Archivo de la categoría: Reportaje 2016-2017

EL BAJO COSTE DE UN PRECIO IMPAGABLE

40.   Ese es el número de colecciones que las empresas textiles preparan al año. Sin embargo, lo más lógico sería que hubiera dos: una para la temporada primavera-verano y otra para la de otoño-invierno. Pero, si algo está claro, es que los seres humanos no brillamos precisamente por nuestra lógica.

Este es únicamente un ejemplo del ritmo de vida tan insostenible que llevamos en muchos aspectos. Runners, comida rápida, 4G, más banda ancha, trenes de alta velocidad, textos cortos y si tienen fotos mejor, etc. Todo lo queremos ya. Y rápido. Y lo cierto es que todo esto tiene un precio, aunque el que “nosotros”, los occidentales, pagamos sea bajo. Y como son otros lo que lo sufren prácticamente no nos damos cuenta y “no hay problema”. O eso pensamos.

No obstante, resulta que la nueva corriente o modalidad de la industria textil, la fast fashion, es la segunda industria más contaminante del mundo. Y no hablamos del consumo que se llevaba en tiempo de nuestros abuelos donde ni el cambio de ropa era imaginable, sino la “moda rápida” de hoy en día. Déjennos enseñarles la parte más negra (o “black”) del Black Friday y derivados.

¿QUÉ ES LA FAST FASHION?

Para definir este concepto, que para  muchos resulta desconocido, nos tenemos que remontar a la década de los cincuenta cuando se implantó el “Prêt à porter”, que si traducimos literalmente significa “listo para llevar” y que hace referencia a la ropa producida en serie y más accesible para todos los públicos. Este concepto ha ido evolucionando a lo largo de los años hasta convertirse en lo que hoy en día conocemos como “fast fashion”.

Esta nueva forma de hacer moda cumple con varias características. Por un lado, la reducción de coste, tanto en la producción como en la calidad de los materiales. Por otro lado, la descolonización de la mano de obra, el consumo desorbitado y la falta de conciencia con el medio ambiente.

La cruda realidad de la industria textil es que emplea costes bajos en todos los sentidos y esto tiene consecuencias muy negativas en lo referente a los derechos de los trabajadores y al medio ambiente. Y son precisamente en estos ámbitos donde debemos enfocar nuestra atención, concienciar a la gente y emprender nuestro camino hacia el cambio.

LAS 5 CONSECUENCIAS DE UNA FAST FASHION MUNDIAL

Este mundo textil tiene graves consecuencias en diversos ámbitos. Con respecto al medio ambiente, uno de los recursos más utilizados en la Fast Fashion y que más afectado se ve por esta industria es el agua. Por un lado, debido a la enorme cantidad de agua que se necesita para producir las prendas, y por otro lado debido a la contaminación que ésta sufre. En consecuencia, la Fast Fashion se posiciona como la segunda industria más contaminante ya que provoca el 20% de la contaminación acuífera.

Mar de Aral en el año 1989 a la izquierda, 2014 a la derecha

Para poder elaborar una prenda se necesitan determinados materiales, y cultivarlos requiere grandes cantidades de agua; el cultivo de algodón, por ejemplo, necesita alrededor de un trillón de galones de agua dulce. En cuanto a la contaminación del agua, las máquinas empleadas en el proceso de elaboración desprenden fibras y sustancias químicas que se mezclan con el agua no contaminada de los ríos y los lagos, terminando por contaminarlos. Concretamente el 70% de los ríos, lagos y reservas de China – la región donde se concentra la mayor producción textil – están afectados por la contaminación, provocando que un cuarto de la población no tenga acceso a agua potable. Según datos del Ministerio de Protección del Medio Ambiente de la República Popular de China, el 38,5% del volumen de efluentes tóxicos vertidos al agua fueron obra de la industria textil.

No obstante, no sólo se produce una contaminación acuífera, sino que las playas cercanas a las plantas de tratamiento de aguas residuales también se ven contaminadas ya que a ellas llegan altas concentraciones de fibras acrílicas y de poliéster.

