Archivo del Autor: Ainara Abajo

CONSUMIDOS POR EL CONSUMO

“De compras con el cerebro”

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¿Quién necesita el último modelo de las zapatillas Nike? y ¿El nuevo bolso de Michael Kors? ¿Es realmente necesario todo lo que compramos? Compramos por comprar, usamos y tiramos. El consumo es un proceso social y económico, proveniente del capitalismo que se ha introducido en la vida de las personas. Este acto de adquirir y gastar productos o servicios, en los últimos años se ha convertido en un hábito desmesurado. Precios baratos, productos llamativos… todos ellos creados para satisfacer nuestras necesidades.

Tenemos bajo nuestro alcance todo tipo de productos tanto alimenticios como materiales. Cuando hablamos del consumo no nos estamos refiriendo a un término negativo, sino a consumir para satisfacer nuestras necesidades o deseos. El problema viene cuando el consumo se ejerce en exceso y compramos por comprar de una manera impulsiva, entonces es cuando empezamos a hablar de “consumismo”.

Hoy en día vivimos en una sociedad donde solo encontramos la satisfacción cuando consumimos y poseemos nuevos bienes. Además, las bases de la sociedad capitalista actual fomentan dichas actividades, por lo tanto, lo único que conseguimos es impulsar el consumo. Asimismo, todo aquello que se consume sin ser realmente una necesidad puede considerarse como un exceso, por ello nos preguntamos, ¿hasta qué punto necesitamos lo que compramos?

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Iñaki Martínez Peñalba, presidente de la Federación Mercantil de Gipuzkoa afirma que “la persona por definición es influenciable. Los animales son más instintivos, las personas en cambio nos dejamos llevar más por otras emociones.  El consumo hace que creamos que por tener un coche mejor vamos a ser más felices o vamos a tener más éxito… al final jugar con las emociones es una cualidad del ser humano y podemos darle usos diferentes. Al igual que por comprar un coche podemos ser altruistas…”.

La sociedad de consumo se refleja según el desarrollo socioeconómico de cada individuo. Esta sociedad basada en el consumo ofrece productos cada vez más diversificados relativamente asequibles para todo tipo de rentas; se promueve de este modo un consumo que proporciona una mayor igualdad social, y por lo tanto, una mejora de la calidad de vida.

Antes se consumía para satisfacer las necesidades básicas, hoy en día en cambio, los hábitos de consumo tienen como objetivo principal satisfacer los deseos y caprichos de los consumidores. Es ahí donde el sistema económico y el consumo actual comienzan a crear necesidades artificiales y a sacar provecho de ellas. La publicidad y diferentes estrategias de venta son las técnicas que consiguen atrapar a los clientes hacia estos hábitos de compra.

Teresa Cormenzana, antigua presidenta de la Federación Mercantil opina que la persuasión de la publicidad es excesiva de manera que cada persona actuará de diferente manera.  “Dependerá del espíritu crítico de cada cual y demás elementos. Me sorprende que a determinadas personas se les haga insoportable no alcanzar todo lo que la TV propone. La escala de deseos materiales de algunas sociedades concretas son muy curiosas; momento de alcanzar la tele de plasma, momento coche de lujo… y los que ya superan todo esto quieren tener tiempo”.

Estas técnicas de marketing hacen de las “personas” meros “consumidores” con cada vez menos identidad personal. Todas estas personas forman parte de una masa desenfrenada; sienten que son especiales, pero realmente pertenecen a un mismo grupo social en el que todos los individuos tienen un comportamiento y cultura similar. Todos ellos consumen las mismas marcas de ropa, escuchan las canciones de los mismos ídolos juveniles, llevan en las orejas los mismos cascos de música, utilizan los mismos teléfonos móviles y ven las mismas películas en el cine.

Nos hemos transformado en una sociedad consumista, avariciosa y competitiva, ya que nos hemos acostumbrado a vivir queriendo competir con el otro, y de este modo, consumiendo cada vez más y más hasta llegar a ser mejor que el que está al lado.

Época consumista

Nos encontramos en una fecha clave para hablar del consumismo y una no tan buena para afrontarlo. Ha entrado el nuevo año, diciembre y enero se han convertido en los meses en los que más se está consumiendo del año, con las compras navideñas, los trajes de nochevieja y los regalos de reyes, los establecimientos se han repleto de gente.

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Desde el 1 de enero del 2015, muchas tiendas han podido ofrecer ya descuentos, aunque en teoría, las rebajas comienzan el día 7 de enero, como campaña de rebajas de invierno.

La cuesta de enero para algunos no es tan empinada, y aprovechan para comprar los regalos de reyes en diciembre o principios de enero y el día 7 salir de rebajas y comprar aquello que ahora pueden conseguir más barato.

Los consumidores, en la mayoría de las ciudades, disponen de oficinas en los ayuntamientos para ser asesorados acerca de este periodo, pero esta época es, sin duda, una de las más conflictivas del año en cuanto a cliente – comerciante, muchas veces con la necesidad de requerir a profesionales que concilien con estas disputas.

