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El duelo de la igualdad en el ámbito laboral

Aún siendo difícil establecer una sociedad mundial igualitaria y suponga un gran desafío, no es inalcanzable. La cultura, la manera de organizar la sociedad y los ciudadanos, junto con sus opiniones y percepciones, son tres de los aspectos que no dejan avanzar a la sociedad hacia un edén donde la desigualdad de género no exista. He ahí es donde las instituciones gubernamentales, tanto nacionales como internacionales, deben actuar para conseguir una sociedad igualitaria para mujeres y hombres. A pesar de que esta desigualdad social puede darse en ambos géneros, es más propicia en las mujeres, y es que su presencia se está debilitando y haciendo cada vez más invisible.

La desigualdad de género está a la orden del día en todos los aspectos de la vida cotidiana pero, si en alguno se ha extendido principalmente a lo largo de la historia, ha sido en el ámbito laboral.

“Las mujeres siguen teniendo dificultades para  acceder a empleos decentes y sigue habiendo diferencias entre hombres y mujeres”

Según un informe publicado por la Organización Internacional del Trabajo titulado Las Mujeres en el Trabajo, las mujeres siguen teniendo dificultades para acceder a empleos decentes y sigue habiendo diferencias entre hombres y mujeres respecto a las oportunidades, al trato y a los resultados. Las mujeres son más propensas a encontrarse y permanecer en situación de desempleo en muchas de las regiones del mundo.
No sólo tienen menos oportunidades, sino que también suelen verse obligadas a aceptar empleos de peor calidad. El progreso ha sido lento y no ha conseguido llegar a todo el mundo, por eso en algunos sitios la situación es peor que en otros.

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Según datos del INE del tercer trimestre del 2008, un 11.23% de la población estaba en paro, de las cuales 12,48% eran mujeres10,29% hombres, una diferencia de 2,19%. Nueve años más tarde (2017), la tasa de paro del tercer trimestre ascendió a un 16,38%, de los que 18,21% eran mujeres y 14,80% hombres. Por consiguiente, durante los años 2008-2017, la tasa de paro de las mujeres subió un 5,73%, mientras que la de los hombres un 4,51%. Durante estos años, la tasa de paro de la mujer ha sido mayor que la del hombre, sin diferencia.

“Las mujeres siguen teniendo dificultades para acceder a empleos decentes y sigue habiendo diferencias entre hombres y mujeres”

Además, la segregación ocupacional influye en el número y la calidad de empleo. En los países de ingresos medios altos, un 33,9% de las mujeres trabajan en los servicios de comercio mayorista y minorista, y un 12,4% en el sector manufacturero. En los países de altos ingresos, la principal fuente de empleo para las mujeres es el sector de la salud y la educación, con un 30,6% de las mujeres destinadas a esos empleos. La agricultura sigue siendo la fuente más importante de empleo para las mujeres en los países de bajos ingresos y de ingresos medios bajos.

En los países más desarrollados, las mujeres están más representadas en cargos directivos, profesionales y técnicos. Aún así, sigue existiendo una brecha considerable entre hombres y mujeres que ejercen cargos directivos y ejecutivos.

Las mujeres representan el 37% de los cargos directivos en España

A pesar de que la situación ha variado considerablemente en las últimas décadas, aún existe una brecha considerable entre hombres y mujeres que ejercen cargos directivos y ejecutivos. Así lo indica el Libro Blanco de la Unión Europea que se hizo público el pasado mes de marzo de 2017. En él se dan a conocer datos alentadores respecto al número de altos cargos ocupados por distintos géneros: De los 7,3 millones de personas que ocupan cargos directivos en empresas con sede en países que integran la Unión Europea, 4,7 millones (65%) son ocupados por hombres, siendo el 35% restante, 2,6 millones, ocupados por mujeres.
En España, el número de mujeres que ocupan cargos directivos representa un dos por ciento más que la media europea, situándose en un 37% con 76.000 directivas ejerciendo sobre un total de unos 208.000 puestos ejecutivos. A pesar de ello, se encuentra lejos de la cabeza del ránking elaborado por Eurostat, liderado por Letonia que cuenta con un 53% de mujeres ocupando cargos ejecutivos. El país letón es el único de los integrantes en la Unión Europea que cuenta con un mayor número de mujeres ocupando puestos de alta dirección en comparación al número ocupado por hombres.

