A MEDIO CAMINO. La cuesta arriba del colectivo LGTBI

La lucha continúa. Año 2018. Manifestar la propia identidad sexual de cada individuo sigue siendo un obstáculo en la sociedad. El colectivo LGTBI (Lesbianas, Gais, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales) es una comunidad que se enfrenta en su cotidianidad a la discriminación y a las dificultades, tanto laborales como sociales, a causa de no encajar con los estándares sexuales o de género establecidos social e históricamente.

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“Pensé que la discriminación por mi orientación sexual estaba superada en la sociedad en la que vivimos (…) He luchado mucho en mi vida para ser aceptada, por lo que no me puedo permitir esta falta de respeto hacia mi dignidad por mi inclinación sexual”. El caso de Patricia Salvador es un ejemplo más del rechazo que sufren millones de personas día a día y la protagonista de un suceso que tuvo gran repercusión en las redes sociales. Tras haber sido expulsada de un bar de Bilbao por exhibir muestras de cariño con su novia, Patricia decidió denunciar este acto discriminatorio en su cuenta de Facebook con el objetivo de hacer viral lo sucedido “para que este tipo de hechos no queden impunes”.

No es un caso aislado en España. A estos rostros anónimos que a diario sufren ataques por su condición sexual se suman otros conocidos. No en vano, el secretario general del PSC, Miquel Iceta, padeció el pasado 11 de diciembre sendos ataques a través de Twitter que ya investiga la Fiscalía por un presunto delito de odio. El profesor de la Universidad de Barcelona, Jordi Borrell, divulgó en su perfil de esta red social que el número 1 de los socialistas catalanes tenía “el esfínter dilatado” y bailaba “al son de Ciudadanos y PP”. “Es un ser repugnante”, cerraba tajante el mensaje.

Ignorancia permanente

Según las instituciones y asociaciones que tratan de paliar este problema, la razón que induce a la LGTBIfobia es, principalmente, el desconocimiento existente en la sociedad sobre las distintas opciones tanto sexuales como de género por las que puede optar un individuo.

Maialen Liceaga es una chica de 20 años y nunca ha sido discriminada por su bisexualidad. Sin embargo, considera que la sociedad percibe su condición como inexistente. Afirma que socialmente se contemplan únicamente dos opciones: la “normalizada” heterosexualidad y la “menos aceptada” homosexualidad, sin opción a un término medio. “Que se diga que la bisexualidad es una moda pasajera es como cuando a una mujer lesbiana le dicen: «si tú eres lesbiana es porque no has probado una buena relación sexual con un hombre»”, subraya Liceaga.

La sociedad sigue sin distinguir entre orientación sexual, e identidad y expresión de género. De hecho, en el ámbito educativo, la cuestión de la diversidad sexual y de género no profundiza más allá del aparato reproductor masculino y femenino. Jesús Estomba, miembro de la asociación Gehitu, considera que cuando se habla de sexualidad, se hace “desde una perspectiva heterosexual, obviando y ninguneando otras alternativas”. “Por eso, como entendemos que todavía existen esas lagunas en materia educativa, nosotros ponemos estos temas sobre la mesa, tratando la diversidad y otras alternativas que marcan la sexualidad, como la diversidad sexual, de orientación, la de género”, zanja Estomba.

Orientación sexual La atracción tanto física como emocional que una persona siente hacia otra. Heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad…
Identidad de género El sentimiento de identificación que tiene una persona hacia el sexo que se le asignó al nacer. Transgénero.
Expresión de género La manera en la que una persona expresa su género. Los estándares que definen este aspecto varían dependiendo de la cultura. Masculino, femenino o andrógino.

Además de este desconocimiento que las instituciones y asociaciones denuncian, la religión y los estamentos sociales que definen los roles de género asignados han contribuido a que exista un rechazo hacia aquellos que no encajan en esas normas establecidas. Socialmente no se concibe una forma de expresar el género de un modo que reúna las cualidades de una mujer y de un hombre, como la androginia.

Tampoco está socialmente aceptada la transexualidad, es decir, el hecho de que una persona decida cambiar su sexo biológico por no sentirse identificado con el cuerpo con el que ha nacido. “No me gusta ser un chico”, asegura la pequeña Danni de 6 años, que nació con cuerpo de niño y a los 3 años intentó cortarse el pene con unas tijeras. Fue en ese momento cuando su madre se percató de que Daniel “había nacido con el sexo equivocado”.

“No tenía ni idea de que esto existía”, aclara la madre de la pequeña, que considera que debería haber más información para concienciar a la sociedad sobre este tema. Precisamente este desconocimiento al que alude conlleva que esta condición se perciba como una enfermedad mental o incluso que las personas transexuales puedan verse inmiscuidos en episodios de transfobia.

“Verdaderos milagros”

Desde la Diputación Foral de Gipuzkoa se subvencionó con 3.000 euros a la asociación de Gehitu -asociación de San Sebastián que lucha por los derechos del colectivo LGTBI- para realizar actividades. También este año el Gabinete del Diputado General concedió una ayuda de 5.100 euros a la revista Gehitu Magazine. Unas cuantías que, según el técnico de la sección de Inversiones e Iniciativa Social del Departamento de Políticas Sociales de la Diputación Foral de Gipuzkoa, Rafa Hernández, no son habituales. “Cuando las asociaciones llegan a la profesionalización dejan de recibir ayudas”, indica. Aunque con las primeras ayudas que reciben “llegan a hacer verdaderos milagros”, añade.