La deslocalización de las fábricas, una de las características principales de la Fast Fashion, ya mencionada anteriormente, no ayuda a reducir la contaminación que esta industria genera, sino que la amplia ya que los trayectos de traslado de las prendas son mayores, y el transporte en sí mismo      contamina el planeta.

Greenpeace encontró residuos hormonales y químicos cancerígenos

en las prendas elaboradas por marcas como Armani o Zara

Otro de los recursos empleados en la industria textil de la Fast Fashion son las tierras, en las que el agua también juega un gran papel. Se requieren grandes extensiones de tierra para el cultivo de los materiales empleados en la producción de tierras. Como se mencionaba en los párrafos anteriores, el cultivo de algodón requiere alrededor de un trillón de galones de agua dulce, y esto genera una devastación ecológica. Es el caso de Uzbekistán – el sexto principal productor de algodón – donde el cultivo de algodón ha producido un agotamiento de agua en el Mar Aral, así como el fracaso de la industria pesquera de la región.

Los materiales utilizados no favorecen la imagen de la Fast Fashion, al contrario, las numerosas cantidades de sustancias químicas que se emplean, concretamente 4kg de sustancias químicas por 1kg de camisetas, refuerzan la afirmación de que la Fast Fashion es la segunda industria más contaminante del planeta. Además, en el proceso de elaboración se produce un desprendimiento de microfibras de las prendas, y estas acarrean consecuencias realmente graves para los animales. Estas microfibras son peligrosas ya que se desprenden de las prendas, cayendo a los vertidos de agua, los cuales, como se ha mencionado en los párrafos anteriores terminan en los ríos y lagos, y, por tanto, los animales y especies que se encuentran en ellos ingieren las microfibras, acumulándose así en sus intestinos. Abigal Barrows llevó a cabo una investigación en la que demostraba cómo el 90% de los 2.000 peces analizados presentaban microfibras en sus organismos.  

En una reciente investigación elaborada por Greenpeace se encontraron residuos hormonales y químicos cancerígenos – EDCs –  en las prendas elaboradas por marcas como Armani, Diesel, Gap o Zara. Sin embargo el medio ambiente no es el único afectado. 

Datos

Datos sobre la industria textil. Fuente XL Semanal

LOS VACÍOS LEGALES PROVOCAN VACÍOS MORALES Y REALES EN EL PLANETA

Sin duda, los más perjudicados por la Fast Fashion son los trabajadores, que lejos de estar protegidos por los derechos laborales, son víctimas destinadas a seguir siéndolo. Así como cada cosa tiene su lado negativo o consecuencia, la producción barata y rápida de la fast fashion implica que grandes empresas algunas de las cuales tenemos en un pedestal, utilizan los vacíos legales y escasa legislación medioambiental y laboral de países desarrollados para descentralizar allí sus empresas y aprovecharse de la mano de obra más barata. Tal y como muestra el documental “The True Cost”, condiciones laborales inhumanas, salarios que a veces no superan los 10 euros al mes, niños y mujeres explotados, horarios inhumanos y un beneficio económico sin iguales para las empresas. Eso es lo que trae la Fast Fashion, y empresas como Inditex, H&M, Women Secret, GAP, Diesel, Calvin Klein y muchas más son las responsables de ello. Aunque por supuesto, no las únicas, porque los propios consumidores indirectamente también estamos aceptando que personas ganen 10 € mensuales cada vez que apostamos y compramos las prendas de esta “moda”.

Derrumbe del edificio Rana Plaza en Bangladesh. Fotografía de Rahul Talukder

Por ello, las prendas que lleven la etiqueta de “made in China” o “made in Turkey” son el realidad prendas que están hechas a raíz de la violación de los derechos de los trabajadores, y por ende, humanos.

Y es que, la Fast Fashion no solo carga a sus hombros el peso de las violaciones de derechos de los trabajadores, sino que también tiene sus manos manchadas de sangre. Al parecer y como decía Maquiavelo, el bien justifica los medios, y en este caso, siempre que sea en pro del dinero, todo está justificado.

En el año 2013, con la intención de recortar gastos, una fábrica de textiles situada en Savar, Bangladesh, decidió hacer caso omiso de las imperfecciones que su edificio conocido como Rana Plaza. El edificio se derrumbó llevándose con él 1.183 vidas y dejando 2.515 heridos. La respuesta que hubo por parte de un funcionario del gobierno de Bangladesh fue admitir que el 50% de las fábricas estaban funcionando con parámetros que nos era seguros. Y esta es otra prueba de que por mucho que se conozca la verdad, no se hace nada al respecto.