El problema de los consumidores es que no conocen los derechos que tienen en esta época y que cada año es mayor la media de dinero que se gasta cada consumidor en estas fechas.

Lo principal no es que los precios bajen más o menos, sino que la calidad no sea la que cambie. Los comerciantes deben ofrecer el mismo método de pago y además, proporcionar facturas a los consumidores por si necesitan devolverlo. Otro derecho importante de los consumidores en la época de rebajas es que haya suficiente stock en una prenda rebajada. Estos son los principales problemas y violaciones de derechos que se dan entre el cliente y el establecimiento a la hora de comprar.

¿Qué es lo que opina la gente acerca de todo esto?

Consumismo

No es el tiempo ni la variedad lo que hacen que tengas que irte a casa con las manos vacías. Los jóvenes dicen que no es sólo tiempo lo que necesitan para ir a comprar sino dinero para gastar. “No es tanto el tiempo el que importa, cuando de verdad necesitas algo sacas el tiempo justo para ir a comprarlo, sin embargo, el dinero es algo que no es tan fácil de conseguir si de verdad te hace falta para comprar un determinado producto ya sea necesario o no”.

Los adultos, con una experiencia mayor a la hora de consumir y en general, mayor poder adquisitivo, piensan que la calidad y la atención al cliente viene dada en mayor medida en los pequeños comercios. Elena Trocaola, comerciante y consumidora, opina que “la atención al cliente es importantísima.  Y me parece muy importante que te enseñen bien lo que se está ofertando, la calidad, el producto, etc. a todos los niveles, una información más exhaustiva de qué es lo que vende cada consumidor. Y lo dicho, anteriormente, la atención al cliente, me parecen dos temas muy importantes”.

Link de la Revista:

Revista final 

Enlaces de interés (rebajas 2014):

http://www.rtve.es/noticias/20140107/rebajas-se-generalizan-unas-ventas-estimadas-3900-millones-euros/840960.shtml

http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/td1-rebajas-291214/2932012/

 Irene Puelles; Natalia Reino; Sara Rubio; Julia Ubiria

Los medios contra los musulmanes, no contra el musulmán

El 2 de enero de 2015 un hombre hizo que un tren dirección Atocha se detuviera en medio de las vías por amenazar con hacer explotar el tren. El hombre, como los medios se aseguraron de dejar claro, era español, eso sí, de origen magrebí. Son conceptos que no son difíciles de unir desde lo que nos dan a conocer en las noticias: origen magrebí y terrorismo. Sin embargo, los testigos presenciales aseguraban también que en ningún momento dijo que fuera a hacer explotar nada, sino que dijo que debía acabar con su vida y que no iba a irse él solo. Son matices que, a pesar de parecer insignificantes, ya que la interpretación de las acciones del hombre pueden ser ambiguas, nos dan una gran pista de en qué punto de mira se encuentra la comunidad musulmana como cultura enfrentada a la occidental.

Toda una tradición de origen
En el ámbito periodístico habitualmente se incluye el origen de quienes perpetran delitos, asignándole a la característica de la nacionalidad, un atributo de importancia para dar a conocer la noticia siempre que sean extranjeros. Los medios incurren sin ningún tipo de reparo o auto cuestionamiento en todo tipo de sesgos cuando la información tratada habla de inmigrantes. Un “inmigrante de origen marroquí” no es “un vecino de la localidad de”, sino un “inmigrante de origen marroquí”. Es un extranjero, a pesar de que también reside en una localidad como ciudadano.
Esta, no obstante, no es la práctica de un canal de televisión o un periódico en particular, sino que  se realiza de manera habitual. Sin ir más lejos, El Diario Vasco ha publicado noticias de estas característicascomo la de una “brutal paliza” a un ciudadano irunés por un “marroquí”, bajo el siguiente subtítulo: “El acusado, un ciudadano marroquí que residía de manera irregular en el país”.

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Los datos contradicen nuestra percepción
A menudo, se tiene la percepción de que son los inmigrantes quienes perpetran la mayoría de los delitos. Sin embargo, los datos parecen contradecir esta percepción: en 2013, 219.776 personas fueron condenadas en España, de las que el 75% tenían nacionalidad española. Viendo esto, nos planteamos en qué medida se aleja la percepción que nos invade al conocer las noticias de la realidad estadística.

