destinadas a ayudar a mujeres que han sido víctimas de violencia en el hogar, aunque estas ayudas siguen siendo insuficientes.

La colaboradora de Emakunde es clara en sus peticiones. Ella cree que no hace falta que las ayudas sean cuantiosas, sino que estas se mantengan en el tiempo, para que la labor de asociaciones como Emakunde pueda hacerse a más largo plazo.

¿Llegan las subvenciones a los discapacitados?

Nos centraremos también en un colectivo que recibe una serie de ayudas a fin de facilitar su rutina: los discapacitados. El Estado y las CCAA muestran un notable número de ventajas, las cuales, tratan de poner al alcance de las familias de personas con discapacidad. Aquí podemos ver algunas de ellas:

  • En el caso de tener un hijo con alguna discapacidad, los padres tienen derecho a una ayuda económica. El Estado cubre también los casos de adopción.
    • El importe de asignación para el año 2013 ha sido de 1000€ por hijo o acogido, si este es menor de edad y posee una discapacidad igual o superior al 33% (lo que corresponde a 500€ cada tres meses).
    • Si el hijo supera los 18 años y tiene una discapacidad igual o superior al 65% recibirá mensualmente 364,90€ mensuales, lo que al año hacen un total de 4.378,80€. Si éste mismo tendría un grado mayor de discapacidad que fuera igual o mayor que un 75% las ayuda asciende hasta recibir anualmente 6.568,80€ (547,40€ al mes)
    • Las prestaciones familiares se consideran rentas exentas del impuesto de IRPF (Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas).

Existen otras ayudas vinculadas al material necesario para aminorar la discapacidad al igual que subvenciones destinadas al día a día. Por ejemplo:

  • Si necesitan comprar material requerido como sillas de ruedas o prótesis tendrán un 4% menos sobre el IVA.
  • Otro ejemplo es el caso de que se realice la compra de un vehículo a nombre de una persona con discapacidad. En esta ocasión no tendrá que pagar ningún impuesto de matriculación, al igual que se aplicará un gran descuento en la renovación del permiso de circulación cuando éste tenga que ser renovado en un plazo inferior al habitual.
  • En cuanto a las actividades rutinarias, cuentan con descuentos a la hora de desplazarse en los transportes públicos o privados. Esto es, si poseen vehículo propio tienen tarjetas de estacionamiento reservado y plazas de aparcamiento que estén cercanas al lugar donde residen. Desde el punto de vista del transporte público, tienen acceso a una tarjeta especial para el transporte urbano.
  • En el terreno escolar tanto colegios y guarderías, bien sean privadas o públicas tienen plazas reservadas para personas con discapacidad. Estas plazas se asignarán teniendo en cuenta el grado de discapacidad del solicitante, teniendo prioridad los mayores niveles. Siguiendo la misma dinámica de asignación optan a conseguir becas de acceso a guarderías, colegios, libros, comedor etc.

Estas son algunas de las ayudas a las que se tiene acceso. En cuanto a dónde se solicitan, las personas que quieran acceder a ellas deben acudir a las oficinas del Instituto Nacional de la Seguridad Social (de su localidad de residencia).

En el caso de las pagas, se cobra bien en la ventanilla de la entidad bancaria escogida o través de ingresos vía cuenta corriente o libreta. En el caso de que la paga esté destinada a personas menores de edad que son huérfanos, la paga la cobrará la persona que esté a su cargo, el tutor legal, quien se haga cargo de ellos.

Situación de muchas familias que requieren ayudas para poder cuidar a sus hijos. (El Mundo)

Situación de muchas familias que requieren ayudas para poder cuidar a sus hijos. (El Mundo)

Los datos que hemos recolectado están basados en una guía de ayudas sociales para las familias en el año 2013. En concreto se trata de un informe prestado por el Ministerio de Sanidad, Servicios sociales e Igualdad. Son muchas las ayudas con las que cuentan estas familias. En lo personal pensamos que a pesar de que el Estado no responde de manera plena a todas necesidades del ciudadano y teniendo en cuenta todas las sombras que hoy en día son desveladas, en el caso del colectivo discapacitado aparentemente si parecen estar respaldados.