350.000 muertes y más de un millón de hospitalizaciones

a causa de los pesti- cidas y los desechos derivados del algodón

Pero resulta que en el sector del algodón también se dan este tipo de accidentes que nada tienen de imprudentes e inocentes. El algodón es altamente peligroso pues puede ocasionar envenenamiento y diverso efectos nocivos relacionados con el uso y el contacto con pesticidas. Si a esto le sumamos el hecho de que la mayoría de estos trabajadores son analfabetos que ignoran la peligrosidad de sus trabajos y de los productos a los que se exponen, tenemos como resultado las altas intoxicaciones que se producen entre los trabajadores de empresas productoras de algodón. Un ejemplo es Uzbekistán, el sexto mayor productor de algodón del mundo que suele “celebrar”  su año nuevo con 350.000 muertes y más de un millón de hospitalizaciones a causa de los pesticidas y los desechos derivados del algodón. Y eso, sin tener en cuenta la sequía que hay en dicho país a pesar de que el algodón sea el producto que más agua necesita para producirse.

Está claro que el hecho de respaldarse en una legislación pobre solo deja entrever el vacío moral en el que la sociedad está sumergiéndose. Y este vacío moral solo hará que el planeta cada vez se quede más vacío. De agua, de recursos naturales y de vida.

Hablamos con ADRIANA URIBESALGO

¿QUIÉN ES?

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Apasionada. Emprendedora. Joven. Adriana Uribesalgo reúne todas las cualidades que cualquier empresa concienciada con el medio ambiente soñaría con tener entre sus trabajadores. Esta estudiante donostiarra de último año del grado de Liderazgo Emprendedor e Innovación, joven greenpreneur y actual trabajadora en Eko-REC (empresa dedicada a la fabricación de fibras sostenibles a partir de botellas de plástico PET) nos dedicó unos minutos de su apretada agenda para contarnos más acerca de la fast fashion.

P: La Diputación ha impulsado varios proyectos como la semana de la moda GK Green Fashion. ¿Sentís el apoyo de las instituciones para promover este nuevo modelo de consumo y producción? 

R: A nivel de Guipúzcoa tenemos mucha suerte, porque la Diputación está impulsando muchos proyectos de moda sostenible. Está generando muchas actividades abiertas a la ciudadanía y dando a conocer muchas marcas.

A nivel estatal, estamos en una posición muy “top” en comparación con otros sitios como Barcelona. Se hacen eventos de una calidad muy buena y muy interesantes.

Por eso, el siguiente paso es el de los consumidores, para decir “me voy a comprar una chaqueta de Labandera porque es una diseñadora de aquí, sostenible y voy a contribuir a la economía local”. Es decir, tomar la decisión de, en vez de comprar cuatro chaquetas en Zara, comprarte una en Labandera que encima es mil veces más bonita y mucho más original. Y no vale la excusa del estilo, porque como en todo, es cuestión de buscar, molestarse y darle vueltas.

P: ¿Crees que es necesario que el ciudadano de a pie abandone la fast fashion? 

R: La respuesta correcta es sí y no, porque no es tan sencillo como decir de repente que una fábrica no va a volver a producir. Esto supondría perder muchos puestos de trabajo de personas que, al fin y al cabo, tienen una familia que mantener. Pero sí que es importante cuidar la faceta medioambiental.

Hoy en día existe una clara motivación por el tema medioambiental en las empresas, y de hecho, empresas como H&M o Zara están tomando acciones a cabo que son muy importantes. Por ejemplo, el tema de recogida de prendas hace que luego empresas que tienen en cuenta la economía circular puedan producir hilo y prendas nuevas, que es algo que la gente no sabe. Es como un mercado invisible que luego provee a marcas sostenibles, y a su vez, también a las grandes marcas.