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Destacan por el lado negativo el 18% y 19% registrados por Alemania y el Reino Unido, quienes junto con Italia (22%) ocupan el podio de los países con peor ránking en este aspecto. A nivel mundial, los equipos con peor ránking lo forman Japón (7%), Argentina (15%), India (17%), Alemania (18%), Brasil y el Reino Unido con un 19%, según los datos publicados por el informe Women in Business publicado en marzo de 2017.

La brecha salarial entre ejecutivos se sitúa en un 16,2%

Otros de los aspectos a destacar que contribuye a que las desigualdades de este tipo sigan aflorando, son las elevadas diferencias que existen entre salarios de ejecutivas y ejecutivos en la Unión Europea. España es el 7º país en el ránking elaborado por Eurostat que mide la brecha salarial entre altos cargos, con un 16,2%. Solamente Chipre (16%), Irlanda (15,9%), Bulgaria (15%), Bélgica (13,6%), Eslovenia (12,4%), y Rumanía, que encabezan el ránking con un 5% de brecha salarial se encuentran por delante. El ránking de los países que forman la Unión Europea es del 23,4%, siendo los países con una brecha salarial más grande la República Checa (29,7%), Italia (33,5%) y Hungría (33,7%).

Las mujeres, además de recibir un salario más bajo que el de los hombres, luchan en contra de la precariedad laboral. Esto se debe a que tienen que lidiar día a día con las horas de trabajo y el cuidado de sus hijos, algo que realmente resulta difícil de sobrellevar.

La jornada parcial afecta más a las mujeres

La solución para que las mujeres puedan conciliar la vida laboral con la vida familiar ha sido la jornada laboral a tiempo parcial; una política impulsada por la Unión Europea que históricamente ha contado con un respaldo social mayoritario.

El problema reside principalmente en que las mujeres que tienen que hacerse cargo de sus hijos no han visto reducida su jornada laboral por esta circunstancia. Como consecuencia, muchas mujeres se ven obligadas a tener que renunciar a su puesto de trabajo para hacerse cargo de sus hijos y dedicarse exclusivamente a ello. Según informa la OIT, la tasa de mujeres activas en 2017 alcanza el 52%, 12 puntos porcentuales por debajo del de los hombres.
Esta situación, sumada a las deficiencias existentes en la estructura laboral del Estado español provocan situaciones críticas en el sector, castigado con un 26,1% de empleo parcial; en la Unión Europea solamente Polonia cuenta con una mayor tasa de empleo parcial, con un 27,5%. La media de la Unión Europea se encuentra en un 14,2%.

En España, entre un 70 y 80% de la tasa de empleo parcial vertical la componen mujeres, tal y como afirmó una sentencia emitida por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en la que pidió de forma oficial al Gobierno español que instaurase modificaciones en la forma de contabilizar las horas por parte de aquellas personas que tienen un contrato de trabajo parcial vertical.

La norma española en cuestión “constituye una diferencia de trato en perjuicio de las mujeres” para el tribunal europeo, puesto que una gran parte del componente de personas que trabajan con una jornada laboral vertical pertenecen al género femenino.
La sentencia, además, afirma que todos los trabajadores a tiempo parcial vertical resultan perjudicados por la normativa española, “ya que, con arreglo a ella, se reduce el período durante el cual pueden recibir una prestación por desempleo en comparación con el período reconocido a los trabajadores a tiempo parcial horizontal”.