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Desde hace 20 años, Gehitu lucha por normalizar la diversidad sexual y de género en la sociedad. Pero sobre todo en las familias cuyos miembros tienen distintas orientaciones sexuales; según la asociación, son los grupos que menos concienciados están y los que más prejuicios tienen que se centran en la tradicional y conservadora visión heterosexual. Es el caso de Maialen Liceaga que nunca ha hablado del tema con sus más allegados y ha preferido silenciar su orientación sexual porque se encuentra en el proceso transitorio de descubrimiento personal de su sexualidad. “Realmente, en mi ámbito familiar no lo he sacado a la luz porque no lo he hablado con nadie. Pero con mis amigos no he tenido problema”, declara.

Esfuerzo constante

Las barreras sociales a las que este colectivo se enfrenta en su día a día se están tratando de eliminar a través del continuo trabajo que tanto instituciones como asociaciones realizan. Desde Gehitu afirman que ha habido un cambio de mentalidad en la sociedad, en lo que a sexualidad y género respecta. A pesar de que los tiempos han cambiado para bien, según Jesús Estomba: “hay que seguir trabajando tanto en transexualidad como en homosexualidad y en cualquier vertiente relacionada con la sexualidad para lograr una aceptación completa hacia el colectivo LGTBI”.

En Gehitu estiman que el cambio de mentalidad al que hacen referencia debería trasladarse tanto a los colegios como a las familias. A juicio de Estomba, que ejerce como representante de la asociación donostiarra, “los padres acuden cuando ven algo raro, cuando surge un niño que quiere una camiseta rosa por ejemplo”. “Tanto los padres como los colegios actúan así cuando se van encontrando con situaciones que dicen y ¿ahora cómo resolvemos esto?”, describe.

No obstante, se están produciendo evidentes avances en materia de integración que tienen reflejo en las redes sociales. También los medios de comunicación, como generadores de opinión pública, tienen un papel fundamental en la normalización de esta coyuntura; así como las tramas de series o películas, o incluso el comportamiento de los representantes políticos en las instituciones públicas.

En el primer caso, Dulceida y el estilista Pelayo Díaz se han convertido en las personas más influyentes del 2017 para los “millenials”. Tanto la influencer, como el estilista de “Cámbiame”, pertenecen al colectivo LGTBI. Ambos, alardean de su orientación bisexual y homosexual en sus redes sociales para concienciar a todos sus seguidores.

cartel worldpride madrid 2017

“Mediante la comedia se está normalizando la transexualidad. Gracias a Alba he descubierto cosas que no conocía” dice el actor Víctor Palmero, que interpreta a la joven transexual Alba Recio en la serie “La que se avecina”. Este actor comenta que a pesar de que la serie pretenda hacer reír a la audiencia, a través de su personaje se está de normalizando esta identidad de género.

La política española avanza por una senda positiva en este aspecto social. Casos como la boda de Javier Maroto, vicesecretario general del PP, reafirmando su relación de 19 años con su novio en frente de miembros importantes de su partido. “Un paso al frente” con el que querían demostrar que el PP no tenía ningún problema con el matrimonio gay. “Las sociedades evolucionan, los partidos evolucionan y hoy mi partido y el Gobierno quiere sumarse a eso”, afirma Maroto. Por otro lado, la alcaldesa de la ciudad condal, Ada Colau, confiesa que en su caso no existía ninguna discriminación hacia este colectivo y se trata con total normalidad: “Ella venía a casa como una más, era todo perfectamente normal. Mi relación con mi novia me marcó durante mucho tiempo”, añadió.

Celebraciones internacionales

La celebración del Orgullo Gay cada 28 de junio y el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, celebrado cada 17 de mayo, componen dos indicios más de la integración de este colectivo a nivel internacional. Por un lado, mediante el ambiente festivo del “gay pride” se pretende concienciar a la población e impulsar igualdad y tolerancia para este colectivo. Además, este año diversos ayuntamientos vascos se han sumado a esta celebración con el propósito de favorecer la integración de las personas LGTBI que se encuentran dentro de sus municipios.

MIGUEL ANGEL SILVESTRE

Por otro lado, a través del Día Internacional contra la LGTBIfobia, se pretende llevar a cabo acciones variadas para denunciar la discriminación que sufren las personas que pertenecen al colectivo LGTBI y poder asegurar sus derechos a nivel internacional.

“Entiendo que haya muchas personas que sí que tienen que enfrentar esto como un reto” asegura la joven Maialen. A pesar de caminar en el sentido adecuado, tanto en el ámbito educativo como en el social, aún quedan muchos pasos por dar para que este colectivo discriminado no vea su condición como un lastre social. “Nosotros podemos estar hablando de niños con vulva y niñas con pene y el mensaje que se emite desde el otro lado es completamente lo contrario”. Se trata de un trabajo continuo con oposiciones que, entre celebraciones y polémicas, ha conseguido que todo el mundo esté al tanto de la progresión de este reto en la sociedad.

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