Pienso que es prácticamente imposible que la fast fashion desaparezca, porque lo que importa a las empresas son los costes, y éstos son mucho más asequibles si se da una producción en masa. Sin embargo, opino que en este aspecto va a haber un cambio, porque las grandes marcas invierten cada vez más en sostenibilidad; no sólo por el “green washing”, sino porque también sale más económico y ayuda a que aumenten su nicho de mercado.

¿QUÉ PUEDO HACER YO?

¡Cambia de hábitos!

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  • Compra de manera alternativa
  • ¡Escoge ropa con historia! Desde tiendas o páginas web de segunda mano hasta diseñadores y comercios locales. Tienes mil opciones, pero nuestros favoritos en San Sebastián y a nivel nacional son:
  • Friday’s Project, Chicfy.com, Asos Marketplace, Brownie, Koopera, Double Agent USA y Miint
  • Calidad VS Cantidad
  • En lugar de pagar muchas veces por una pieza que se te va a estropear enseguida, invierte un poco más en una de calidad que te acompañará durante años, ¡y marcará tu estilo!
  • Fíjate en los materiales
  • La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo; ¡atento/a a lo que pones sobre ella! El algodón orgánico, cáñamo, bambú, tencel o lino son materiales excelentes que respetan tanto la salud de tu piel como la del medio ambiente.

¡Activismo!

  • Redes sociales
  • No hace falta salir a la calle con pancartas ni acampar enfrente de Zara para ser activista. Hoy en día, las redes sociales nos lo ponen fácil: basta con enviar un correo a las grandes marcas o preguntar en Instagram a través del hashtag #quiénhizomiropa para mostrar a la industria nuestra preocupación por las prácticas con las que llenamos nuestro armario.
  • Fashion Revolution
  • Si el activismo telemático se te queda corto, también te puedes unir a un movimiento civil que ataca a la fast fashion de frente. Fashion Revolution es una asociación presente en más de 90 países que busca cambiar la forma en la que la ropa se produce y se consume, a través de iniciativas tales como campañas de concienciación, la organización de debates en diferentes Parlamentos europeos, semanas de la moda sostenible en numerosos países…

¿QUÉ ESTÁN HACIENDO LAS INSTITUCIONES?

Guipúzcoa es una de las provincias que, a nivel nacional, un mayor impulso le ha dado a las prácticas éticas y sostenibles de la slow fashion. Este impulso se ha traducido en diversas iniciativas del Departamento de Medio Ambiente de la Diputación de Guipúzcoa:

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En 2017 se ha celebrado la 5ª edición de la Jornada de Moda Sostenible y Talleres GK Green Fashion,  donde se han organizado diversos eventos, charlas y talleres que pretendían extender la cultura de la slow fashion

Desfile de moda sostenible

Este año, el palacio de Miramar ha acogido la 2ª edición del desfile de moda sostenible celebrado en el Palacio de Miramar el 25 de noviembre del 2017, en el que se mostró ropa fabricada únicamente con materiales reciclados.

Catálogo GK Green Fashion

Este catálogo, creado con la intención de concienciar sobre la necesidad de frenar la contaminación que conlleva la industria textil, así como orientar a productores y consumidores hacia un modelo de economía circular, muestra las colecciones de 8 firmas guipuzcoanas que, debido a los tejidos que utilizan y a las prácticas que ejecutan, actúan dentro de un marco sostenible o de slow fashion.

Proyecto UPCYCLING

Otro de los proyectos impulsados por el recién creado Clúster de Moda Sostenible es un concurso propuesto a los/as alumnos/as del centro AEG para diseñar los nuevos uniformes del punto de encuentro de Garbera, creado a partir de tejidos desechados.

Elaborado por: Grupo 4

La igualdad, el alma de la libertad

A pesar de que en muchos países se están tomando medidas para disminuir la violencia de género, todavía existen muchas desigualdades que impiden que podamos “hablar de progresos reales hacia la igualdad, el desarrollo y la paz” palabras del Secretario General de la ONU Ban Ki-moon.

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Fuente: Derecho Internacional Público

 

 

 

 

 

Comenzamos un nuevo año y la violencia de género no cesa. Este año 2017 ha iniciado con una víctima en la localidad de Madrid. En el año 2016 cuarenta y cuatro fueron las mujeres asesinadas por sus parejas, de las cuales veintiséis habían denunciado sufrir maltratos y dieciséis contaban con alguna medida de protección, que no fueron suficientes.

