Archivo por meses: noviembre 2015

CONSUMIDOS POR EL CONSUMO

“De compras con el cerebro”

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¿Quién necesita el último modelo de las zapatillas Nike? y ¿El nuevo bolso de Michael Kors? ¿Es realmente necesario todo lo que compramos? Compramos por comprar, usamos y tiramos. El consumo es un proceso social y económico, proveniente del capitalismo que se ha introducido en la vida de las personas. Este acto de adquirir y gastar productos o servicios, en los últimos años se ha convertido en un hábito desmesurado. Precios baratos, productos llamativos… todos ellos creados para satisfacer nuestras necesidades.

Tenemos bajo nuestro alcance todo tipo de productos tanto alimenticios como materiales. Cuando hablamos del consumo no nos estamos refiriendo a un término negativo, sino a consumir para satisfacer nuestras necesidades o deseos. El problema viene cuando el consumo se ejerce en exceso y compramos por comprar de una manera impulsiva, entonces es cuando empezamos a hablar de “consumismo”.

Hoy en día vivimos en una sociedad donde solo encontramos la satisfacción cuando consumimos y poseemos nuevos bienes. Además, las bases de la sociedad capitalista actual fomentan dichas actividades, por lo tanto, lo único que conseguimos es impulsar el consumo. Asimismo, todo aquello que se consume sin ser realmente una necesidad puede considerarse como un exceso, por ello nos preguntamos, ¿hasta qué punto necesitamos lo que compramos?

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Iñaki Martínez Peñalba, presidente de la Federación Mercantil de Gipuzkoa afirma que “la persona por definición es influenciable. Los animales son más instintivos, las personas en cambio nos dejamos llevar más por otras emociones.  El consumo hace que creamos que por tener un coche mejor vamos a ser más felices o vamos a tener más éxito… al final jugar con las emociones es una cualidad del ser humano y podemos darle usos diferentes. Al igual que por comprar un coche podemos ser altruistas…”.

La sociedad de consumo se refleja según el desarrollo socioeconómico de cada individuo. Esta sociedad basada en el consumo ofrece productos cada vez más diversificados relativamente asequibles para todo tipo de rentas; se promueve de este modo un consumo que proporciona una mayor igualdad social, y por lo tanto, una mejora de la calidad de vida.

Antes se consumía para satisfacer las necesidades básicas, hoy en día en cambio, los hábitos de consumo tienen como objetivo principal satisfacer los deseos y caprichos de los consumidores. Es ahí donde el sistema económico y el consumo actual comienzan a crear necesidades artificiales y a sacar provecho de ellas. La publicidad y diferentes estrategias de venta son las técnicas que consiguen atrapar a los clientes hacia estos hábitos de compra.

Teresa Cormenzana, antigua presidenta de la Federación Mercantil opina que la persuasión de la publicidad es excesiva de manera que cada persona actuará de diferente manera.  “Dependerá del espíritu crítico de cada cual y demás elementos. Me sorprende que a determinadas personas se les haga insoportable no alcanzar todo lo que la TV propone. La escala de deseos materiales de algunas sociedades concretas son muy curiosas; momento de alcanzar la tele de plasma, momento coche de lujo… y los que ya superan todo esto quieren tener tiempo”.

Estas técnicas de marketing hacen de las “personas” meros “consumidores” con cada vez menos identidad personal. Todas estas personas forman parte de una masa desenfrenada; sienten que son especiales, pero realmente pertenecen a un mismo grupo social en el que todos los individuos tienen un comportamiento y cultura similar. Todos ellos consumen las mismas marcas de ropa, escuchan las canciones de los mismos ídolos juveniles, llevan en las orejas los mismos cascos de música, utilizan los mismos teléfonos móviles y ven las mismas películas en el cine.

Nos hemos transformado en una sociedad consumista, avariciosa y competitiva, ya que nos hemos acostumbrado a vivir queriendo competir con el otro, y de este modo, consumiendo cada vez más y más hasta llegar a ser mejor que el que está al lado.

Época consumista

Nos encontramos en una fecha clave para hablar del consumismo y una no tan buena para afrontarlo. Ha entrado el nuevo año, diciembre y enero se han convertido en los meses en los que más se está consumiendo del año, con las compras navideñas, los trajes de nochevieja y los regalos de reyes, los establecimientos se han repleto de gente.

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Desde el 1 de enero del 2015, muchas tiendas han podido ofrecer ya descuentos, aunque en teoría, las rebajas comienzan el día 7 de enero, como campaña de rebajas de invierno.

La cuesta de enero para algunos no es tan empinada, y aprovechan para comprar los regalos de reyes en diciembre o principios de enero y el día 7 salir de rebajas y comprar aquello que ahora pueden conseguir más barato.

Los consumidores, en la mayoría de las ciudades, disponen de oficinas en los ayuntamientos para ser asesorados acerca de este periodo, pero esta época es, sin duda, una de las más conflictivas del año en cuanto a cliente – comerciante, muchas veces con la necesidad de requerir a profesionales que concilien con estas disputas.

