Lo importante es participar

La llegada del año 2015 se antoja realmente agitada en lo que al panorama político español se refiere. España sigue sumida en la crisis económica, a la que se han sumado más crisis de diversas índoles, como pueden ser la crisis social o la política. Además, es un año electoral, en el que la ciudadanía puede alejar al bipartidismo del insultante poder que ha ejercido estos últimos años.

La recesión económica global ha sido un desastre para el mundo desarrollado. Concretamente en Europa, a finales de 2014, es difícil vislumbrar algún signo de clara recuperación. España no es una excepción, siendo el segundo país con mayor porcentaje de parados de la Unión Europea solo superado por Grecia, con una tasa del 24%, muy lejos del 11% de la media de la Zona Euro. Además, la deuda que el país ha contraído llega al 92% del PIB del país, ascendiendo a más de 966.000 millones de Euros.

No sólo las cifras macroeconómicas sufren, las cifras que manejan las familias de clase media tampoco dejan a nadie indiferente. El SMI (Salario Mínimo Interprofesional) se encuentra en 757 euros mensuales, más de 1.700.000 familias en las que nadie tiene empleo, y además España ha sido uno de los países donde más ha crecido la desigualdad entre ricos y pobres.

La política debería ser la vía de escape ante semejante problema. Un grupo de personas competentes que pudieran hacer todo lo posible por utilizar los recursos obtenidos del sudor de los ciudadanos para el bien de todos. Para eso hay un método muy importante: la participación.

En las elecciones del 20 de Noviembre del año 2011, 24.590.557 personas depositaron su voto en la urna. Poco más de 10.830.000 personas votaron al Partido Popular, que ganó las elecciones con mayoría absoluta.

Muchas de las medidas que se tomaron durante la legislatura han sido criticadas hasta la saciedad y puestas en evidencia por la gran mayoría de los ciudadanos del estado, que sin embargo no ha podido hacer nada por evitarlo. ¿Por qué se abstiene la población? Aquí tenemos las opiniones de diversos expertos del tema.

 ¿Qué es la participación?

 Xabier Barandiaran, Director del Máster de Investigación Consultoría e Innovación Social de la Universidad de Deusto y actualmente profesor de dicha Universidad, valora el concepto de participación de manera muy positiva, aunque para ello hace unas consideraciones previas: “En las sociedades complejas la democracia se consolida a través del sistema de representación. Otra cosa es que la participación directa de los ciudadanos sea un elemento complementario muy importante. Cuantos más ciudadanos participen en democracia de manera directa en distintas estructuras de deliberación pública mucho mejor. No creo que la democracia directa pueda sustituir a la democracia de representación salvo que fuéramos un país muy muy muy pequeño. Eso ya es imposible. En las sociedades donde vivimos hoy la democracia es una democracia representativa. Elegimos a nuestros representantes, que son los que gestionan y gobiernan”.

Por otro lado, José Antonio Pastor, el actual Secretario General de los Socialistas Vizcaínos desde 2002 y portavoz del Grupo Parlamentario Socialista desde 2005, cree que la participación ciudadana se puede articular de distintas formas: “En el ámbito local hay experiencias que se han puesto en marcha hace unos años que no se han hecho de carácter general. Por ejemplo, a la hora de establecer o de aprobar los presupuestos del Ayuntamiento hay una fórmula que es la de los presupuestos participativos que consiste en montar reuniones, asambleas ciudadanas, foros cívicos donde el responsable municipal de turno informa de los proyectos o de las ideas que tiene el equipo de Gobierno y los ciudadanos pueden intervenir, pueden aportar ideas, pueden criticar otras y pueden modificar el presupuesto”.

 Otra de las personas que nos habla sobre la participación es Luke Uribe-Etxebarria, parlamentario del Partido Nacionalista Vasco desde septiembre de 1999 hasta día de hoy, quien cree que la materialización más pura de la democracia sería la asamblea general: “Elegimos unos representantes y luego con una serie de contrapesos hacen un sistema que tenga altos niveles de calidad. Ocurre que conforme ha ido evolucionando la sociedad y conforme, sobre todo, a esta revolución comunicativa que estamos viviendo de hace 10-15 años lógicamente, por un lado, las ansias de participación de la ciudadanía en la cosa pública ha aumentado y sus posibilidades también. Yo creo que el sistema representativo hay que mantenerlo pero hay que abrir cauces de participación para que en el tránsito de esos cuatro años la ciudadanía pueda participar”.

La participación no ha dejado de bajar cada vez que se han producido elecciones sobre el Parlamento Vasco. En el año 2001, con los datos recogidos por parte del Gobierno Vasco, hubo una participación prácticamente del 80% porque había una incertidumbre muy importante. En aquella ocasión en el año 1998 ETA decretó una tregua, un par de meses después hubo elecciones al Parlamento Vasco y salió elegido el Lehendakari Ibarretxe. Sin embargo, ETA rompió la tregua en el año 1999 y la materializó el 28 de enero del año 2000 con el asesinato del teniente coronel Blanco en Madrid, empezando una campaña brutal que desencadenó un ambiente muy tenso y complicado como reconoció el parlamentario Uribe-Etxebarria. 

A partir de entonces, la situación se normalizó y la abstención incrementó poco a poco, llegando a estar el porcentaje muy cerca de ser el doble que la del año 2001 en las últimas elecciones realizadas. De hecho, después del año 2001 el número de votantes bajó cerca de 300.000 personas en sólo cuatro años. Así se puede ver que si está claro el resultado la gente no hace ni el esfuerzo ni ir a votar. En cambio, si está en peligro que otros ganen, seguramente sí que irán al colegio electoral. Por lo tanto, en momentos de incertidumbre es cuando los ciudadanos participan en la política y la abstención marca récords respecto al pequeño porcentaje que obtiene.