Dejando de lado estas cifras, según el Observatorio de Violencia Doméstica del Consejo General de Poder Judicial las denuncias de malos tratos han aumentado un 14%, lo que muestra que las mujeres están teniendo el valor para pedir ayuda o que sea el entorno el que actúe en su defensa. Porque este no es un problema solo de las mujeres, es un problema de la sociedad, y por supuesto, actuar.

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Fuente: El País

 

 

 

 

 

 

Por otro lado, también se ha producido un aumento en el número de condenas, de las 10.570 sentencias que han sido dictadas, 7.344 han sido condenatorias y 3.226, absolutorias, en el tercer trimestre del año 2016, de junio a septiembre.

Otro de los datos que llama la atención es la retirada de las denuncias, que durante el último trimestre del año 2016 ha recogido un porcentaje muy similar al del mismo trimestre del año anterior, un 13,3% en relación con el total de las mujeres víctimas de la violencia de género. Además, el 016, El Servicio Telefónico de Atención y Protección para Víctimas de Violencia de Género (Atenpro), ha batido el record de llamadas con casi 66.000 de enero a septiembre.

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Fuente: Blog de la Voz

El año 2017 ha comenzado con una víctima nueva por violencia de género, es por eso que el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, tras saber la noticia aseguró que en su cuenta de Twitter que: “El asesinato de una mujer en Madrid el primer día del año nos recuerda la urgencia de un Pacto de Estado contra la violencia de género”.

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Fuente: Twitter

Según un informe del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) afirmaba que cuando las mujeres interponen la denuncia y toman declaración, estas no son escuchadas como deberían, ya que sólo se tiene en cuenta el último episodio que haya sucedido y la valoración es menor y también las medidas de protección. Por lo tanto, y una vez hecha la evaluación del año 2016, hay que sentar las bases para un Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

EVOLUCIÓN EN LA IGUALDAD DE GÉNERO: UN PROGRESO LENTO Y DIFICULTOSO

La violencia física es, sin duda alguna, uno de los tipos de violencia de género más empleados contra una persona junto a la violencia psicológica. Gracias a la información que nos ofrecen páginas web como la del Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades, MIR (Ministerio del Interior del Gobierno de España), Consejo General del Poder Judicial o Memorias de la Fiscalía General del Estado, hemos podido conocer el número de mujeres y hombres que han sufrido violencia de género en España durante este último año 2016.

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Fuente: elaboración propia

En este primer gráfico podemos observar el número de mujeres que han sido víctimas por la violencia de género en España el pasado año 2016. Para ello, se ha dividido el número de víctimas por territorios, para observar en qué comunidades autónomas ha habido más casos, y en cuáles menos. Gracias a la información que nos ha detallado la web del “Observatorio Violencia” (web que ofrece contenidos oficiales del Ministerio de Interior del Gobierno de España), sabemos que Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid son las comunidades autónomas donde ha habido más víctimas de violencia de género, con 95.091, 58.681 y 70.902 mujeres, respectivamente.

Los territorios que más llaman la atención por sus excesivas cifras han sido las Islas Baleares (16.436) y Canarias (30.520), territorios que, siendo pequeños, superan en número a comunidades autónomas mayores que estas, como por ejemplo Cataluña (5.028), Extremadura (8.377) o incluso Castilla y León (18.889) en el caso de Canarias.

Las comunidades autónomas que menos víctimas por violencia de género reflejan en el año 2016 son: País Vasco (872), La Rioja (2.915) y Cantabria (5.013), además de las ciudades autónomas como Ceuta (1.122) y Melilla (1.431).

COMPARANDO REGISTROS…

“Una persona que maltrata no nace, se hace”. Esas son las palabras de Luisa Nieto Corominas, psicóloga de la Fundación Aspacia, que trabaja día a día para conseguir que la violencia de género se elimine en todas sus expresiones; y cómo no, con el objetivo de proteger a las víctimas y promover la igualdad. Estas declaraciones, que fueron realizadas por el periódico El Mundo un 28 de noviembre de 2014, a día de hoy van ofreciendo sus frutos, aunque aún queda mucho trabajo por delante.