La comunidad musulmana, la peor concebida detrás de la gitana
Según el Informe de Extranjeros residentes en Españaen la actualidad el 10,56% de la población es inmigrante. Es decir, de los 46.464.053 habitantes del país, 4.905.495 son extranjeros. De estos casi cinco millones, el 33,89% procede de Marruecos, un 3,1% de Pakistán y el 2,29 de Senegal, de entre las principales procedencias de la inmigración.
El CIS revela que la percepción de los españoles en torno al extranjero y en especial, el musulmán, no está del todo normalizada, y que un 39% de la población es partidaria de vivir en una sociedad en la que la inmensa mayoría comparta “origen, cultura y religión”.
La  encuesta sobre la percepción de la discriminación en España desvela que al 23,6% de la población le incomodaría de “mucho” a “algo” tener como vecino a un musulmán, siendo el segundo colectivo peor concebido, detrás de la comunidad gitana. En el aspecto laboral, un 64,2% aprueba que en una situación de igualdad de formación y experiencia, se contrate primero a quien fuera español.
Acerca de la discriminación por razones religiosas, el 24,4% de los españoles percibe que la discriminación es muy o bastante frecuente. Y en cuanto a razones raciales, la cifra se incrementa hasta el 67,3%.


Luchas personales contra la discriminación
Ciudadanos como Iñigo Valero, profesor de francés en Irún, apoyan causas relacionadas con el mundo musulmán y su integración y mejora; en su caso, ha acogido en cinco ocasiones a niños del Sáhara. Para él, esta experiencia ha ampliado su manera de ver una cultura distinta a la propia: “Más que cambiar la forma de verlo, lo naturalizas. Ves al chaval en casa rezando antes de irse a la cama e igual la primera vez te parece raro o te hace gracia, pero después te parece normal. Es más que para quitarte los prejuicios, para naturalizar la realidad, para quitarte esa distancia”.

En su lucha contra la precaria situación del pueblo saharaui, en el año 2013 creó con su grupo Sangre de Mono la canción Eutsi Saharaui para apoyar su lucha y presentar la canción al concurso promovido por Asociación Sahara Eutsi donde quedaron en segundo puesto. La canción recoge en Youtube más de 8.000 visitas.

 

La generalización del extremismo

Es habitual que los temas más conflictivos con la cultura musulmana sean los casos radicales que se dan a conocer y la violencia y opresión ejercida sobre la mujer. Indiscutiblemente, estos mensajes se reciben constantemente en las noticias; es por esto que se relacionan estos aspectos negativos como únicos representantes de la cultura musulmana y su religión.

Gamal Abdallah Ghomal, profesor de árabe en San Sebastián y procedente de Egipto, lleva asentado en España desde el año 1991. Cuando a él le preguntan sobre los prejuicios que la sociedad occidental tiene sobre su cultura, nos ejemplifica la explicación con un caso muy cercano: “No porque un musulmán pertenezca a ciertos grupos radicales, todos los musulmanes pertenecen a estos grupos. Esto lo podemos vivir muy de cerca. Posiblemente por falta de conocimiento, se puede tender a relacionar a los musulmanes con ciertos grupos radicales, así como relacionan el País Vasco y los vascos con ETA”. Además, admite que él nunca ha tenido ningún problema por su origen y cultura, a pesar de los prejuicios tan extendidos que existen.

MUJERES ISLAM

La mujer como arma de condena
Con todas las críticas que llueven hacia el mundo árabe y su cultura con la opresión de la mujer, Gamal tiene una opinión muy crítica: “El tema de la mujer siempre es un tema complicado, un tema que, si ves el mundo de Occidente, es el tema que más le duele”. Uno de los aspectos que ve necesario desmentir como prejuicio generalizado es que se le atribuye a la mujer un papel inferior en su cultura: “Hay que reconocer que sí, hay casos, pero vender el tema como ‘la mujer en el Islam’… Mira, la mujer en el Islam, es mi madre, es que es mi hermana”. A esto le añade que, aunque en el Islam haya papeles prestablecidos para cada rol, la mujer no es la única a la que le tocan ciertos deberes y obligaciones como buena creyente: “El hombre tiene que tener obligaciones también, muchísimas las tiene. Eso no sólo lo aplicamos a la mujer, el hombre no puede decir, ‘no, no, no, yo soy hombre’. No, no, ahí está el error, hay que aplicar la fe bien”.
Como último apunte, Gamal devuelve la pelota a Occidente cuando se critica la precaria situación de la mujer en su cultura, y lo hace con la moda y los medios: “Lo veo muy humillante, muy humillante usar el cuerpo de la mujer por la figura de ser mujer, la deseada. (…) El hombre es algo para reírse, como un poco de sal en una comida rica”. Este es un pensamiento que recuerda a la reciente polémica por los vestidos de escándalo y poco abrigados de las presentadoras de las campanadas de 2015 frente a los cómodos y abrigados trajes de los presentadores.

OJOS

La discriminación se encuentra en el colectivo
Es apreciable cómo la imagen que se transmite de una cultura depende completamente desde el prisma en el que se refleja: la cultura musulmana parece estar condenada por los medios, siempre atentos a no desaprovechar una oportunidad para resaltar que un agresor es de un origen extranjero y no español. Sin embargo, cuando un inmigrante musulmán entabla relaciones con su círculo cercano, en gran parte de los casos nadie parece despreciarlo realmente.