Otro de los factores que también influye de forma notable en la situación de actividad laboral es el nivel de estudios adquirido por la persona en cuestión. Las mujeres con estudios de educación superior alcanzaron una tasa de actividad del 80% en 2016, mientras que aquellas que cuentan con estudios primarios superan por poco el 50% de actividad laboral.
Otro aspecto a tener en cuenta también es el estado civil de las mujeres que se encuentran en situación activa de empleo, ya que aproximadamente el 70% de las mujeres divorciadas o separadas se encuentra activa, muy por encima de aquellas mujeres casadas, que se aproximan al 55%, si bien la tasa en esta situación ha ascendido considerablemente desde 2002, cuando apenas alcanzaba el 40% según datos del Instituto Nacional de Estadística.

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Instituto Vasco de la Mujer: EMAKUNDE

“Avanzar en igualdad requiere un cambio en la cultura empresarial pasando de contemplar únicamente la producción a tener en cuenta a las personas y sus diversas realidades. Las empresas y entidades privadas son también responsables del avance de la igualdad de mujeres y hombres en nuestra sociedad”. Esta afirmación, obra de Izaskun Landaia Larizgoitia, directora del Instituto Vasco de la Mujer, muestra una de las propuestas para trabajar en pro de la igualdad en el ámbito empresarial y organizacional.

La institución ha propuesto este 2017 una actualización de la herramienta para elaborar diagnósticos y planes para la igualdad de género en empresas y otras entidades, que ya fue presentada con anterioridad en 2011.

La actualización de esta herramienta responde principalmente a “la necesidad de que las herramientas y metodologías incorporen elementos que respondan a la diversidad de las empresas y a su realidad actual”. asegura Landaia.

La herramienta presentada por la organización tiene como propósito evaluar el grado de cumplimiento de las dos leyes orgánicas, como son la Ley Orgánica 3/2007 de 22 de marzo, que recoge la condición de obligatoriedad para las organizaciones con un capital humano mayor de 250 personas de establecer un plan de igualdad entre mujeres y hombres, mientras que al resto de organizaciones, plantea la posibilidad de forma voluntaria para aquellas organizaciones que quieran hacer efectivo el plan. A su vez, la Ley 4/2005, de 18 de febrero, para la igualdad de mujeres y hombres habla sobre la obligatoriedad que tienen las empresas de carácter público de establecer estos planes para la igualdad y se refiere a su vez a la necesidad de implantar estos planes para la igualdad en empresas de carácter privado.

Impulsando esta herramienta, el Instituto Vasco de la Mujer tiene como objetivo principal “incidir desde la igualdad en la estrategia de la empresa y lograr la implicación del grupo, de todas las personas, para que sean copartícipes en los cambios hacia una cultura más igualitaria en las organizaciones y en la sociedad” demostrando de esta forma que dar pasos en igualdad es dar pasos hacia la “innovación y la excelencia”.

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Programa de colaboración de desarrollo directivo 

Los datos indican que no existen tantas mujeres en lo que respecta a puestos de dirección y gerencia. No obstante, existen programas que colaboran en la inclusión de las mujeres en cargos de trabajo más importantes, que en su mayoría, están liderados por hombres.

El “Programa de colaboración de desarrollo directivo destinado a mujeres predirectivas, directivas y empresarias” es uno de ellos, que en colaboración con la EOI (Escuela de Organización Industrial) consiguió celebrar en 2016 su sexta edición. El principal propósito de este programa es proporcionar una formación de manera estructurada e integral desde el punto de vista de género, para concienciar y instruir a las mujeres a poder llevar a cabo las competencias que requiere un cargo gerencial en cualquier ámbito empresarial.

De esta manera, las mujeres que tienen un perfil directivo pueden adquirir conocimientos y perfeccionar sus competencias, así como desarrollarse personalmente y poder conocerse mejor a si mismas, además de “explotar” su potencial. El programa ha contado con la participación de 35 mujeres pertenecientes a 27 empresas diferentes. Dicho programa, que se lleva a cabo tanto de manera presencial como on-line.

“No estamos hablando de un problema de
algunas, estamos hablando de construir una sociedad más sana y más justa.”

Licenciada en Educación Especial y Antropología Social y Cultural, Ane Elorza, dedica gran parte de su tiempo a la lectura y a informarse de manera exhaustiva sobre un reto tan presente en la sociedad actual como lo es la desigualdad de género.