De todas maneras, esto son datos. Creemos que sería necesario saber si a la hora de la verdad las ayudas llegan en el tiempo estimado, o incluso si llega. El 2 de enero de 2014 en La Sexta Noticias aparecieron una serie de afectados por los recortes en las ayudas a la dependencia que hablaban de que no recibían nada del Gobierno, a pesar de que cumplían todas las condiciones necesarias para recibir la ayuda. Estas declaraciones nos hacen pensar que, aunque en teoría las ayudas se ofrezcan, pocos son los que pueden beneficiarse de ellas para paliar su situación, o mejorarla.

Las instituciones ponen trabas a sus empleados

Los recortes también afectan a los profesionales que trabajan para las instituciones con competencia sobre los servicios sociales. Una de las psicólogas que forma parte del equipo de ARBUTZ, que ha preferido mantener el anonimato, nos cuenta cómo su manera de trabajar ha cambiado desde el 2008.

La Diputación Foral de Guipúzcoa está contratando empresas de trabajo temporal, que se quedan con parte del sueldo de sus trabajadores por gestionar los programas. “No es lo mismo que ser funcionario, ser funcionario tienes unas condiciones laborales mejores. Cuando terminan los plazos de contrato, que se hacen para 4 años, y eso se nota en los servicios sociales en donde la relación con el usuario es muy importante. Para favorecer la ayuda que se da y para que haga el cambio, es necesaria una confianza y compromiso. Si los profesionales están siempre cambiando y rotando no se crean estas condiciones de confianzas necesarias para trabajar desde la psicología”, nos cuenta preocupada la psicóloga.

Cuenta también que al ser empresas subcontratadas, algunos servicios se solapan, causando lentitud a procesos que funcionarían bastante mejor si fuesen más dinámicos. Se pierde al profesional como persona, y se da más valor al servicio. Ahora no se contrata una persona, se contrata un servicio y se estipula un número de psicólogos. Se contrata una empresa que pueda ofrecer lo que se necesita, da igual quiénes sean los psicólogos que trabajan este año o los que vayan a trabajar dentro de cuatro años.

Cuando preguntada sobre el presupuesto de 2014, dice que se alegra que hayan aumentado las partidas del presupuesto para las obras sociales, pero que cree que este no es el camino para una sociedad mejor. Ya que los problemas psicológicos de la sociedad no serán resueltos a través de un presupuesto más generoso. Ve el futuro a más largo plazo negro, porque para las instituciones no importan las personas, importan los números de casos, los números de intervenciones…

Años de manifestaciones que podrían llegar a su fin

En un principio, estos recortes no eran más que un pequeño aporte para mejorar la economía. El problema viene cuando estos “cambios” no surtieron efecto y la economía no daba indicios de mejora, por lo tanto decidieron realizar recortes de mayor envergadura y más ámbitos de la sociedad, estallando el descontento social. El estallido de manifestaciones, revueltas y reivindicaciones por parte de los más necesitados de la sociedad es ya una constante, puesto que entre ellos se encuentra la sensación de que están pagando los platos rotos de otros.

En 2010 decenas de organizaciones contra la pobreza se manifestaron por los ajustes diseñados por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y aprobados por el Congreso de los Diputados. Estas medidas aludían al estado económico de los pensionistas funcionarios, personas en paro… entre otros colectivos. Algunas medidas que se tomaron en el año 2010 fueron:

“La reducción del 5% de los salarios a los empleados públicos, la congelación de las pensiones contributivas a partir de 2011, el endurecimiento de las medidas en materia de dependencia, así como la eliminación del régimen transitorio para la jubilación parcial y de la prestación por nacimiento, la reducción de la Ayuda Oficial al Desarrollo y de la inversión pública estatal son, en su opinión, propuestas injustas y estériles que exigen una respuesta global y contundente. Son injustas porque atacan al conjunto de los sectores más perjudicados y estériles porque no ayudan a la recuperación económica.”