¿De verdad quieren vendernos una imagen tan nefasta de esta cultura por encima de cualquier valor ético? Si esto es así, surge la siguiente pregunta: además de la segregación y los prejuicios, ¿qué es lo que sacan los medios de todo esto? Desde luego, la respuesta, sea cual sea, no parece que vaya a compensar el daño que causan.


Puedes consultar haciendo click aquí un reportaje más extenso sobre este mismo tema.


Salvador Figueirido
Iván González
Amalia Masri
Julen Redondo
Julia Romero

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España, un país de suecos

La administración, la justicia y los medios de comunicación no  aceptan el concepto racismo, y esto no contribuye a eliminar la discriminación por motivos de raza en la sociedad española ni mucho menos. Problemas con la vecindad, conflictos con la policía, dificultad de acceso al ámbito laboral, denegación de acceso a locales, denegación de acceso a prestaciones sociales… estos son algunos de los problemas a los que se enfrentan hoy en día los inmigrantes al llegar a España según la asociación SOS Racismo. 

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Y después de la independencia, ¿qué?

Situémonos en un hipotético caso: después de que los nacionalistas vascos hayan estado luchando por su independencia desde hace casi siglo y medio, lo consiguen. ¿Qué pasaría? ¿Seguiría todo igual? ¿Habría cambios? ¿Las consecuencias serían positivas o negativas? ¿Qué ocurriría en los ámbitos políticos, económicos y sociales? ¿Como respondería la sociedad vasca?

Resulta paradójico pensar que hubo grandes pensadores del siglo pasado los cuales previeron que los sentimientos nacionalistas desaparecerían poco a poco hasta su fin. De hecho, hemos podido observar que la globalización ha hecho que las identidades se vayan transformando y, muchas veces unificando. Con lo que, precisamente por esto, los nacionalismos sienten miedo de perder su identidad en este contexto, y se fortalecen y radicalizan aún más. Un ejemplo de ello, es el nacionalismo vasco.

En el País Vasco existen dos posturas completamente contrapuestas: la que aclama una separación del estado español, por un lado, y la que solo ve obstáculos y desventajas en esa hipotética independencia, por otro. Además de estas ideas contrarias, también nos encontramos con otro segmento de la población vasca, la cual muestra indiferencia ante este debate social y político.

Todos aquellos que comparten el sentimiento nacionalista le deparan al hipótetico caso de la independencia un futuro positivo. Mientras tanto, aquellos que se decantan por la ideología antiseparatista, discrepan con los primeros respecto a las consecuencias de esta hipótesis.

“No se producirían cambios drásticos”

En un lado de la balanza, y con un peso importante en la sociedad vasca, están los pensamientos claramente independentistas. Son muestra de ello los resultados de las elecciones al Parlamento Vasco. En 2012, el 65,96% de la población vasca participó en las elecciones con resultados que no dejan lugar a dudas: el Partido Nacionalista Vasco (favorable a la independencia), con Iñigo Urkullu a la cabeza, logró la nada desdeñable cifra del 34,61% de los votos, mientras que EH Bildu, también un partido independentista, obtuvo el 25% de los votos. Entre estos dos partidos suman un total de 48 escaños (un 59,61% de los votos), superando, por tanto, las cifras obtenidas por partidos que no proclaman la independencia del País Vasco. En ningún caso debemos de tomar estos datos como respuesta a la voluntad de la sociedad vasca respecto al independentismo, ya que el hecho de votar a un partido político no va acompañado del hecho de que sus votantes se muestren de acuerdo en todo lo que el mismo partido apoye. Además, aún no se ha llevado a cabo un plebiscito en el que se pregunte si la ciudadanía apoyaría la independencia de Euskadi. Sin embargo, sirve como indicador para ver que una gran parte de la población tiene una identidad vasca considerablemente fuerte.

También es importante saber que otra gran parte de la ciudadanía vasca no piensa de este modo. Por tanto, un proceso de independencia del País Vasco afectaría claramente a su identidad y la sociedad se encontraría ante un nuevo problema. ¿Cómo evitar que estas personas se encuentren ante un claro sentimiento de desacuerdo con la nueva situación de Euskadi? ¿Qué hacer con aquellos que no se sienten además de vascos se sienten españoles pero ven cómo el País Vasco ya es un estado completamente independiente del estado español? Pues bien, Eneko Goia, candidato a la alcaldía por el PNV en el Ayuntamiento de San Sebastián, lo tiene claro: “Lo primero que habría que hacer es tratar de solucionar con estas personas ese nuevo problema que surgiría, ya que también son parte de la ciudadanía vasca y hay que buscar el bien de todo el pueblo”. La misma situación que se vive con aquellos que hoy en día, ‘privados’ de la independencia del País Vasco y de ver su identidad personal llevada a cabo, ocurriría a la contra. Es decir, la parte de la población cuya identidad no se corresponde única y exclusivamente con la vasca, se encontrarían ante un estado independiente fuera del territorio que antes era español.
Ese, quizás, sería el principal problema al que los políticos tendrían que hacer frente. El propio Eneko Goia asegura que “Euskadi, por lo demás, seguiría siendo lo mismo que ahora conocemos”.