El problema de los consumidores es que no conocen los derechos que tienen en esta época y que cada año es mayor la media de dinero que se gasta cada consumidor en estas fechas.

Lo principal no es que los precios bajen más o menos, sino que la calidad no sea la que cambie. Los comerciantes deben ofrecer el mismo método de pago y además, proporcionar facturas a los consumidores por si necesitan devolverlo. Otro derecho importante de los consumidores en la época de rebajas es que haya suficiente stock en una prenda rebajada. Estos son los principales problemas y violaciones de derechos que se dan entre el cliente y el establecimiento a la hora de comprar.

¿Qué es lo que opina la gente acerca de todo esto?

Consumismo

No es el tiempo ni la variedad lo que hacen que tengas que irte a casa con las manos vacías. Los jóvenes dicen que no es sólo tiempo lo que necesitan para ir a comprar sino dinero para gastar. “No es tanto el tiempo el que importa, cuando de verdad necesitas algo sacas el tiempo justo para ir a comprarlo, sin embargo, el dinero es algo que no es tan fácil de conseguir si de verdad te hace falta para comprar un determinado producto ya sea necesario o no”.

Los adultos, con una experiencia mayor a la hora de consumir y en general, mayor poder adquisitivo, piensan que la calidad y la atención al cliente viene dada en mayor medida en los pequeños comercios. Elena Trocaola, comerciante y consumidora, opina que “la atención al cliente es importantísima.  Y me parece muy importante que te enseñen bien lo que se está ofertando, la calidad, el producto, etc. a todos los niveles, una información más exhaustiva de qué es lo que vende cada consumidor. Y lo dicho, anteriormente, la atención al cliente, me parecen dos temas muy importantes”.

Link de la Revista:

Revista final 

Enlaces de interés (rebajas 2014):

http://www.rtve.es/noticias/20140107/rebajas-se-generalizan-unas-ventas-estimadas-3900-millones-euros/840960.shtml

http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/td1-rebajas-291214/2932012/

 Irene Puelles; Natalia Reino; Sara Rubio; Julia Ubiria

Los medios contra los musulmanes, no contra el musulmán

El 2 de enero de 2015 un hombre hizo que un tren dirección Atocha se detuviera en medio de las vías por amenazar con hacer explotar el tren. El hombre, como los medios se aseguraron de dejar claro, era español, eso sí, de origen magrebí. Son conceptos que no son difíciles de unir desde lo que nos dan a conocer en las noticias: origen magrebí y terrorismo. Sin embargo, los testigos presenciales aseguraban también que en ningún momento dijo que fuera a hacer explotar nada, sino que dijo que debía acabar con su vida y que no iba a irse él solo. Son matices que, a pesar de parecer insignificantes, ya que la interpretación de las acciones del hombre pueden ser ambiguas, nos dan una gran pista de en qué punto de mira se encuentra la comunidad musulmana como cultura enfrentada a la occidental.

Toda una tradición de origen
En el ámbito periodístico habitualmente se incluye el origen de quienes perpetran delitos, asignándole a la característica de la nacionalidad, un atributo de importancia para dar a conocer la noticia siempre que sean extranjeros. Los medios incurren sin ningún tipo de reparo o auto cuestionamiento en todo tipo de sesgos cuando la información tratada habla de inmigrantes. Un “inmigrante de origen marroquí” no es “un vecino de la localidad de”, sino un “inmigrante de origen marroquí”. Es un extranjero, a pesar de que también reside en una localidad como ciudadano.
Esta, no obstante, no es la práctica de un canal de televisión o un periódico en particular, sino que  se realiza de manera habitual. Sin ir más lejos, El Diario Vasco ha publicado noticias de estas característicascomo la de una “brutal paliza” a un ciudadano irunés por un “marroquí”, bajo el siguiente subtítulo: “El acusado, un ciudadano marroquí que residía de manera irregular en el país”.

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Los datos contradicen nuestra percepción
A menudo, se tiene la percepción de que son los inmigrantes quienes perpetran la mayoría de los delitos. Sin embargo, los datos parecen contradecir esta percepción: en 2013, 219.776 personas fueron condenadas en España, de las que el 75% tenían nacionalidad española. Viendo esto, nos planteamos en qué medida se aleja la percepción que nos invade al conocer las noticias de la realidad estadística.

La comunidad musulmana, la peor concebida detrás de la gitana
Según el Informe de Extranjeros residentes en Españaen la actualidad el 10,56% de la población es inmigrante. Es decir, de los 46.464.053 habitantes del país, 4.905.495 son extranjeros. De estos casi cinco millones, el 33,89% procede de Marruecos, un 3,1% de Pakistán y el 2,29 de Senegal, de entre las principales procedencias de la inmigración.
El CIS revela que la percepción de los españoles en torno al extranjero y en especial, el musulmán, no está del todo normalizada, y que un 39% de la población es partidaria de vivir en una sociedad en la que la inmensa mayoría comparta “origen, cultura y religión”.
La  encuesta sobre la percepción de la discriminación en España desvela que al 23,6% de la población le incomodaría de “mucho” a “algo” tener como vecino a un musulmán, siendo el segundo colectivo peor concebido, detrás de la comunidad gitana. En el aspecto laboral, un 64,2% aprueba que en una situación de igualdad de formación y experiencia, se contrate primero a quien fuera español.
Acerca de la discriminación por razones religiosas, el 24,4% de los españoles percibe que la discriminación es muy o bastante frecuente. Y en cuanto a razones raciales, la cifra se incrementa hasta el 67,3%.


