Archivo de la etiqueta: Euskadi

Y después de la independencia, ¿qué?

Situémonos en un hipotético caso: después de que los nacionalistas vascos hayan estado luchando por su independencia desde hace casi siglo y medio, lo consiguen. ¿Qué pasaría? ¿Seguiría todo igual? ¿Habría cambios? ¿Las consecuencias serían positivas o negativas? ¿Qué ocurriría en los ámbitos políticos, económicos y sociales? ¿Como respondería la sociedad vasca?

Resulta paradójico pensar que hubo grandes pensadores del siglo pasado los cuales previeron que los sentimientos nacionalistas desaparecerían poco a poco hasta su fin. De hecho, hemos podido observar que la globalización ha hecho que las identidades se vayan transformando y, muchas veces unificando. Con lo que, precisamente por esto, los nacionalismos sienten miedo de perder su identidad en este contexto, y se fortalecen y radicalizan aún más. Un ejemplo de ello, es el nacionalismo vasco.

En el País Vasco existen dos posturas completamente contrapuestas: la que aclama una separación del estado español, por un lado, y la que solo ve obstáculos y desventajas en esa hipotética independencia, por otro. Además de estas ideas contrarias, también nos encontramos con otro segmento de la población vasca, la cual muestra indiferencia ante este debate social y político.

Todos aquellos que comparten el sentimiento nacionalista le deparan al hipótetico caso de la independencia un futuro positivo. Mientras tanto, aquellos que se decantan por la ideología antiseparatista, discrepan con los primeros respecto a las consecuencias de esta hipótesis.

“No se producirían cambios drásticos”

En un lado de la balanza, y con un peso importante en la sociedad vasca, están los pensamientos claramente independentistas. Son muestra de ello los resultados de las elecciones al Parlamento Vasco. En 2012, el 65,96% de la población vasca participó en las elecciones con resultados que no dejan lugar a dudas: el Partido Nacionalista Vasco (favorable a la independencia), con Iñigo Urkullu a la cabeza, logró la nada desdeñable cifra del 34,61% de los votos, mientras que EH Bildu, también un partido independentista, obtuvo el 25% de los votos. Entre estos dos partidos suman un total de 48 escaños (un 59,61% de los votos), superando, por tanto, las cifras obtenidas por partidos que no proclaman la independencia del País Vasco. En ningún caso debemos de tomar estos datos como respuesta a la voluntad de la sociedad vasca respecto al independentismo, ya que el hecho de votar a un partido político no va acompañado del hecho de que sus votantes se muestren de acuerdo en todo lo que el mismo partido apoye. Además, aún no se ha llevado a cabo un plebiscito en el que se pregunte si la ciudadanía apoyaría la independencia de Euskadi. Sin embargo, sirve como indicador para ver que una gran parte de la población tiene una identidad vasca considerablemente fuerte.

También es importante saber que otra gran parte de la ciudadanía vasca no piensa de este modo. Por tanto, un proceso de independencia del País Vasco afectaría claramente a su identidad y la sociedad se encontraría ante un nuevo problema. ¿Cómo evitar que estas personas se encuentren ante un claro sentimiento de desacuerdo con la nueva situación de Euskadi? ¿Qué hacer con aquellos que no se sienten además de vascos se sienten españoles pero ven cómo el País Vasco ya es un estado completamente independiente del estado español? Pues bien, Eneko Goia, candidato a la alcaldía por el PNV en el Ayuntamiento de San Sebastián, lo tiene claro: “Lo primero que habría que hacer es tratar de solucionar con estas personas ese nuevo problema que surgiría, ya que también son parte de la ciudadanía vasca y hay que buscar el bien de todo el pueblo”. La misma situación que se vive con aquellos que hoy en día, ‘privados’ de la independencia del País Vasco y de ver su identidad personal llevada a cabo, ocurriría a la contra. Es decir, la parte de la población cuya identidad no se corresponde única y exclusivamente con la vasca, se encontrarían ante un estado independiente fuera del territorio que antes era español.
Ese, quizás, sería el principal problema al que los políticos tendrían que hacer frente. El propio Eneko Goia asegura que “Euskadi, por lo demás, seguiría siendo lo mismo que ahora conocemos”.

Ver vídeo:

Ante las dudas que sitúan al territorio vasco fuera de la Unión Europea, no hay nada claro, pues “la UE no se ha pronunciado al respecto”. “¿Salir de la Unión Europea? No creo que así fuera. A la Unión Europea tampoco le interesaría que saliéramos, puesto que estamos situados en un punto estratégico muy importante para que pasen los medios de transporte de mercancías”. Por tanto, la postura del partido que actualmente gobierna en el País Vasco, la del PNV, no deja lugar a dudas: Euskadi seguiría formando parte de la Unión Europea. Es más, no consideran esto un problema para el futuro; no habría que empezar de cero. Asimismo, teniendo en cuenta el mundo globalizado en el que las sociedades actuales viven, parece claro, al menos para el PNV, que la sociedad no sufriría cambios drásticos. El permanecer dentro de la UE conllevaría otras ventajas como “la permanencia en el Euro”. De todas formas, Goia insiste en que la independencia es “necesaria para tomar ciertas decisiones impensables en la situación actual como son la modificación de la política lingüística así como el cambio en el sistema de pensiones”.