Ver vídeo:

Ante las dudas que sitúan al territorio vasco fuera de la Unión Europea, no hay nada claro, pues “la UE no se ha pronunciado al respecto”. “¿Salir de la Unión Europea? No creo que así fuera. A la Unión Europea tampoco le interesaría que saliéramos, puesto que estamos situados en un punto estratégico muy importante para que pasen los medios de transporte de mercancías”. Por tanto, la postura del partido que actualmente gobierna en el País Vasco, la del PNV, no deja lugar a dudas: Euskadi seguiría formando parte de la Unión Europea. Es más, no consideran esto un problema para el futuro; no habría que empezar de cero. Asimismo, teniendo en cuenta el mundo globalizado en el que las sociedades actuales viven, parece claro, al menos para el PNV, que la sociedad no sufriría cambios drásticos. El permanecer dentro de la UE conllevaría otras ventajas como “la permanencia en el Euro”. De todas formas, Goia insiste en que la independencia es “necesaria para tomar ciertas decisiones impensables en la situación actual como son la modificación de la política lingüística así como el cambio en el sistema de pensiones”.

En el pasado, ha habido otros casos en los que un territorio perteneciente durante muchos años a un determinado estado ha conseguido lograr la independencia. Claro está, ninguna situación es equiparable a la de Euskadi. Cada proceso de independencia, cada nacionalismo, tiene sus características propias. Además, se trata de procesos cambiables. Hoy es de una forma, mañana de otra. Lo cierto es que, en muchos casos, aquellos Estados que han logrado la independencia han logrado alcanzar una mejor situación a la que se encontraban anteriormente. Los países bálticos, por ejemplo, tras un largo proceso de independencia de la Unión Soviética, hoy en día son países completamente integrados en la Unión Europea, compartiendo moneda única (Letonia desde el 1 de enero del 2014 y Lituania, aunque aún no lo tenga, está en trámites de lograrlo) y en los que se puede hablar de sistemas democráticos con el respeto de los derechos humanos garantizado. Mientras tanto, Rusia no es aún independiente y no puede presumir, precisamente, de ser un país en el que se respeten los derechos humanos. A pesar de que el caso del País Vasco poco o nada tiene que ver con la situación anterior de los países bálticos, podemos usar estos ejemplos para indicar que, incluso partiendo de un nivel incluso peor del que partiría Euskadi, en caso de que se produzca la independencia, la economía de estos países se puede ver sustentada.

“Saldríamos de la Unión Europea”

Hay posturas que así lo afirman. En un hipotético caso de independencia, Euskadi dejaría de pertenecer a la Unión Europea, trayendo consigo un gran atraso económico y social. Es el caso del Presidente del Partido Popular en Gipuzkoa y Portavoz del propio partido en el Gobierno Vasco, Borja Sémper, cuya opinión no deja lugar a dudas. El político afirma que la separación del Estado español situaría a Euskadi fuera de la Unión Europea. “Tal y como establecen los tratados fundacionales de la UE, la segregación de una parte de un Estado miembro de la misma, dejaría automáticamente fuera a ese hipotético nuevo Estado, que sería una Euskadi independiente”. Pero, según Sémper, “la independencia no solo supondría la salida inmediata de la Unión Europea y un notorio retroceso económico, sino también un problema a nivel social”.

Asimismo, el militante del PP cree que Euskadi dejaría de realizar sus actividades económicas en un mercado de relevancia a nivel mundial, como es el español, además de pertenecer a un país globalmente importante: “Para empezar creo que perderíamos un activo importantísimo que es pertenecer a una comunidad que nos da fuerza en el mundo, es decir, Euskadi es fuerte […] y eso hacía que vinieran inmigrantes del resto de España a contribuir en el proceso Euskadi. Nos hacía ser fuertes un mercado nacional donde nuestras empresas podían y pueden seguir vendiendo sus productos, nos hace ser fuertes que no haya fronteras, barreras o aranceles de ningún tipo para vender o viajar por el resto de España”.

El mundo se está transformando, hacia un mundo más globalizado. Entonces, como dice Sémper “mientras todo el mundo busca cómo derribar muros, para mí el pensar cómo construirlos es un atraso. Creo que es un anacronismo en pleno siglo XXI. Una hipotética independencia sería contraria a lo que creo que es bueno para la gente y para que esto funcione mejor, porque creo que el mundo no va por ahí; creo que el mundo va por otro camino”.