GRÁFICO 2

Fuente: elaboración propia

Tal y como refleja este gráfico, el registro del número de mujeres víctimas mortales por violencia de género ha ido descendiendo con el paso de los años en estos pocos años de vida del Siglo XXI. Concretamente, 2016 es el año en el que menos víctimas mortales ha habido desde que comenzó el siglo, con un total de 44 víctimas; aunque hay que reconocer que aún hay ocho casos en investigación: cuatro de ellos en Andalucía, dos en Canarias, y uno en Galicia y Madrid.

GRÁFICO 3

Fuente: Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad

Teniendo en cuenta este reciente registro, se puede observar que desde el año 2010 (73 víctimas por aquel entonces) el número de víctimas ha descendido un 39,73%, algo impensable durante los primeros diez años de este siglo, donde se registraron una media de 71,2 víctimas (del año 2000 al 2010).

GRÁFICO 4

Fuente: elaboración propia

En el caso de los hombres, para acceder al número de víctimas mortales por violencia doméstica en España en este siglo, se han consultado webs como el Portal Estadístico de Violencia de Género o al del Ministerio del Interior. En ella se han podido obtener el número de víctimas mortales que, tal y como podemos observar, va reduciéndose con el paso de los años, pasando de 44 víctimas en el año 2000 a 4 en el año 2014 (último año al que hemos tenido acceso); es decir, un 90,9% menos.

GRÁFICO 5

Fuente: Archivos y documentación del Ministerio del Interior

CASOS REALES DE VIOLENCIA DE GÉNERO

A pesar de los avances que se han ido llevando a cabo en los últimos años para lograr la igualdad entre mujeres y hombres, especialmente en el ámbito laboral y económico, los casos de violencia de género (física y psicológica) siguen siendo elevados. A pesar de todo, según la asociación Mujeres Unidas contra el Maltrato (MUM), los casos que llegamos a conocer son una minoría. Hay muchas mujeres que han decidido hablar sobre su caso de maltrato para que haya más visibilización sobre el tema y otras mujeres denuncien su situación.

  • Melanie. Año 2007. 23 años

El primer caso a destacar es el de Melanie. Esta mujer sufrió maltratos por parte de su pareja hasta el 1 de octubre de 2007. Se conocieron cuando ella tenía 23 años y él tenía 27. Al principio todo era como un sueño, aunque el maltrato empezó pronto. Al poco de empezar ella se fue a Granada para comprarle un regalo; él, al no saber dónde estaba, estuvo llamándola sin parar, nervioso. Cuando la vio le olió la ropa para ver si había estado con alguien. Se sintió avergonzada y traicionada, pero aun así, tras eso se fueron a vivir juntos. Después todos los maltratos tenían excusa, justificación y perdón. El le decía que el alcohol le volvía violento y ella creía que era su salvadora y tenía que ayudarle cayendo en su trampa.

Pero la violencia física no era la peor, la psicológica le afectaba más. Es una violencia más sutil pero a la larga le dejaba secuelas más graves. Así, su autoestima se iba deteriorando. Cuando decidió terminar con la relación, él intentó asesinarla, ella no sabía lo que estaba pasando, sólo que le dolía todo. Hasta el día en el que se vio en el hospital no creyó que ella era una mujer maltratada. Aún después de intentar asesinarla ella pensó en no decir su nombre para que no fuera a prisión. Finalmente la justicia, condenó al agresor a 16 años y 4 meses de cárcel por distintos tipos de maltrato e intento de asesinato.

  • María. Año 2010. 16 años

Llama la atención también el testimonio de María. Con sólo 16 años ya tenía pareja, la cual le sacaba 11 años. Ahora, con 32, ve la realidad desde otra perspectiva. Todo comenzó con insultos, desprecios… El problema es que María estaba completamente enamorada de su novio. La “auténtica pesadilla”, como ella misma relata en declaraciones a El Diario Vasco, llegó cuando estaba embarazada de cinco meses. En ese momento, cuando todo se agravó, llevaban dos años de relación. La llegó aislar completamente, alejándose de sus familiares y amigos. Todo cambió cuando se vieron involucrados sus hijos, hasta ese momento la única esperanza de María. El hecho de pegarles también a ellos hizo que ella consiguiera dar el paso y llamara a la policía. Cinco años después de aquello, él ya se encuentra en prisión.

  • José Ignacio. Año 2010

El último caso a destacar es el de José Ignacio Y. Su caso apareció en los medios en el año 2010. Según la noticia elaborada por El Confidencial, su exmujer lo anuló durante años; la violencia era tanto física como psicológica. Vivió un calvario durante su matrimonio. Ella le preguntaba: “¿Crees que alguien va a creer que alguien que pesa 50 kilos puede pegar a un tío de más de 100?”. Su mujer llegó a amenazarle con tirar a un hijo por la ventana y después tirarse ella. Y lo último, fue denunciarlo por malos tratos tras fingir una paliza si él no renunciaba al piso y le daba el dinero que le exigía, ya que ¿quién iba a creer que el maltratado era él? “El hombre maltratado también existe. No es ni un concepto nuevo ni un símbolo ni la nueva peor moda”.

¿SON SUFICIENTES LAS MEDIDAS Y LEYES ESTABLECIDAS?

Un caso de violencia de género supone un atentado contra alguno de los derechos fundamentales que todo ser humano posee, tales como la igualdad, la libertad, la no discriminación, la vida, etc. Por ello, se han creado a lo largo de la historia una serie de normativas y leyes para sancionar todas aquellas personas que transgredan algunos de los derechos mencionados.

El Artículo Número 15 de la Constitución Española afirma el derecho de TODOS a la vida y a la integridad física y moral, sin que en ningún caso puedan ser sometidos a torturas ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Sin embargo, en la realidad ocurre todo lo contrario. La violencia de género ya no se trata de un problema que afecte únicamente al ámbito privado, sino que ésta se manifiesta como un signo de la desigualdad que existe en nuestra sociedad.

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Fuente: Ganas de vivir

Llegados a este punto, debemos diferenciar las medidas legales existentes para las mujeres y para los hombres, ya que no son las mismas. La Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, afirma que la violencia de género debe entenderse como “toda violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sidos sus cónyuges o quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aún sin conveniencia”. Hay que destacar que se trata de una ley que únicamente recoge la desigualdad que producen los hombres sobre las mujeres, es decir, los casos de violencia de género de hombres hacia mujeres, siendo el principal objetivo de esta ley responder a todas esas mujeres que sufren o hayan sufrido algún caso de violencia de género.

A lo largo de los años se han creado diferentes declaraciones y leyes para respaldar a aquellas mujeres que han sufrido algún caso de violencia de género, tales como la convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación sobre la mujer de 1979, la Declaración de Naciones Unidas sobre la eliminación de la violencia sobre la mujer del año 1993, la Declaración de 1999 como Año Europeo de Lucha contra la Violencia de Género, todas ellas, como hemos mencionado, referentes a la violencia de género que se ejerce sobre las mujeres.

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Fuente: Women in Management

Sin embargo, una vez analizadas las leyes existentes para las mujeres sobre la violencia de género, nos planteamos la siguiente duda: ¿por qué los hombres no pueden ser incluidos en las leyes de violencia de género? Varias noticias publicadas en diferentes diarios afirman que, teniendo en cuenta las cifras oficiales de casos de violencia de género de mujeres y de hombres, “se puede ver claramente quienes son las víctimas y quienes los verdugos”. Las leyes se han creado teniendo en cuenta las cifras existentes, en las que podemos ver que el número de mujeres que han sufrido casos de violencia de género es mucho mayor.

Por ello, el género femenino está considerado muchas veces como el género víctima y el género masculino como el agresor. Según dicho artículo, “no hay establecidas relaciones de poder de la mujer sobre el hombre por lo que no se les puede aplicar la Ley de Violencia de Género vigente”. También afirman que “en los casos en los que un hombre sea maltratado por una mujer, hay que sacar el género de la ecuación y juzgar cada caso con su contexto y sus motivaciones propias, que serán diferentes en cada caso”. La pregunta es: ¿con estas medidas se está consiguiendo realmente una igualdad de género entre hombres y mujeres? ¿O las diferencias cada vez son mayores?