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Los medios contra los musulmanes, no contra el musulmán

El 2 de enero de 2015 un hombre hizo que un tren dirección Atocha se detuviera en medio de las vías por amenazar con hacer explotar el tren. El hombre, como los medios se aseguraron de dejar claro, era español, eso sí, de origen magrebí. Son conceptos que no son difíciles de unir desde lo que nos dan a conocer en las noticias: origen magrebí y terrorismo. Sin embargo, los testigos presenciales aseguraban también que en ningún momento dijo que fuera a hacer explotar nada, sino que dijo que debía acabar con su vida y que no iba a irse él solo. Son matices que, a pesar de parecer insignificantes, ya que la interpretación de las acciones del hombre pueden ser ambiguas, nos dan una gran pista de en qué punto de mira se encuentra la comunidad musulmana como cultura enfrentada a la occidental.

Toda una tradición de origen
En el ámbito periodístico habitualmente se incluye el origen de quienes perpetran delitos, asignándole a la característica de la nacionalidad, un atributo de importancia para dar a conocer la noticia siempre que sean extranjeros. Los medios incurren sin ningún tipo de reparo o auto cuestionamiento en todo tipo de sesgos cuando la información tratada habla de inmigrantes. Un “inmigrante de origen marroquí” no es “un vecino de la localidad de”, sino un “inmigrante de origen marroquí”. Es un extranjero, a pesar de que también reside en una localidad como ciudadano.
Esta, no obstante, no es la práctica de un canal de televisión o un periódico en particular, sino que  se realiza de manera habitual. Sin ir más lejos, El Diario Vasco ha publicado noticias de estas característicascomo la de una “brutal paliza” a un ciudadano irunés por un “marroquí”, bajo el siguiente subtítulo: “El acusado, un ciudadano marroquí que residía de manera irregular en el país”.

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Los datos contradicen nuestra percepción
A menudo, se tiene la percepción de que son los inmigrantes quienes perpetran la mayoría de los delitos. Sin embargo, los datos parecen contradecir esta percepción: en 2013, 219.776 personas fueron condenadas en España, de las que el 75% tenían nacionalidad española. Viendo esto, nos planteamos en qué medida se aleja la percepción que nos invade al conocer las noticias de la realidad estadística.

La comunidad musulmana, la peor concebida detrás de la gitana
Según el Informe de Extranjeros residentes en Españaen la actualidad el 10,56% de la población es inmigrante. Es decir, de los 46.464.053 habitantes del país, 4.905.495 son extranjeros. De estos casi cinco millones, el 33,89% procede de Marruecos, un 3,1% de Pakistán y el 2,29 de Senegal, de entre las principales procedencias de la inmigración.
El CIS revela que la percepción de los españoles en torno al extranjero y en especial, el musulmán, no está del todo normalizada, y que un 39% de la población es partidaria de vivir en una sociedad en la que la inmensa mayoría comparta “origen, cultura y religión”.
La  encuesta sobre la percepción de la discriminación en España desvela que al 23,6% de la población le incomodaría de “mucho” a “algo” tener como vecino a un musulmán, siendo el segundo colectivo peor concebido, detrás de la comunidad gitana. En el aspecto laboral, un 64,2% aprueba que en una situación de igualdad de formación y experiencia, se contrate primero a quien fuera español.
Acerca de la discriminación por razones religiosas, el 24,4% de los españoles percibe que la discriminación es muy o bastante frecuente. Y en cuanto a razones raciales, la cifra se incrementa hasta el 67,3%.


Luchas personales contra la discriminación
Ciudadanos como Iñigo Valero, profesor de francés en Irún, apoyan causas relacionadas con el mundo musulmán y su integración y mejora; en su caso, ha acogido en cinco ocasiones a niños del Sáhara. Para él, esta experiencia ha ampliado su manera de ver una cultura distinta a la propia: “Más que cambiar la forma de verlo, lo naturalizas. Ves al chaval en casa rezando antes de irse a la cama e igual la primera vez te parece raro o te hace gracia, pero después te parece normal. Es más que para quitarte los prejuicios, para naturalizar la realidad, para quitarte esa distancia”.

En su lucha contra la precaria situación del pueblo saharaui, en el año 2013 creó con su grupo Sangre de Mono la canción Eutsi Saharaui para apoyar su lucha y presentar la canción al concurso promovido por Asociación Sahara Eutsi donde quedaron en segundo puesto. La canción recoge en Youtube más de 8.000 visitas.

 

La generalización del extremismo

Es habitual que los temas más conflictivos con la cultura musulmana sean los casos radicales que se dan a conocer y la violencia y opresión ejercida sobre la mujer. Indiscutiblemente, estos mensajes se reciben constantemente en las noticias; es por esto que se relacionan estos aspectos negativos como únicos representantes de la cultura musulmana y su religión.