Por último, Sémper menciona que habría un debate territorial. En el caso de que el Estado español diera el visto bueno al referéndum o “derecho a decidir”, surgirían algunos interrogantes a cerca de la territorialidad de la nueva nación. ¿A los ciudadanos de qué territorios se les preguntaría? ¿Solamente a los de Comunidad Autónoma Vasca? ¿O el referéndum incluiría a la Comunidad Foral de Navarra y los territorios franceses? En el caso de que se realizase un referéndum en la Comunidad Autónoma Vasca, ¿qué condiciones tendrían que darse? Imaginemos una hipotética situación de que en Gipuzkoa y BizKaia es mayoritario el “sí”, pero en Álava una respuesta negativa. ¿Qué pasaría con la provincia alavesa? Y en el caso de incluir a Navarra, los ciudadanos navarros también tendrían que dar el visto bueno. Por no hablar de Iparralde (Lapurdi, Nafarroa Behera y Zuberoa), cuyas provincias pertenecen al estado francés. Eso sería un obstáculo aún mayor, pues se crearía también un conflicto con nuestro país vecino, Francia.

Situación controvertida 

Además del problema que puede suponer que dos ideas completamente contrapuestas convivan en el día a día, puede suponer un problema más grande aún el hecho de no saber con exactitud la proporción de ciudadanos que defienden estas ideas y en qué condiciones. Resolver esta duda, significaría, por tanto, un paso en la disolución del conflicto entre unos y otros. Con lo cual, la única vía para progresar sería aquella basada en la legitimización de los propios ciudadanos. La interpretación que el actual Gobierno ha hecho del artículo 152 de la Constitución restringe la capacidad de organizar un referéndum para conocer la opinión del pueblo sobre la independencia. De esta manera, se desfavorecería un impulso a las luchas a favor del separatismo. Muchos apoyan esta acción del Gobierno y otros tantos, en cambio, discrepan. Es decir, a pesar de que la supuesta manera más justa de ejecutar cualquier tipo de decisión fuera por medio de una vía judicial y legítima, el llevar a cabo el referéndum mencionado supondría una gran tensión. La conclusión de todo esto sería, por tanto, que realizando o dejando de lado esta votación, la división de ideas de la sociedad española y vasca se iría segmentando cada vez más.

En este link se puede leer la revista completa: Revista Independencia

 María Argomaniz, Karel López, Natalia Merino, Iñigo Peral e Iñigo Villamía

 

¿Qué problema puede causar la multiculturalidad en nuestra sociedad actual?

Educación, racismo, prostitución e inmigración son cuatro términos que ayudan a explorar el tratamiento de la multiculturalidad. Los agentes comunicadores jugamos un papel importante a la hora de tratar temas multiculturales. Así como diferentes organizaciones enfocadas al tratamiento de la inmigración y pobreza. Un ejemplo es Cáritas.

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Como es sabido en un sistema democrático se reconocen los mismos derechos para todos los ciudadanos, incluyendo los grupos minoritarios, pero hoy en día, aún, no se da, ya que en muchas leyes distingue a los grupos minoritarios. Además, hoy en día hay muchos países en los que la esclavitud sigue siendo algo común. Ante esto, debe quedar claro que cada individuo es dueño de su vida y que decide en ella, y que los demás deben respetar las opciones o decisiones de cada uno.

Pero, ¿qué es exactamente la multiculturalidad?

Universia describe la multiculturalidad como “es tanto una situación de hecho como una propuesta de organización social. Surgió como un modelo de política pública y como una filosofía o pensamiento social de reacción frente a la uniformización cultural en tiempos de globalización”. Esto es, la diversidad cultural es un fenómeno social, y como todos los fenómenos sociales está totalmente arraigado a la política. “Se ha concebido como una oposición a la tendencia presente de las sociedades modernas hacia la unificación y la universalización cultural que celebra y pretende proteger la variedad cultural, al tiempo que ser centra sobre las frecuentes relaciones de desigualdad de las minorías respecto a las culturas mayoritarias”.

Por su parte, Miguel Argibay describió el concepto en el 2003 en una publicación de Hegoa: “Significa que se constata la existencia de diferentes culturas en un mismo espacio geográfico y social. Sin embargo estas culturas cohabitan pero influyen poco las unas sobre las otras y no suelen ser permeables a las demás. Se mantienen en ghetos y viven vidas paralelas. La sociedad de acogida suele ser hegemónica y suele establecer jerarquías legales y sociales que colocan a los otros grupos en inferioridad de condiciones, lo que lleva al conflicto, al menosprecio, a la creación de estereotipos y prejuicios dificultando la convivencia social, siempre en detrimento de los grupos más débiles.”

Verónica Hidalgo Hernández, profesora de la Universidad de Cádiz diferencia el concepto multiculturalidad con el de interculturalidad y explica que “el prefijo <<multi>> hace referencia a la existencia de varias culturas diferentes, pero no ahonda más allá, con lo que nos da a entender que no existe relación entre las distintas culturas. Sin embargo, el prefijo <<inter>> va más allá, haciendo referencia a la relación e intercambio y, por tanto, al enriquecimiento mutuo entre las distintas culturas”.