En el pasado, ha habido otros casos en los que un territorio perteneciente durante muchos años a un determinado estado ha conseguido lograr la independencia. Claro está, ninguna situación es equiparable a la de Euskadi. Cada proceso de independencia, cada nacionalismo, tiene sus características propias. Además, se trata de procesos cambiables. Hoy es de una forma, mañana de otra. Lo cierto es que, en muchos casos, aquellos Estados que han logrado la independencia han logrado alcanzar una mejor situación a la que se encontraban anteriormente. Los países bálticos, por ejemplo, tras un largo proceso de independencia de la Unión Soviética, hoy en día son países completamente integrados en la Unión Europea, compartiendo moneda única (Letonia desde el 1 de enero del 2014 y Lituania, aunque aún no lo tenga, está en trámites de lograrlo) y en los que se puede hablar de sistemas democráticos con el respeto de los derechos humanos garantizado. Mientras tanto, Rusia no es aún independiente y no puede presumir, precisamente, de ser un país en el que se respeten los derechos humanos. A pesar de que el caso del País Vasco poco o nada tiene que ver con la situación anterior de los países bálticos, podemos usar estos ejemplos para indicar que, incluso partiendo de un nivel incluso peor del que partiría Euskadi, en caso de que se produzca la independencia, la economía de estos países se puede ver sustentada.

“Saldríamos de la Unión Europea”

Hay posturas que así lo afirman. En un hipotético caso de independencia, Euskadi dejaría de pertenecer a la Unión Europea, trayendo consigo un gran atraso económico y social. Es el caso del Presidente del Partido Popular en Gipuzkoa y Portavoz del propio partido en el Gobierno Vasco, Borja Sémper, cuya opinión no deja lugar a dudas. El político afirma que la separación del Estado español situaría a Euskadi fuera de la Unión Europea. “Tal y como establecen los tratados fundacionales de la UE, la segregación de una parte de un Estado miembro de la misma, dejaría automáticamente fuera a ese hipotético nuevo Estado, que sería una Euskadi independiente”. Pero, según Sémper, “la independencia no solo supondría la salida inmediata de la Unión Europea y un notorio retroceso económico, sino también un problema a nivel social”.

Asimismo, el militante del PP cree que Euskadi dejaría de realizar sus actividades económicas en un mercado de relevancia a nivel mundial, como es el español, además de pertenecer a un país globalmente importante: “Para empezar creo que perderíamos un activo importantísimo que es pertenecer a una comunidad que nos da fuerza en el mundo, es decir, Euskadi es fuerte […] y eso hacía que vinieran inmigrantes del resto de España a contribuir en el proceso Euskadi. Nos hacía ser fuertes un mercado nacional donde nuestras empresas podían y pueden seguir vendiendo sus productos, nos hace ser fuertes que no haya fronteras, barreras o aranceles de ningún tipo para vender o viajar por el resto de España”.

El mundo se está transformando, hacia un mundo más globalizado. Entonces, como dice Sémper “mientras todo el mundo busca cómo derribar muros, para mí el pensar cómo construirlos es un atraso. Creo que es un anacronismo en pleno siglo XXI. Una hipotética independencia sería contraria a lo que creo que es bueno para la gente y para que esto funcione mejor, porque creo que el mundo no va por ahí; creo que el mundo va por otro camino”.

Por último, Sémper menciona que habría un debate territorial. En el caso de que el Estado español diera el visto bueno al referéndum o “derecho a decidir”, surgirían algunos interrogantes a cerca de la territorialidad de la nueva nación. ¿A los ciudadanos de qué territorios se les preguntaría? ¿Solamente a los de Comunidad Autónoma Vasca? ¿O el referéndum incluiría a la Comunidad Foral de Navarra y los territorios franceses? En el caso de que se realizase un referéndum en la Comunidad Autónoma Vasca, ¿qué condiciones tendrían que darse? Imaginemos una hipotética situación de que en Gipuzkoa y BizKaia es mayoritario el “sí”, pero en Álava una respuesta negativa. ¿Qué pasaría con la provincia alavesa? Y en el caso de incluir a Navarra, los ciudadanos navarros también tendrían que dar el visto bueno. Por no hablar de Iparralde (Lapurdi, Nafarroa Behera y Zuberoa), cuyas provincias pertenecen al estado francés. Eso sería un obstáculo aún mayor, pues se crearía también un conflicto con nuestro país vecino, Francia.

Situación controvertida 

Además del problema que puede suponer que dos ideas completamente contrapuestas convivan en el día a día, puede suponer un problema más grande aún el hecho de no saber con exactitud la proporción de ciudadanos que defienden estas ideas y en qué condiciones. Resolver esta duda, significaría, por tanto, un paso en la disolución del conflicto entre unos y otros. Con lo cual, la única vía para progresar sería aquella basada en la legitimización de los propios ciudadanos. La interpretación que el actual Gobierno ha hecho del artículo 152 de la Constitución restringe la capacidad de organizar un referéndum para conocer la opinión del pueblo sobre la independencia. De esta manera, se desfavorecería un impulso a las luchas a favor del separatismo. Muchos apoyan esta acción del Gobierno y otros tantos, en cambio, discrepan. Es decir, a pesar de que la supuesta manera más justa de ejecutar cualquier tipo de decisión fuera por medio de una vía judicial y legítima, el llevar a cabo el referéndum mencionado supondría una gran tensión. La conclusión de todo esto sería, por tanto, que realizando o dejando de lado esta votación, la división de ideas de la sociedad española y vasca se iría segmentando cada vez más.

En este link se puede leer la revista completa: Revista Independencia

 María Argomaniz, Karel López, Natalia Merino, Iñigo Peral e Iñigo Villamía