Gamal Abdallah Ghomal, profesor de árabe en San Sebastián y procedente de Egipto, lleva asentado en España desde el año 1991. Cuando a él le preguntan sobre los prejuicios que la sociedad occidental tiene sobre su cultura, nos ejemplifica la explicación con un caso muy cercano: “No porque un musulmán pertenezca a ciertos grupos radicales, todos los musulmanes pertenecen a estos grupos. Esto lo podemos vivir muy de cerca. Posiblemente por falta de conocimiento, se puede tender a relacionar a los musulmanes con ciertos grupos radicales, así como relacionan el País Vasco y los vascos con ETA”. Además, admite que él nunca ha tenido ningún problema por su origen y cultura, a pesar de los prejuicios tan extendidos que existen.

MUJERES ISLAM

La mujer como arma de condena
Con todas las críticas que llueven hacia el mundo árabe y su cultura con la opresión de la mujer, Gamal tiene una opinión muy crítica: “El tema de la mujer siempre es un tema complicado, un tema que, si ves el mundo de Occidente, es el tema que más le duele”. Uno de los aspectos que ve necesario desmentir como prejuicio generalizado es que se le atribuye a la mujer un papel inferior en su cultura: “Hay que reconocer que sí, hay casos, pero vender el tema como ‘la mujer en el Islam’… Mira, la mujer en el Islam, es mi madre, es que es mi hermana”. A esto le añade que, aunque en el Islam haya papeles prestablecidos para cada rol, la mujer no es la única a la que le tocan ciertos deberes y obligaciones como buena creyente: “El hombre tiene que tener obligaciones también, muchísimas las tiene. Eso no sólo lo aplicamos a la mujer, el hombre no puede decir, ‘no, no, no, yo soy hombre’. No, no, ahí está el error, hay que aplicar la fe bien”.
Como último apunte, Gamal devuelve la pelota a Occidente cuando se critica la precaria situación de la mujer en su cultura, y lo hace con la moda y los medios: “Lo veo muy humillante, muy humillante usar el cuerpo de la mujer por la figura de ser mujer, la deseada. (…) El hombre es algo para reírse, como un poco de sal en una comida rica”. Este es un pensamiento que recuerda a la reciente polémica por los vestidos de escándalo y poco abrigados de las presentadoras de las campanadas de 2015 frente a los cómodos y abrigados trajes de los presentadores.

OJOS

La discriminación se encuentra en el colectivo
Es apreciable cómo la imagen que se transmite de una cultura depende completamente desde el prisma en el que se refleja: la cultura musulmana parece estar condenada por los medios, siempre atentos a no desaprovechar una oportunidad para resaltar que un agresor es de un origen extranjero y no español. Sin embargo, cuando un inmigrante musulmán entabla relaciones con su círculo cercano, en gran parte de los casos nadie parece despreciarlo realmente.

¿De verdad quieren vendernos una imagen tan nefasta de esta cultura por encima de cualquier valor ético? Si esto es así, surge la siguiente pregunta: además de la segregación y los prejuicios, ¿qué es lo que sacan los medios de todo esto? Desde luego, la respuesta, sea cual sea, no parece que vaya a compensar el daño que causan.


Puedes consultar haciendo click aquí un reportaje más extenso sobre este mismo tema.


Salvador Figueirido
Iván González
Amalia Masri
Julen Redondo
Julia Romero

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El velo en la sociedad occidental

La globalización es un fenómeno reciente, y como todo cambio trae consigo ventajas, desventajas y ciertos problemas a la hora de asimilarlo. ¿Como lo ha asimilado la sociedad? ¿existe tolerancia hacia las personas con distintas creencias religiosas?¿Será posible la convivencia entre ellos?

Sucesos recientes en el País Vasco nos hacen pensar que no (“Un conductor impide a una mujer con burka subir al autobús en Vitoria”).

La mujer con velo es discriminada en la sociedad occidental; analizaremos este problema y trataremos de dar respuesta a todas estas preguntas.

Dialogue

“¿Convivencia? No, ¿Tolerancia? Tampoco”

La convivencia y la tolerancia son aspectos muy importantes que no existen en este “conflicto” entre religiones.

Dentro del País Vasco, la convivencia es casi inexistente, podría decirse que cada una de las religiones se comportan como islas que están separadas unas de otras y las cuales no tienen relación ninguna entre ellas, cada una de estas funciona a su manera.

Si hablamos del respeto en esta convivencia, nos damos cuenta que no existe como tal a niveles básicos, no existe este respeto a la hora de la entrada al mercado laboral de una persona de otra religión, como podría ser la musulmana. El llevar un velo como parte de su religión puede condicionarla a la hora de ser aceptada en un trabajo, puede provocar rechazo a otras personas. Aunque pensemos que somos tolerantes y respetamos, no es así. En realidad somos únicamente personas políticamente correctas, lo que vulgarmente llamaríamos como unos “queda bien”. Si esto no fuera así no existiría este pequeño conflicto entre religiones, y existiría una convivencia armoniosa entre todos nosotros. Si nos preguntan siempre decimos que sí, que respetamos y toleramos a los demás, pero sí existen esos problemas de convivencia es porque a nivel personal no lo hacemos, nos dejamos llevar por nuestro prejuicios y rechazamos muchas veces a los demás por ser diferentes a nosotros.