De la multiculturalidad a la interculturalidad

Muchos expertos en el tema, sueñan con llegar al punto de pasar a la interculturalidad, un concepto totalmente opuesto, aunque relacionado, a la multiculturalidad, tal y cómo hemos visto en la definición de Verónica Hidalgo Hernández.

Debido a las dificultades que se hayan para llegar a la interculturalidad es una utopía posible; para llegar a ella son necesarios diferentes pasos y proyectos: de ellos se encarga el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de España y las juntas administrativas de las diferentes comunidades autónomas.

El Gobierno de Navarra por ejemplo, tiene un “Plan para la integración social de la población inmigrante” y en él se describe “si hay algo que caracteriza los tiempo actuales es el dinamismo. Toda sociedad que quiera progresar, debe saber asumir y adaptarse a los nuevos cambios para hacer de éstos impulsores del desarrollo social”. Su plan de actuación se basa en la “Declaración Universal de los Derechos Humanos del 10 de diciembre de 1948”. Su marco normativo está “constituido por normas de derecho internacional, por la Constitución y normativa estatal, así como por normativa foral”. Los “principios inspiradores son la globalización y la movilidad de las personas” y el “asumir” ese hecho “”esta movilidad debe ser considerada como algo positivo para nuestra Comunidad. Lo es desde el punto de vista del desarrollo económico y demográfico. Debemos comprometernos todos y todas en que lo sea también desde el punto de vista de la riqueza cultural y de la cohesión social. Las líneas estratégicas de actuación que se presentan pretenden diseñar una política global e integrar en materia de inmigración en la Comunidad Foral. Una política de inmigración no puede obviar la cooperación con los países de origen para alcanzar su desarrollo social, económico y político”.

La prostitución

Cuando escuchamos la palabra “puta” muchos de nosotros inconscientemente pensamos en la típica mujer de la carretera que viste con un top y una minifalda y va provocando, mujeres sucias que puede transmitir enfermedades. Como Julia Roberts en Pretty Woman. Sin embargo pocos nos preguntamos porque están ahí o que es lo que les ha llevado a esa situación ¿lo hacen por placer o por necesidad? Todas estas cuestiones nos las clarifica el experto J.A.M que quiere mantener el anonimato. Tenemos el concepto erróneo, ya sea por ignorancia o por otras cuestiones de que la mayoría de ellas lo hacen por placer, para beneficiarse económicamente o simplemente por ser de los pocos trabajos que no necesitan en principio la firma de un contrato, pero no somos conscientes de que muchas de ellas lo hacen por necesidad e incluso hay extremos que lo hacen por supervivencia. Hemos tenido acceso a hablar con una prostituta que trabaja en las calles de Baracaldo. La mujer de treinta siete años que intenta mantener a sus dos pequeños colombiana de nacimiento lleva casi una década en el País Vasco. Se adentró en este mundo hace tres años, por la imposibilidad de encontrar un trabajo y llevar más de dos años en paro. “Fue muy duro tomar la decisión de prostituirse pero era la única forma de sacar a mis hijos adelante y darles de comer y un techo para dormir. También, es verdad que muchas gente cree que podría haber buscado otro trabajo más digno, pero fue mi último recurso”.

Generalmente, las personas que no conocen el mundo de la prostitución creen que es el “peor” trabajo que existe, ya que vendes tu cuerpo. El experto J.A.M nos aclaró el concepto de la dignidad en el ámbito de la prostitución “desde la óptica del confort de la que nos encontramos podemos llegar a pensar que vender el cuerpo es algo indigno, pero no somos conscientes que al perderlo todo el ser humano es capad de cualquier cosa y no por ello deja de ser indigno sino es igual de digno el trabajo de estas mujeres”. Al igual que nos dijo la mujer colombiana que “muchas compañeras mías son incapaces de salir de la prostitución, ya que en muchas ocasiones crea adicción al ver tanto dinero junto” el experto menciono “al entrar en la industria de que nadie le informa acerca de los posibles impactos y es fácil quedar atrapado en el dinero de por medio y no se dan cuenta del impacto que está teniendo tanto psicológica como físicamente.

 

Se les resulta difícil creer que cuando se miró lógicamente, algunas personas no se contagian de lo perjudicial que es”. La prostitución a fin de cuentas es un negocio donde los prejuicios, la ignorancia y el desprecio son tres términos que van anexos a la sociedad en la que vivimos.

Inmigración y racismo

Cuando una persona me habla no me fijo en el color de la piel sino en el color de sus sentimientos. Esto aunque parezca una frase de Shakespeare en la vida real seguimos pensando que nuestra raza es mejor que la desconocida por eso hemos hablado con Benjamín Rodríguez keniata de 24 años que lleva desde los 12 viviendo en la localidad guipuzcoana de Zarautz. “los primeros años fueron los más duros ya que me sentía solo y no me relacionaba con mis compañeros poco a poco fui integrándome y hoy en día me considero parte de esta comunidad, todavía hay gente que me mira raro por la calle pero en general no”.