¿Qué te ha llevado a interesarte tanto por la lucha en contra de la desigualdad de género?
Empecé en el movimiento feminista cuando vine a la Universidad. Siempre me ha interesado la realidad y observar, analizar, y si se puede cooperar y aportar lo que pueda en los temas sobre los márgenes. Estudié educación especial, que también es aquella población que queda un poco al margen respecto al resto de la población. Descubrí el grupo de mujeres de la Universidad en Ibaeta. Y hasta hoy, ha sido un proceso de sentirme cada vez más cómoda.

¿Ha cambiado tu forma de pensar en los últimos años respecto a la desigualdad de género?
No sé si cambiar pero sí que tras leer y compartir muchos espacios y tiempo con personas interesadas en el tema, me he ido informando y formando. Ha cambiado en el sentido de que vas desarrollando tu propio camino. No sé si más o menos, mejor o peor, pero sí que es diferente.

¿En qué ámbito crees que se produce esa desigualdad de género?
Creo que en todas las áreas se pueden ver rasgos de este tipo. Es verdad que en algunos contextos esa desigualdad o ese funcionamiento puede ser más visual y en otros no tanto. Pero creo que igual que todas las personas estamos sujetas a vivir cierta desigualdad, en los contextos también pasa un poco lo mismo. Todos los contextos están influenciados por ese estilo de funcionamiento que es más estructural, que deriva de esa forma de organización social y política que yo opino que responde más a perspectivas patriarcales y de su mano, capitalistas.

¿La sociedad está lo suficientemente concienciada en cuanto a este tema? ¿O crees que existe gente a la que no le interesa o que hace caso omiso a este tipo de problemas?
Creo que si existe una desigualdad existe también una relación de poder. Es totalmente lógico que ciertas personas a las que les asignamos todo o la mayoría del poder se sientan cómodos. Es verdad que la persona que es oprimida, evidentemente, tendrá unos recursos para poder reflexionar sobre su condición de persona oprimida pero si lo hace llegará a un punto de concienciación que igual a las otras personas no les interesa tanto porque se encuentran en una ubicación cómoda para ellos. Como sociedad, en general, sí que creo que se han hecho algunos avances, que se han dado algunos pasos. Hemos llegado a identificar aspectos que no son políticamente correctos. Hasta ese punto hemos llegado, cosa que hace años no era así, pero falta muchísima voluntad política para cambiar esto.

¿Existe una razón por la cual las mujeres ocupan menos cargos en la alta dirección de las organizaciones?
Creo que esta un poco unido a lo que os he comentado antes. En cada ámbito, significa una cosa. En el ámbito laboral, por ejemplo, el estar en puestos de dirección es ejercer el poder. No creo que sea casualidad que casi todos los altos cargos que están en direcciones sean hombres, ya que que existe un miedo a perder esos privilegios que les da el estar en esa posición. A su vez, me parece que en los últimos años ha cambiado bastante el panorama laboral. La presencia de la mujer ha crecido significativamente en este terreno, pero es necesaria la lectura de la división del espacio público y privado. Históricamente, el espacio privado ha asignado y responsabilizado a la mujer de ello. El espacio público, y dentro del público el contexto laboral, es un terreno bastante significativo que se le ha asignado al hombre.

¿Sigue existiendo una percepción en la población que considera al género masculino más capacitado para ejercer el liderazgo que el femenino?
Sí. Además la presencia de la mujer en el ámbito laboral, es decir, en el espacio público, es una realidad objetiva. Pero al mismo tiempo, la mujer no ha dejado de liderar el espacio privado. No solamente liderar, sino que es la mayor responsable del espacio privado, esto es, en el contexto familiar, la crianza de los niños… Todos los ámbitos están totalmente ligados con los cuidados y otros aspectos que se suelen unir a la feminidad y los dotes que conlleva esa supuesta feminidad.

“El contexto laboral, es un terreno bastante significativo que se le ha asignado al hombre”.