Las organizaciones son importantes para la sociedad ya que aseguran con solidez la base de las políticas sociales que se establecen en el país. En consecuencia de las medidas tomadas por el Gobierno y el Congreso, la organización Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) padeció uno de los golpes más duros y la misma asociación pronunció el siguiente comunicado:

“El gobierno incumple con ello el Pacto de Estado contra la Pobreza, suscrito también por todos los partidos políticos con representación parlamentaria, de alcanzar el 0,7% antes de 2012 y el compromiso europeo de destinar el 0’51% de su RNB en 2010 para AOD. Igualmente consideramos muy preocupante e irresponsable la dialéctica de enfrentar las necesidades domésticas con las de los países empobrecidos”

Las organizaciones sociales contra la pobreza que se pronunciaron hicieron un recordatorio al Presidente Zapatero, como a los partidos políticos, en el que comunicaban que la imposibilidad de las medidas aprobadas con el pacto firmado en diciembre de 2007. En este tratado se comprometían a alcanzar el 0.7 % de la RNB para el 2012, algo que no ocurrió y ya se temía antes de llegar a él.

Como hemos venido comentado a lo largo del documento los recortes que están realizando los diferentes gobiernos están generando un conflicto cada vez mayor entre los ciudadanos y los gobernantes del país a causa de las decisiones que toman para solventar la mala situación. Esto ocurre desde los comienzos de la crisis, la única diferencia es que años atrás la masa tenía alguna esperanza ya que los políticos era lo que pedían, pero esta confianza con la que disponían se ha ido agotando año tras año sin ver prácticamente ningún tipo de solución ni mejora alguna. Lo que provoca que cada día seamos testigos de manifestaciones populares en nuestras ciudades.

Imagen de una de las más de 70 manifestaciones sucedidas en el pasado mes de noviembre, esta vez en Sevilla. (UGT Andalucía)

Imagen de una de las más de 70 manifestaciones sucedidas en el pasado mes de noviembre, esta vez en Sevilla. (UGT Andalucía)

El pasado noviembre algunos sindicatos organizaron una marcha en Alicante en la que participaron miles de ciudadanos con el objetivo de terminar con los recortes y en defensa de, tanto los servicios públicos, como en las pensiones. Esta marcha no fue organizada por casualidad sino que era parte de una jornada a nivel europeo. Solamente en España el numero de manifestaciones que se realizaron ese fin de semana llegaron a una cantidad de 70, el lema o slogan utilizado por todas las calles de las ciudades de España fue: “Emplea tu fuerza. Vamos a cambiar las cosas.”

El malestar ciudadano pronto podría tener fin en las calles por la nueva ley de Seguridad Ciudadana que el Gobierno plantea. Mediante esta ley se endurecerán mucho las condiciones para manifestarse, además de otorgar mayor poder a los policías y guardas de seguridad, que ahora podrán detener a la gente como otros cuerpos de seguridad. Las sanciones a manifestantes que resulten detenidos por “desórdenes público”, “ofensas a la bandera” etc. serán muy cuantiosas, algunas llegando a los 600.000€.

Veremos si esta medida resulta disuasoria o si la ciudadanía sigue convencida que su voz en la calle merece ser escuchada para mejorar la situación. La última herramienta que tiene el ciudadano para hacerse oír en un entorno cada vez más hostil con él parece que tiene los días contados, aunque como muchos profesionales nos han apuntado: “el ciudadano vuelve a estar por encima de sus gobernantes”.

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Reportaje – Políticas sociales y ayudas

Z. Carranza, J. Frigerio, C. León, A. Manrique, I. Mendikute y L. Zabala.