Luchas personales contra la discriminación
Ciudadanos como Iñigo Valero, profesor de francés en Irún, apoyan causas relacionadas con el mundo musulmán y su integración y mejora; en su caso, ha acogido en cinco ocasiones a niños del Sáhara. Para él, esta experiencia ha ampliado su manera de ver una cultura distinta a la propia: “Más que cambiar la forma de verlo, lo naturalizas. Ves al chaval en casa rezando antes de irse a la cama e igual la primera vez te parece raro o te hace gracia, pero después te parece normal. Es más que para quitarte los prejuicios, para naturalizar la realidad, para quitarte esa distancia”.

En su lucha contra la precaria situación del pueblo saharaui, en el año 2013 creó con su grupo Sangre de Mono la canción Eutsi Saharaui para apoyar su lucha y presentar la canción al concurso promovido por Asociación Sahara Eutsi donde quedaron en segundo puesto. La canción recoge en Youtube más de 8.000 visitas.

 

La generalización del extremismo

Es habitual que los temas más conflictivos con la cultura musulmana sean los casos radicales que se dan a conocer y la violencia y opresión ejercida sobre la mujer. Indiscutiblemente, estos mensajes se reciben constantemente en las noticias; es por esto que se relacionan estos aspectos negativos como únicos representantes de la cultura musulmana y su religión.

Gamal Abdallah Ghomal, profesor de árabe en San Sebastián y procedente de Egipto, lleva asentado en España desde el año 1991. Cuando a él le preguntan sobre los prejuicios que la sociedad occidental tiene sobre su cultura, nos ejemplifica la explicación con un caso muy cercano: “No porque un musulmán pertenezca a ciertos grupos radicales, todos los musulmanes pertenecen a estos grupos. Esto lo podemos vivir muy de cerca. Posiblemente por falta de conocimiento, se puede tender a relacionar a los musulmanes con ciertos grupos radicales, así como relacionan el País Vasco y los vascos con ETA”. Además, admite que él nunca ha tenido ningún problema por su origen y cultura, a pesar de los prejuicios tan extendidos que existen.

MUJERES ISLAM

La mujer como arma de condena
Con todas las críticas que llueven hacia el mundo árabe y su cultura con la opresión de la mujer, Gamal tiene una opinión muy crítica: “El tema de la mujer siempre es un tema complicado, un tema que, si ves el mundo de Occidente, es el tema que más le duele”. Uno de los aspectos que ve necesario desmentir como prejuicio generalizado es que se le atribuye a la mujer un papel inferior en su cultura: “Hay que reconocer que sí, hay casos, pero vender el tema como ‘la mujer en el Islam’… Mira, la mujer en el Islam, es mi madre, es que es mi hermana”. A esto le añade que, aunque en el Islam haya papeles prestablecidos para cada rol, la mujer no es la única a la que le tocan ciertos deberes y obligaciones como buena creyente: “El hombre tiene que tener obligaciones también, muchísimas las tiene. Eso no sólo lo aplicamos a la mujer, el hombre no puede decir, ‘no, no, no, yo soy hombre’. No, no, ahí está el error, hay que aplicar la fe bien”.
Como último apunte, Gamal devuelve la pelota a Occidente cuando se critica la precaria situación de la mujer en su cultura, y lo hace con la moda y los medios: “Lo veo muy humillante, muy humillante usar el cuerpo de la mujer por la figura de ser mujer, la deseada. (…) El hombre es algo para reírse, como un poco de sal en una comida rica”. Este es un pensamiento que recuerda a la reciente polémica por los vestidos de escándalo y poco abrigados de las presentadoras de las campanadas de 2015 frente a los cómodos y abrigados trajes de los presentadores.

OJOS

La discriminación se encuentra en el colectivo
Es apreciable cómo la imagen que se transmite de una cultura depende completamente desde el prisma en el que se refleja: la cultura musulmana parece estar condenada por los medios, siempre atentos a no desaprovechar una oportunidad para resaltar que un agresor es de un origen extranjero y no español. Sin embargo, cuando un inmigrante musulmán entabla relaciones con su círculo cercano, en gran parte de los casos nadie parece despreciarlo realmente.

¿De verdad quieren vendernos una imagen tan nefasta de esta cultura por encima de cualquier valor ético? Si esto es así, surge la siguiente pregunta: además de la segregación y los prejuicios, ¿qué es lo que sacan los medios de todo esto? Desde luego, la respuesta, sea cual sea, no parece que vaya a compensar el daño que causan.


Puedes consultar haciendo click aquí un reportaje más extenso sobre este mismo tema.


Salvador Figueirido
Iván González
Amalia Masri
Julen Redondo
Julia Romero