En cambio, Rosario Pérez de 17 años que nació en Cuba y vino a España con 5 años opina todo lo contrario a Benjamín Rodríguez. Nos comentó que para ella no ha sido nada fácil integrarse en la sociedad vasca, ya que somos gente muy cerrada “nunca he tenido como dicen los vascos una “cuadrilla” siempre he sido la chica distinta de mi clase y los compañeros me hacían burla y de hecho hoy en día sigo sin tener muchos amigos, pero no sé si será porque nos vamos haciendo mayores y vamos madurando que ahora no me hacen de menos”

El tema del racismo está muy presente en la realidad de nuestra sociedad. , ya que se nos hace difícil compartir las diferencias culturales y nos cuesta integrar a la gente de fuera, por lo que muchas veces se sienten marginados.

¿Qué piensan los españoles que viven fuera?

Iratxe Martín, Arrigorriaga (Erasmus en Miskolch, Hungría):

En ningún momento me sentí discriminada. Pero tampoco integrada, por el idioma principalmente. Pero aun así sí que noté diferencias culturales en la ciudad en la que estaba. Sí que vi que en ellos había más diferencias entre hombres y mujeres. Y eso el principal obstáculo fue el idioma y luego como nos pusieron a los erasmus a todos juntos no tuvimos necesidad de relacionarnos, aunque a los húngaros y húngaras a los que conocimos con ellos cero problemas. Es más, tenían interés de saber cosas de dónde veníamos.

Andrea Remirez, Estella (Erasmus en Nuevo Méjico, EEU):

No me sentí discriminada, el coordinador de relaciones exteriores vino a buscarnos al aeropuerto. Era un señor cubano muy amable y hablaba castellano, nos ayudó con una maleta que se había perdido y nos instaló en el apartamento. Además nos llevó al supermercado para hacer la primera compra indispensable. La gente tenía adoración por España y les encantaba hablar con nosotros. Siempre te decían que su tío, su madre, su abuelo o algún familiar eran españoles. Así que no sentimos ninguna discriminación, sino más bien al contrario.

Irati Arka, Oiarzun (Estudios en el extranjero: Finlandia; San Francisco, EEUU; Shangai, China; India):

Cuando he estado fuera no me he sentido discriminada en ningún momento porque el país era abierto y había muchos españoles también. La acogida fue buena y siempre intentas relacionarte más con lo de allí pero siempre tiendes a juntarte con los que hablan tu mismo idioma. No he tenido ningún problema, pero es verdad que a veces el choque de culturas crea conflictos: en China nos llamaron la atención por ir hablando en el metro cuando hay que estar callados y cosas de ese estilo.

Iñigo Oteiza, Oteiza (Trabajo en Santo Domingo, República Dominicana):

Cuando llegué el mayor problema no fue con los dominicanos sino con los españoles ya establecidos allí y que regentaban negocios en la ciudad. En cuanto al idioma ninguno, debido a la condición del país de ser un estado Latinoamericano.

Leire Aramburu, Arrigorriaga (Beca trabajo en Irlanda):

La verdad que discriminación no he sentido ninguna. Llegué conociendo a la perfección el idioma. Además, unos amigos de la familia desde hace muchos años me han acogido en su casa y soy para ellos como una hija más, eso sí, con más privilegios porque al no ser hija directa pues ya sabes (ríe).

Daniel García Sardelli, Barcelona (Trabajo en Londres, Reino Unido):

No, de hecho a pesar de que los ingleses tienen un carácter más frio me sorprendió lo educada que es la gente generalmente, tanto con extranjeros como entre ellos. La acogida genial, suele darse el caso de que frecuentamos otros extranjeros y que se muestran muy predispuestos a ayudar ya sea por satisfacción o porque comprenden por experiencia que no es fácil al principio, y la verdad es que al principio me han ayudado mucho. Mi condición de extranjero no me afectó para nada ya que perteneciendo a Europa actualmente tengo todo derecho como si fuera nativo siempre y cuando disponga de pasaporte.

Sacamos en conclusión que las personas que salen de nuestro país en busca de una formación o de un futuro distinto, rara vez encuentran obstáculos para cumplir sus objetivos. Uno de los factores para que esto suceda, puede ser que en el caso de la gran mayoría de los entrevistados, sus estancias han sido cortas (meses) y con motivos de estudios, por lo que están respaldados por Universidades y Gobiernos (al ser receptores de una beca); también localizamos que la nacionalidad, juega un papel importante.

Entrevista a Jon Casado

 He aquí el formato revista: La Multiculturalidad y sus problemas

Abajo, Ainara. Alonso, Irati. Arguedas, Nagore. Astiazaran, Daniel.