A pesar que la abstención no se considera una de las opciones ante la toma colectiva de una decisión, una alta abstención, tal y como está ocurriendo en los últimos tiempos, muestra que algo no está funcionando bien en el sistema democrático. Es una opción que adoptan un determinado porcentaje de ciudadanos. Se pueden establecer tipologías de abstencionistas: abstencionistas activos o abstencionistas conscientes. Es decir, no les convencen ninguno, saben que podrían votar en blanco pero lo que hacen es abstenerse. Esto puede ser un porcentaje creo que relativamente pequeño, pero de abstencionistas activos. En situaciones de incertidumbre la participación aumenta. El grado de incertidumbre es proporcional al aumento de la participación.

Por otro lado, los índices de abstención también reflejan, en gran parte, un enfado con el sistema. El enfado con el sistema se puede castigar por la gente que no vota debido a dicha razón, aunque hay que recalcar que siempre existe, en todas las elecciones que se celebran, una abstención estructural, teniendo gente que vive fuera del sistema en el que vivimos y que no está informada de lo que ocurre en la política, una situación que, a la postre, deriva en no ir a votar al colegio electoral el día señalado. Además de ello, hay que diferenciar entre el voto en blanco y el voto nulo. El voto nulo no contabiliza. El voto en blanco, al contrario, sí que contabiliza y generalmente suele beneficiar a las mayorías porque en el sistema proporcional las mayorías salen beneficiadas.

La abstención desde el punto de vista político

Luke Uribe-Etxebarria: “Me parece absolutamente respetable. Es una opción que adoptan un determinado porcentaje de ciudadanos. Yo creo que podemos establecer tipologías de abstencionistas: abstencionistas activos o abstencionistas conscientes, es decir, no les convencen ninguno, saben que podrían votar en blanco pero lo que hacen es abstenerse. Esto puede ser un   porcentaje creo que relativamente pequeño, pero de abstencionistas activos. Luego pueden estar otros que pueden decir: “yo me abstengo porque no sólo no me convence ninguno sino porque creo que todos son iguales y además nadie va a solucionar realmente mis problemas”. Este puede ser un porcentaje relativamente amplio”.

Xabier Barandiaran IrastorzaXabier Barandiaran: “Una sociedad en la que la abstención es muy alta refleja varias cosas. Primero refleja un enfado con el sistema. La gente piensa para qué va a votar y tenemos a mucha gente. En las elecciones europeas ni siquiera participa la mitad de la gente. En la medida en que la institución queda más lejos los niveles de abstención son más importantes. Yo creo que en el contexto actual en las sociedades individualistas la gente pasa. La vinculación de los ciudadanos respecto al sistema político ha decaído mucho. En segundo lugar, hay un cierto enfado con el sistema. Entonces la gente dice: “yo les voy a castigar no yendo a votar”. Ahora estamos viviendo otras opciones políticas que son más para castigar, desde mi punto de vista, que opciones de Gobierno. En la abstención también hay un carácter crítico. Luego siempre hay una abstención estructural, hay gente que vive fuera del sistema”.

 José Antonio Pastor: “A mí me suele fastidiar mucho la gente que se abstiene. La gente que se abstiene porque no confía en ningún partido político ni en el sistema porque pasa de todo yo no lo entiendo. Lo que tú no haces otro lo hace por ti. Si tú pasas de la política quiere decir que estás dejando en manos de otros cosas políticas que a ti te afectan y te van a afectar muchísimo. Me revienta muchísimo encontrarme con personas que no han votado nunca y se permiten el lujo de exigirte cosas o echarte la bronca. Puedo entender que voten a cualquiera y que estén enfadados, cabreados o que les hayamos engañado y entonces digan que no van a votar ahora, pero gente que no ha votado jamás, que pasa de todo, no le reconozco legitimidad para que después haga reclamaciones y exigencias a nadie de lo que está pasando”.

La realidad es que en España existe muy poca pedagogía política en los medios de comunicación. En televisiones o radios, en épocas no electorales apenas se trata de sensibilizar a la ciudadanía la importancia que tiene participar en las elecciones, ejercer la pequeña parte de poder que le corresponde. En el Informe de Juventud de España del año 2012, se puede ver que el principal sentimiento frente a la política entre todos los grupos de la sociedad, no solo jóvenes, es la desconfianza seguida del aburrimiento e indiferencia. Solo un porcentaje inferior al 10% tiene interés en la política.

 Es cierto que la política española contemporánea ha hecho todo lo que había que hacer para perder la confianza de los ciudadanos. Si bien es tan cierto que si todos los ciudadanos emitieran su opinión mediante el voto, ejerciendo su poder de votantes, la cosa podría cambiar. 

Tal y como nuestros entrevistados coincidieron en decir, la participación aumenta en épocas de crispación y movimiento, y la desconfianza de la ciudadanía en el gobierno actual, plagado de medidas impopulares, recortes, privatizaciones y corrupción, debería convertirse en un deseo para el cambio y la esperanza de que lleguen verdaderos profesionales a los cargos que verdaderamente son importantes para la gestión de un país y el beneficio de toda la ciudadanía. Y es que muchas veces no nos damos cuenta de que la política no solo está en el parlamento o en la campaña electoral. La política está en la ciudadanía, en todos y cada uno de nosotros, y nos afecta en el día a día de manera sensible y palpable. Por eso es tan importante ejercer nuestro derecho a votar. Lo importante es participar.

Ver el reportaje completo: Lo importante es participar

Beñat Escribano, Álvaro Salvadores, Daniel Zufiria.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *