Archivo del Autor: Ion Muñoa Errasti

“Hay que tener en cuenta la realidad social en la que vivimos”

Para esta entrevista intentamos contactar con alguien de Cáritas o Laguntza Etxea por email. Enseguida nos contestó Jon mostrando su total disposición a concedernos una cita. Para ello tuvimos que cuadrar nuestras agendas y horarios y finalmente concretamos que acudiríamos a la casa Laguntza Etxea, en la calle Intxaurrondo 30, el miércoles 21 a las 8.30 de la mañana para encontrarnos con él.

A las 8.30 acudimos algunos miembros del grupo con una batería de unas 20 preguntas preparadas y preguntándonos constantemente cómo iría el encuentro, si conseguiríamos obtener la información que nos interesaba y si, posteriormente en la redacción del informe se reflejarían bien las intenciones del entrevistado y las nuestras propias.

El formato que llevábamos era el de una entrevista genérica y no estructurada, es por ello que la primera estructura que llevamos, cambió desde la primera pregunta. Nos contestó a la vez otras que teníamos pensadas hacerlas más tarde y también se nos fueron ocurriendo preguntas y dudas que nos resolvió.

Jon nos atendió enseguida y el resultado fue muy positivo. Contestó con mucha coherencia y decisión a las preguntas formuladas y nos dejó una muy buena sensación de la reunión.

Aquí queda recogida la entrevista realizada a Jon Telletxea, Responsable de Laguntza Etxea en San Sebastián.

¿Cuándo surge Laguntza-Etxea?
Nace en diciembre del 2002, aunque el departamento de inmigrantes de Guipúzcoa ya estaba creado desde mediados de los años 90.

¿Por qué razón surge esta asociación?
La inmigración llegó tarde a España, puesto que hasta ese momento era un país más de emigración que de inmigración y es un movimiento que principalmente afecta y está relacionado con factores del ámbito socio-económico, de desarrollo, etc. En nuestro país este movimiento llegó mucho más tarde que en otros países de Europa como Francia, que ya lo había vivido y por consiguiente había planteado antes políticas de inmigración. Esto es positivo porque ya teníamos referentes para basarnos o guiarnos para llevar a cabo esas políticas de inmigración en España, podíamos ver los efectos de las mismas. El modelo francés era de asimilación de la inmigración; el inmigrante asume todos los principios y valores de la sociedad de acogida, y si no, se queda fuera. En Reino Unido era el multiculturalismo; podían convivir diferentes culturas sin necesidad de asimilar la cultura inglesa, pero surgía el problema de que se formaban pequeñas comunidades aisladas, no conexas entre sí. Hay diferentes experiencias, ¿qué oportunidad tenemos para evaluar y desechar lo negativo? Lo ideal sería el interculturalismo. Este centro se crea porque se veía que el efecto de la inmigración ya era potente, estaba en auge, llegaban inmigrantes teniendo un perfil concreto y común. Desde Cáritas, a pesar de que viéramos que venían desde hace tiempo, no había hecho los cambios necesarios para acoger a la población con las características que traían.
Lo que podéis llegar a preguntaros es el por qué crear un centro sólo para inmigrantes. En principio no somos partidarios de tratar de diferente manera a los inmigrantes, sólo por el hecho de que éstos formen parte de ese colectivo, tengan un origen distinto. Creemos en la transversalidad; una persona inmigrante tiene, en principio, las misma necesidades que tú y yo. El hecho es que, había una serie de factores que diferenciaban o discernían del resto a los inmigrantes. Por ejemplo, el tema jurídico, que marca las fronteras y establece los marcos de derechos de una persona inmigrante, además de otras muchas leyes, que terminan estableciendo un punto y aparte para los inmigrantes. Esto hecho era fundamental para determinar quién necesita un recurso jurídico, el cual es transversal y está muy utilizado por la población inmigrante. Otro tema es el del empleo; aquí la crisis ha llegado más tarde, pero desde un principio para las personas inmigrantes llegadas aquí el ámbito de la búsqueda de empleo era fundamental, por el cual se creó este servicio que hoy en día es transversal.
Nos centramos en los centros de día, concretamente en el perfil de las personas a las que tratábamos; una población activa, joven, fuerte, potente, que tiene muchas necesidades pero no está desestructurada. El tema es que los recursos y los servicios se fueron quedando pequeños, entonces se ampliaron y los trabajadores intentaban hacer todo el esfuerzo que podían por alcanzar las cotas de ayuda que proponemos. Hay que tener en cuenta la realidad social en la que vivimos. Lo que no nos gusta es fomentar la idea de que las personas emigrantes son como un saco aparte, que tienen una identidad concreta y que por ello no podemos compartir cosas con ellos. Pueden tener alguna característica puntual pero, a veces, hacer esa relación es difícil. Ahora mismo estamos haciendo un plan estratégico para cuatro años en el cual se van a producir muchos cambios.

¿En qué fase se encuentra Guipúzcoa en el tema de la diversidad?
La diversidad es un fenómeno muy reciente. Hay que tener en cuenta que cuando quieres marcar pautas educativas o modelos culturales, necesitas mucho tiempo. Roles, conceptos, cómo incide la familia, etc.; estos temas, hoy en día, se quedan cortos con nuestra generación. A menudo, tenemos la idea de que las personas inmigrantes y todos los flujos migratorios han sido utilizados para nuestras necesidades, sobre toda política migratoria siempre sobrevuelan criterios economicistas.
Ahora, con la crisis presente, parece que lo que tratamos es revertir las normas para tratar de echar a todos los inmigrantes que podamos, ya que hay falta de trabajo. Cuando viene una persona, viene toda en si, con sus costumbres, con todo su mundo imaginario, con la cultura de la sociedad en la que ha vivido; por esto es difícil hacer encajar la persona migrada con la sociedad “receptora” y viceversa. Hasta que no te encuentras el fenómeno y no se dan casos, no te lo planteas.
Hemos tenido oportunidades de estudio como foros de personas inmigrantes del Gobierno Vasco, redes de inmigrantes de ONG, etc. Tú puedes organizar un montón de cosas, pero sin la cooperación de la sociedad que tiene que vivir con eso, no vale de nada. Si la sociedad no está preparada para aceptar a esa población a nivel educacional y de rasgos de cultura, puedes tener un problema. Es un camino bidireccional que implica tanto a la sociedad receptora o de acogida como a la inmigrante, y no olvidemos que esto no se puede “diseñar” desde fuera, sin contar con las propias personas inmigrantes.

¿Cómo es vuestro día a día?
Laguntza-Etxea es un centro evidentemente social, que abarca un perfil muy amplio; personas con determinados problemas sociales, con problemas muy graves, gente independiente y autónoma que necesita una consulta jurídica y social, etc. Damos una atención diaria a inmigrantes y somos el centro referencial, en temas de migraciones dentro de Guipúzcoa para las acogidas parroquiales que hay repartidas por la provincia. Ofrecemos apoyo y ayuda técnica a todos los centros que tienen algún tipo de carencia. Dentro del marco social, mediante nuestros servicios atendemos directamente a las personas para intentar resolver cualquier problema. Nuestra labor fundamental es el asesoramiento jurídico y el tema de los trabajadores sociales, como base de la ayuda a los inmigrantes. Poseemos también talleres de formación y ayuda, por ejemplo, de ayuda y labores domésticas y economía en el hogar, auxiliar de geriatría, etc. Otros servicios del Centro son el comedor social, el asesoramiento en empleo, recursos residenciales de acogida, auda a la integración…

¿Cuáles son los valores que seguís?
Son varios los valores que seguimos en nuestra asociación:
El valor de la persona por encima de la economía, de la propia historia pasada, con sus capacidades y potencialidades.
El protagonismo de la persona, la participación en su proceso y el respeto a su dignidad.
La acción integral, el trabajo sobre procesos.
La gratuidad.
La austeridad en la gestión.
La relación humana, la acogida y el acompañamiento, la escucha.
La opción por los últimos; las personas, grupos y comunidades más desfavorecidas.
La credibilidad y confianza en la Institución.
La presencia en pueblos y barrios y la descentralización.
La corresponsabilidad de los creyentes.
La aportación de los voluntarios.
El compartir los bienes.
La denuncia y la transformación de las estructuras.
Yo remarcaría el tema de la justicia social. Luchamos y trabajamos porque las personas que viven en una situación de discriminación debida a nuestras leyes, puedan aparecer en un plano de igualdad junto cualquier otra persona. Solemos plantearnos cuándo una persona deja de ser inmigrante; ¿alguien que lleva 10 años aquí sigue siendo inmigrante? Ese plano de igualdad y esa diferenciación de conceptos es lo que nos interesa. No creemos en diferencias basadas en raza, credo o cualquier otro patrón cultural. Nuestra función es basarnos en la persona y no en su diferenciación con los demás.

¿Cuál sería la etnia que más precisa de vuestra ayuda?
En principio, por estadísticas, desde hace dos años hasta ahora, la principal sería la etnia latinoamericana. Pero sí que vemos movimientos. Si lo desgajáramos por servicios habría muchísima diferencia y todo ello tiene sus propias motivaciones. Por ejemplo, en el comedor social, ha crecido mucho el índice de personas subsaharianas, la diferencia del idioma y los prejuicios, al fin y al cabo les hace menos aceptables a ojos de la sociedad. La afinidad a la cultura latina y la forma de relacionarse entre ellos, hace que sean una cultura que genera menos prejuicios.
Sí que es cierto que con la crisis económica se producirán cambios en los flujos y los orígenes de la gente que viene y, a su vez, empezaremos a recordar nuestro pasado migratorio que se hará muy presente, volveremos a ser emigrantes en búsqueda de trabajo.

¿Cuál ha sido la peor experiencia aquí? ¿Y la mejor?
Esto es un poco subjetivo, el peor, en términos generales, es el caso de una persona que llega bien y se deteriora acabando en un estado en el que se cree no se le puede darle la vuelta a la situación. Gente muy tirada, muy rota, con muchísimas carencias… he encontrado varios casos, y al crear un vínculo de ayuda, una relación buena, siendo su referente, se hace duro verlo caer, deteriorarse. La sensación es que cuando la gente llega aquí está muy debilitada, ha dado ya mil vueltas por muchos grupos de ayuda y sin duda proponer un cambio radical es más fácil que llevarlo a cabo.
Y la mejor experiencia, todo lo contrario, una persona que puede llegar bastante mal y termina cumpliendo muchos de los objetivos que podía tener, colchón social, empleo, familia, buena inserción en la sociedad…

¿Cuál es vuestra colaboración con los medios, publicidad…?
La relación con los medios es un poco de amor-odio. En el sentido de que son creadores de opinión pública y a su vez, hay que tener muy clara cuál que nuestra labor es centrarse en el campo de trabajo en el que debemos actuar. Reconozco que Cáritas ha tenido un déficit en el marketing y la publicidad, pero no nos basamos tanto en esto como en el trabajo y en el día a día con la gente. Creemos en los medios de comunicación como un potente instrumento cuando hablamos de hacer política a favor de la justicia de la gente. De hacer visible una realidad que habitualmente no llega a la sociedad en general. Por otro lado, no hacemos uso de ellos, en parte, por el coste que esto tiene y el tiempo necesario que sería desaprovechado en pos de nuestra labor.
Creemos que es importante dar a conocer lo que hace Cáritas, sus conceptos e ideas, para que las cosas no se saquen de contexto y se pueda observar el trabajo profesional de la organización. Sí que posee una estructura informativa a través de una revista y comunicados intermitentes.
Con todas las labores sociales que abarcáis, ¿necesitáis o tenéis ayudas de otras asociaciones? ¿Alguna colaboración?
Sí, no somos como una isla. Algo que queremos potenciar y trabajamos en ello es el trabajo en red. Tenemos un ámbito de trabajo en común con otras entidades sociales y ONG´s, como Cruz Roja, SOS Racismo, entre otras. Intentamos trabajar algunos temas conjuntamente. No sólo con ONG´s sino también con instituciones como ayuntamientos, diputación o Gobierno Vasco, nos movemos a todos los niveles que podemos y que nos afectan. Es una estructura un poco compleja pero muy dinámica.
Todas las puertas que se puedan tocar y todas las fuerzas que se puedan aunar son fundamentales.
A nivel operativo, también nos juntamos diversas asociaciones y hacemos charlas sobre temas relacionados. Y en el día a día, como puede haber servicios muy parecidos, para evitar duplicidades, sí que nos relacionamos.
¿Los cambios de gobierno influyen en la sociedad o en vuestro trabajo de algún modo?
Sí, sí que influyen. Nos influyen a todos. Nuestra máxima prioridad siempre va a ser cubrir las carencias y las necesidades de los colectivos en los que nos centramos, dependiendo de las políticas sociales del momento, las cuales las plantea el gobierno. La administración tiene que asumir una serie de responsabilidades sociales y, una vez que las ha asumido, nosotros trabajamos para que eso se cumpla y se lleve a la práctica. Cubrimos vacíos que corresponderían a la Administración, parte de nuestra labor es que ésta se haga cargo de los mismos y por tanto, nosotros retirarnos cuando esto suceda.
Restricción sanitaria, recortes, cambios… ¿Respetan estas medidas la diversidad cultural?
Yo creo que entorpecen y que son un problema a corto y largo plazo. Por un lado, porque estas medidas influencian comentarios y percepciones negativos de la sociedad respecto a la inmigración. Afianzan estereotipos, prejuicios y discriminaciones que ya existían, haciéndolas todavía más fuertes. Son cambios que van dirigidos sobre todo a la población inmigrante, con lo cual es un mensaje nada positivo. Y por otro, a largo plazo, va a terminar siendo todo lo contrario de lo que se quiere lograr con la diversidad. No contribuyen a alcanzar los objetivos propuestos, se están echando por tierra todos los propósitos que se buscaba conseguir. Y eso es muy peligroso. Los políticos crean opinión en los medios y eso acaba creando opiniones en la población. Si las políticas utilizadas son claramente agresivas o enfocadas hacia la inmigración, eso acaba creando un sentimiento de rechazo hacia ese colectivo, incluso muchos de los datos que se dan en los medios son falsos muchas veces.
Todo esto acaba creando racismo ya que la gente acaba por echar la culpa, aunque sea inconscientemente, a los inmigrantes. Esto es un riesgo, y puede convertirse en un riesgo de ruptura social y de no cohesión.

¿Podrías afirmar que esta asociación sigue la línea de la política de gestión de la diversidad del interculturalismo?
Intentamos ser coherentes con lo que decimos y hacemos, primero habría que definir el interculturalismo pero, en sí, es un ideal. No se trata de diseñar unos modelos para otras personas, sino que somos todos los que tenemos que diseñar nuestros propios modelos y diseñar cómo queremos vivir.
¿Consideras que España es un país que acepta la diversidad cultural?
Creo que España necesita recorrer un largo camino para que esa afirmación sea cierta. Todavía hay muchos matices y detalles que impiden la aceptación total de esa diversidad. Quizá en el País Vasco vamos algunos pasos por delante de algunas comunidades autónomas, pero todavía queda camino por recorrer. Sigue habiendo mucho más racismo del que podemos imaginar.
Racismo en un término amplio: todavía se sigue generalizando cuando vemos una persona magrebí, o marroquí. Inconscientemente hay una serie de prejuicios.
En los medios digitales y periódicos también se puede apreciar esto en muchos sectores. Se pueden ver auténticas burradas y comentarios negativos hacia la inmigración, en relación con el empleo, la vivienda, etc. Todavía hay muchos estereotipos hacia distintas etnias.

Entrevista a Jon Telletxea