¿Considera que la sensibilidad cultural podría paliar la desigualdad de género?
Si, de hecho creo que la educación es una de las claves más potentes o con más importancia que tenemos en la sociedad. Educamos según los ciudadanos y las ciudadanas que creemos en el futuro. Entonces, si en ese sentido educamos de una manera que no es para nada igualitaria, difícilmente vamos a tener en el día de mañana una sociedad que pueda tener un discurso con contenido respecto al tema de igualdad de género. Y sí, creo que a la vez que la sensibilización cultural tiene que ir la voluntad y la responsabilización política. Considero que la sensibilización cultural, a nivel de calle y a nivel más informal, se puede hacer y hay un montón de grupos y movimientos que lo hacen, el movimiento feminista, por ejemplo. Pero creo que todo ello tiene que tener el respaldo y ser aliado de la lucha un poco más a nivel político e institucional, esto es, tiene que ser complementaria una lucha con la otra.

“Todas y todos tenemos una responsabilidad respecto a la desigualdad de género”

¿De qué forma cree que se puede educar?
La clave es la coeducación. Todavía a día de hoy, en las universidades en las que se imparte magisterio, no se trabaja la coeducación -aunque es cierto que hay excepciones dependiendo de la profesora o del profesor-. En mi caso, en las dos carreras de magisterio que he estudiado no he cursado ninguna asignatura y la perspectiva de género ha sido transversal. Hay que educar a los niños desde una perspectiva de género y la coeducación dispone de una amplia lista de herramientas, pero a la vez, los profesionales que van a ser formados de esa educación tienen que estar formados.

¿Qué mensaje le gustaría transmitirle a la sociedad?
Me gustaría transmitir que todo el mundo, independientementedel cargo que ejerza, sea como sea, trabaje donde trabaje; todas y todos tenemos una responsabilidad respecto a la desigualdad de género. No estamos hablando de un problema de algunas, estamos hablando de construir una sociedad más sana y más justa. Cada una y cada uno que haga la lectura que deba hacer y que se responsabilice de la forma que crea oportuna.

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España, un país de suecos

La administración, la justicia y los medios de comunicación no  aceptan el concepto racismo, y esto no contribuye a eliminar la discriminación por motivos de raza en la sociedad española ni mucho menos. Problemas con la vecindad, conflictos con la policía, dificultad de acceso al ámbito laboral, denegación de acceso a locales, denegación de acceso a prestaciones sociales… estos son algunos de los problemas a los que se enfrentan hoy en día los inmigrantes al llegar a España según la asociación SOS Racismo. 

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Tres testimonios, tres generaciones.

La mujer y España. 

Una historia del siglo XX. 

España, áspera y melancólica para Washington Irving; un lugar más para los que vivimos en ella. Y desde luego, turbulenta para el último siglo. El siglo XX, mirado desde la comodidad del año en el que nos encontramos resulta fascinante y tiene historia para rellenar páginas y páginas; una historia que a menudo despierta la curiosidad de muchos que no fuimos jóvenes en aquella España moralista y sin libertades. De eso surgen las próximas páginas: de la más absoluta fascinación por una época en la que nada se podía dar por sentado. Como en todas las “historias” del mundo, la mujer es la gran olvidada, su historia nunca se cuenta o se cuenta en contadas ocasiones, cuando la hazaña realizada es equiparable a la que haya hecho un hombre cualquiera. Las mujeres destacadas en la Historia, también en España, han sido excepciones y eso se merece una reparación que, aunque debería surgir de la sociedad, sólo se consigue con la aportación de pequeños granitos de arena de personas anónimas. Por eso, en las próximas líneas se han recogido los testimonios de tres mujeres que han querido aportar su granito de arena  y se han sumando a la causa de todas las mujeres.

Descarga a continuación:

http://www.youtube.com/watch?v=1MeVGbOjH7M  (vídeo-reportaje)

Reportaje 3generaciones (revista-reportaje)

http://www.youtube.com/watch?v=vdBp7FmejEE&feature=youtu.be (vídeo agradecimiento)

Miriam García, Oihane Ibañez, Irina López, Irati Santos