Por otro lado, desde el punto de vista opuesto, los musulmanes que conviven con nosotros no se sienten rechazados, pero sí que notan que nuestra sociedad les tiene cierto miedo. De entre los millones de musulmanes que hay en el mundo, ni siquiera el 2% es radical, sin embargo, la percepción de occidente es bien distinta.

Las bases del islam son el respeto, el amor y la ayuda mutua, pero por desgracia se han realizado malinterpretaciones, generalmente ideas llevadas al extremo que dan lugar a fanatismos religiosos. Es cierto que se dan en esta religión, pero no es más que una minoría que tanto musulmanes como no musulmanes trata de erradicar.

Llama la atención que los vascos también sintamos “miedo” hacia estas personas, cuando vivimos una situación similar con la banda terrorista ETA.

La lógica dice que tendríamos que sentirnos identificados, y dar ejemplo al resto de la sociedad mostrando respeto mutuo y una convivencia en armonía.

A lo largo de la historia ha existido un respeto entre las diferentes religiones, pero cada una vivía por su lado. Es ahora con la globalización cuando estas tienen que empezar a convivir y cuando se empiezan a dar ciertos problemas. Existe cierta falta de respeto entre diferentes religiones, esto puede deberse a una “mano negra” a la cual perjudique que exista convivencia.

Llevar velo: ¿decisión propia o impuesta?

Hoy en día nos sigue llamando la atención encontrarnos a una mujer cubierta por un velo, aunque no le damos muchas vueltas a la cuestión de: “¿Llevará esa mujer el velo porque quiere? o… ¿Está obligada a llevarlo?”.

Aquí entran en juego muchos factores que se deben tener en cuenta. Se trata de una cuestión cultural de la que nuestra  sociedad al parecer no tiene ni voz ni voto; al ser algo ajeno a nosotros, a la cultura de nuestra sociedad, la gente cree que no puede dar su opinión al respecto. A raíz de las fuentes contrastadas se puede ver que hay mujeres que llevan el velo porque ellas quieren y otras tienen que ponérselo quieran o no por el entorno cultural en el que viven, porque sus padres o marido se lo hacen llevar, etc.

10-04-23veloExisten distintos tipos de velo, aunque hay que decir que algunos de ellos no están impuestos por la religión islámica y son muy extremistas, ya que no dejan al descubierto ninguna parte del cuerpo de la mujer; lo normal sería encontrarnos una mujer con velo, pero con la cara al descubierto.

Estos son los velos que podemos encontrar actualmente:

  • Chador: Se trata de una vestimenta que cubre cabeza y cuerpo y que sólo deja al descubierto la cara.

  • Shayla: Se trata de un pañuelo que va enganchado al hombro y que tapa el cabello pero deja la cara descubierta.

  • Khimar: Parecida al Shayla, con la diferencia de que también cubre cabeza, hombros y cuello.

  • Al-Amira: Se trata de una especie de gorra que cubre la cabeza y un pañuelo enrollado al cuello, solo deja la cara descubierta.

  • Niqab: Se trata de un velo que cubre toda la cabeza y cara excepto los ojos.

  • Hijab: Es un pañuelo que cubre solamente el cabello.

  • Burka: Posiblemente el más conocido de todos, se trata de un traje que cubre toda la cabeza y el cuerpo, incluidos los ojos, para poder mirar tiene una malla de tela cosida.tipos-velo-grafico

Tal y como se dice en el apartado anterior, hay aproximadamente un 2% de personas radicales dentro del Islam que se cierran en banda a todo lo que no sea seguir su religión, y el que no lo haga es un pecador; por lo que entre otras cosas, imponen a las mujeres a llevar el velo.

Por otro lado, hay mujeres que llevan el velo por “protección”. Vivimos en una sociedad en la que la imagen de la mujer se ha utilizado con muchos fines (algunos más graves que otros), entre los que podemos nombrar anuncios de ropa, publicitar algunas marcas, etc. Esto es algo que en el islam no se completa en absoluto, y aunque a simple vista creemos que están atentando contra los derechos de la mujer, otros lo defienden como una forma de proteger a la mujer de cualquier tentación de mirar su físico y de que esta pueda ser agredida, en definitiva, de protegerlas de “mentes enfermas”.

¿Qué nos deparará el futuro? 

Las bases para que se dé la convivencia son el respeto y la tolerancia. La tolerancia tiene que ir más allá de dejarles vivir. Lo ideal sería lograr que se produjera un intercambio de experiencias, un aporte de valores, una relativización de las creencias de cada personas y para que esto suceda, hay que ser valientes.

Debemos saber ponernos en el lugar del otro, tener la educación necesaria para hacerlo y para que llegue un momento en el cual seamos capaces de tolerar a los demás.

Finalmente, hay que dejar claro que el multiculturalismo en nuestra sociedad es algo positivo y que debemos de apreciar; todos podemos aprender los unos de los otros para seguir progresando a lo largo del tiempo y conseguir un mundo mejor. La pregunta es: ¿Llegaremos a alcanzar esta meta?

Revista completa disponible en el siguiente enlace: El velo en la sociedad occidental

Ander Arruti, Borja Iñiguez e Iñigo Rocandio.